Johnny Araya cree en más exportaciones pero con mejor distribución de la riqueza



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Johnny Araya asegura que no piensa muy distinto de miembros de otras tendencias del Partido Liberación Nacional (PLN).

Su incursión por posiciones de izquierda durante su juventud ha sembrado inquietudes en sectores productivos por la posibilidad de que, en caso de llegar al poder, el alcalde de San José intente revivir esquemas estatistas.

Sin embargo, el próximo candidato del PLN asegura que, en lugar de ello, pretende revivir la utopía original liberacionista, un modelo más bien costarricense, aunque con las modificaciones que tendencias del partido han defendido.

Se inclina por mantener el modelo de desarrollo basado en la apertura comercial y en la atracción de inversión extranjera directa, tal como lo aplicaron el figuerismo, el arismo y el gobierno de Laura Chinchilla.

Sin embargo, la línea que lo separa de esos gobiernos es su énfasis en fortalecer las políticas que permitan mejorar la distribución de la ganancia producida por el modelo exportador. A pesar de esto, rechaza el Estado empresario y la nacionalización de mercados en competencia.

Al menos en su discurso, trata de revivir aquella utopía del caudillo José Figueres: el bienestar para el mayor número.

Es la caña que usa para tratar de pescar a aquellos descontentos con los afanes aperturistas y comerciales del anterior y del actual gobierno verdiblanco.

La mirada hacia adentro

Hoy, su llamado de volver a las raíces del PLN es fuerte.

Sugiere un modelo de Estado fuerte, con músculo rector en todas las áreas y que no solo sirva para fomentar el desarrollo económico, sino, también, la distribución de la riqueza nacional.

No le pone al plan de negociar más tratados comerciales la fuerza que sí le imprime a su idea de profundizar el aprovechamiento de los que ya están en vigencia, queja compartida por diversos sectores productivos, como la industria alimentaria.

“Que no se olvide que el modelo de apertura comercial se inició con el PLN, durante la administración de Luis Alberto Monge (1982-1986), que puso en marcha el lema ‘exportaciones y más exportaciones’”, rescató.

Empero, más allá de los lazos de sangre cercanos con el exmandatario Monge, Araya reconoce que Costa Rica está rozando el límite de su propio éxito exportador y debe ajustar ese esquema de producción para empezar a cerrar las brechas en la igualdad social, que surgieron en paralelo.

Uno de los pasos que Araya propone para lograr llegar a esa utopía es echar a andar un proceso de modernización rural y del sector agrícola, con miras a rescatar ese tipo de producción, según él, entronizada en el alma liberacionista, pero hoy empobrecida.

Más empresas grandes

Para Araya, el sector empresarial que requiere el apoyo del Gobierno no es solamente aquel de la micro, pequeña y mediana empresa, que compone la mayoría del tejido empresarial criollo. Estima que la gran empresa tica también ocupa una mano del Estado.

Adelantó que de ganar en los comicios de 2014 creará un sistema de fomento fiscal que impulse la inversión en todo el aparato productivo, con base en desempeños en áreas de encadenamientos productivos, con preferencia en aquellos de alto valor agregado.

“La inversión productiva, nacional o extranjera, debe declararse de interés público”, dijo.

Visión y realismo

Los exportadores le piden al próximo gobernante tener una buena lectura de las corrientes y comportamiento de mercados foráneos. Mónica Segnini, presidenta de la Cámara de Exportadores (Cadexco), cree que sumado a eso el que venga a gobernar también debe ser realista respecto de la condiciones internas.

En materia agrícola, la empresaria consideró que el país puede aumentar su competitividad pese a producir a mayores costos que el resto de la región.

El politólogo Claudio Alpízar consideró que el precandidato Araya tiene por delante un reto de importancia: acercarse e interactuar más con el sector empresarial. Para el analista, el único nexo que existe hoy entre el aspirante y el empresariado es su jefe de campaña, Antonio Álvarez Desanti.

“Con el beneficio de la duda, ubicaría a Araya al centro de espectro político, pero con claras inclinaciones a la derecha. No lo veo cambiado el rumbo que lleva la economía a la fecha”, sostuvo.

Un giro brusco sería contraproducente para Araya, por lo que deberá de dosificar el retorno a las raíces verdiblancas, si desea que su mensaje cale entre aquellos que mueven la economía nacional.

Es encontrar el justo medio entre crecimiento económico y social, donde la práctica, más que la utopía, determinarán su éxito.

El modelo necesita más ajustes

¿ Mantendría el modelo de desarrollo de exportaciones más inversión extranjera?

Por supuesto, pero llegó la hora de ver hacia adentro, profundizar internamente la apertura comercial y equilibrar las grandes brechas de equidad abiertas, acentuadas por un modelo que necesita ajustes.

¿Cuál sería su política hacia la empresa nacional?

Proponemos la creación del fomento fiscal que impulse la inversión en todo el aparato productivo, en especial de alto valor agregado, transferencia tecnológica, creación de capacidades gerenciales y apoyo a zonas de menor desarrollo. La inversión productiva nacional o extranjera, debe ser declarada de interés público.

¿Volver a las raíces del PLN implica tener un Estado empresario de nuevo?

No creemos en el Estado empresario. Y más que un Estado grande, necesitamos uno fuerte, con capacidad rectora en todas las áreas del desarrollo.

¿Implica fortalecer al agro?

Más que un fortalecimiento de la agricultura, yo hablaría, más bien, de un fuerte proceso de modernización rural, agrícola y no agrícola. Nuestro agro no puede quedar fuera de la sociedad del conocimiento.


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