El sector productivo costarricense aseguró que la calidad y desarrollo de infraestructura a nivel nacional es una clara debilidad para el país ante la futura entrada en operación del Canal Interoceánico de Nicaragua.

Por: Andrea Rodríguez V. 9 julio, 2014
El empresario chino, Wang Jing es recibido por Laureano Ortega Murillo, hijo del mandatario Daniel Ortega.
El empresario chino, Wang Jing es recibido por Laureano Ortega Murillo, hijo del mandatario Daniel Ortega.

El sector productivo costarricense aseguró que la calidad y desarrollo de infraestructura a nivel nacional es una clara debilidad para el país ante la futura entrada en operación del Canal Interoceánico de Nicaragua.

El martes el Gobierno de ese país y la concesionaria china HKND, anunciaron la ruta que tendrá la obra. El canal cruzará el territorio nicaragüense de este a oeste con una longitud total estimada de 278 km de largo, incluyendo un tramo de 105 km del Lago Nicaragua (Cocibolca).

Mónica Segnini, presidenta de la Cámara de Exportadores de Costa Rica (Cadexco), fue enfática en que Costa Rica debe estar pensando desde ya cómo desarrollar su propia infraestructura de transporte internacional, fortalecer las rutas nacionales que conectan a la ruta mesoamericana, y evaluar otras opciones logísticas para la exportación de manera integral, con el objetivo de que el Canal se convierta en un aliado para el país.

"Se debe evaluar un proyecto como el canal seco o la Terminal de Contenedores en Moín que ayuden a facilitar nuevas rutas marítimas. Trabajar en una mayor oferta de líneas navieras que lleguen a nuestros puertos, la infraestructura y agilidad de los puestos fronterizos y finalmente la frecuencia y diversidad de rutas aéreas. Si se planifica el desarrollo de nuestra estrategia logística y se invierte en infraestructura tal más bien se mejoraría nuestra competitividad exportadora al poder contar con dos canales interoceánicos tan cercanos" comentó.

Para Francisco Llobet, presidente de la Cámara de Comercio de Costa Rica, el anuncio del posible arranque de las obras del Canal en el país vecino solo sirve como una llamada de atención para el país en materia de infraestructura.

"Estamos retrasados en temas de inversión, hablamos de proyectos pero no concretamos nada. Veo un beneficio claro, pero también enciende una alerta en qué estamos desarrollando como país para generar un crecimiento económico", dijo Llobet.

No descartó, que el proyecto venga a generar un aumento en el Producto Interno Bruto(PIB) de Nicaragua, y con ello, se aumente la capacidad adquisitiva de los nicaragüenses, "lo que supone un posible aumento de las exportaciones desde Costa Rica hacia el país del Norte".

Randall Murillo, directo ejecutivo de la Cámara de la Construcción, señaló que a nivel de contratación de trabajadores para la construcción del Canal, los efectos no serán tan palpables.

En modo de ejemplo, Murillo citó la pasada construcción del Estadio Nacional de Costa Rica, donde una donación del gobierno Chino evidenció, a su criterio, el modo de operación de esa nación.

"Por el estilo de negocio que vimos de los chinos, estos no requirieron ni materiales ni mano de obra costarricense para construir el estadio. Incluso la herramienta fue traída desde China, y si partimos de ese principio, no será mucha la oportunidad que se genere para el sector nacional", agregó el directivo.

El Canal contaría, con dos aeropuertos con capacidad de 1 millón de personas y más de 20 toneladas de carga. La autoridades estiman que la zona de libre comercio generará más de 30.000 puestos de trabajo y se espera que para el 2030, el Gran Canal haya generado unos $2.000 millones.

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