Gran número de trabajadores mal preparados no puede optar por puestos que pagan mejores salarios

Por: Manuel Avendaño Arce 21 octubre

Un porcentaje relativamente elevado de puestos laborales en el sector informal, y un alto número de trabajadores mal preparados, son los dos principales obstáculos que tiene Costa Rica para que su población acceda a cargos más productivos, mejor retribuidos y de mayor calidad.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), puso el dedo en la llaga con el estudio sobre mercado de trabajo y políticas sociales de Costa Rica. Una radiografía que evalúa al país más allá de la bonanza de los trabajos en tecnología y servicios.

Uno de cada tres trabajadores laboran en el sector informal en Costa Rica.
Uno de cada tres trabajadores laboran en el sector informal en Costa Rica.

No todo es malo. Costa Rica tiene la fuerza laboral con mejores competencias de América Latina; es decir, cuenta con un grupo de trabajadores altamente calificados que reciben altos salarios por sus conocimientos.

Aunque el modelo parece funcionar, esas buenas remuneraciones se concentran en un par de segmentos de la población, lo que se traduce en un importante crecimiento en la desigualdad.

La traba de la informalidad

Uno de cada tres trabajadores en Costa Rica se gana la vida en empleos informales.

Las mujeres, los jóvenes y los menos preparados son los más propensos a trabajar en negocios que no pagan cargas sociales y, en muchos casos, tampoco tributan.

La informalidad también se relaciona directamente con la composición sectorial de la economía del país.

Para el 2015, casi el 50% de las personas que ocupaban puestos en el sector agrícola eran informales; la situación se repite en construcción (45%), y en la manufactura (25%).

Estas áreas a su vez, registraron reducciones o poco crecimiento en la cantidad de puestos formales que abrieron entre el 2000 y 2015.

Poco más del 70% de las personas que se emplean en actividades informales a tiempo parcial, no cotizaron a la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS).

Los niveles de informalidad de Costa Rica son menores a los del resto de Centroamérica, pero superan el promedio de los países que forman parte de la OCDE.

La posibilidad de que una persona deje su empleo informal por uno formal es bastante baja.

Entre el 2014 y 2015, solo el 10% de los trabajadores informales se movió a empresas del sector formal, mientras que el 56% permaneció en actividades que no pagan cargas sociales o tributan.

infografia
La OCDE pidió a Costa Rica eliminar trabas relacionadas con las cargas sociales, para favorecer la formalización de negocios y la inclusión de más personas a este segmento laboral.

Trabajadores mal formados

En el país sí hay empleos disponibles, pero se han concentrado en sectores de alto valor agregado como tecnologías de información, dispositivos médicos, y servicios para empresas.

La oferta de personas para ocupar estos cargos de alta calificación no es suficiente. Los empresarios han levantado la voz en las encuestas de expectativas de empleo realizadas por empresas.

Pese a que Costa Rica inyecta considerables recursos de su Producto Interno Bruto (PIB) a la educación –entre 7% y 7,8% en los últimos años–, ese gasto no se traduce en mejoras significativas a nivel de calidad.

Las condiciones señaladas son conocidas por las autoridades. Aunque OCDE había dado una evaluación favorable, el IV Informe Estado de la Educación señaló problemas en las competencias docentes, malas condiciones en infraestructura y deficiencias en materias como matemáticas.

Apenas el 39% de las personas alcanzó títulos de educación diversificada como técnicos o formación científica en secundaria. La cifra resulta positiva a nivel regional, pero muy por debajo del 80% que registran las naciones de la OCDE.

Este organismo pidió al país hacer un gasto más eficiente de los recursos que destina a educación, e invertir en la capacitación de adultos para que puedan obtener mejores empleos.

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