Por:  19 diciembre, 2015
El director de la Organización Mundial del Comercio, Roberto Azevêdo y Amina Mohammed, canciller keniana, posan con una copia de la declaración ministerial que incluye un acuerdo histórico para para suprimir los subsidios a las exportaciones agrarias.
El director de la Organización Mundial del Comercio, Roberto Azevêdo y Amina Mohammed, canciller keniana, posan con una copia de la declaración ministerial que incluye un acuerdo histórico para para suprimir los subsidios a las exportaciones agrarias.

Nairobi.- La Organización Mundial del Comercio (OMC) cerró hoy la cumbre de Nairobi con un histórico acuerdo para suprimir los subsidios a las exportaciones agrarias, decisión que insufla vida a una institución cuestionada esta semana por su ineficacia como herramienta negociadora.

La declaración adoptada por los ministros de los 164 miembros de la OMC, tras largos desencuentros que han obligado a prolongar la conferencia durante un día más, reactiva la agenda de desarrollo puesta en marcha con el programa de liberalización iniciado en 2001, conocido como la Ronda de Doha.

"Las negociaciones de la OMC tenían el mal hábito de acabar en fracaso, pero en las dos últimas reuniones ministeriales hemos creado un nuevo hábito: éxito", subrayó el director de la organización, Roberto Azevêdo.

Recordando el gran pacto alcanzado en 2013 en Bali, el único acuerdo multilateral aprobado por la OMC en 18 años, Azevêdo presentó el acuerdo apoyado hoy de forma unánime por los ministros como "el mejor posible".

Subsidios

El elemento más vistoso de la declaración ministerial es, precisamente, el punto que más ha enconado las posiciones de economías ricas y países en desarrollo: la concesión de ayudas a la exportación de los productos agrarios de los países desarrollados, que ha limitado la entrada de bienes de las economías en desarrollo.

La supresión de estas ayudas es una larga reivindicación del grupo de los países menos desarrollados (PMD), copado por las economías africanas, que han convertido esta cumbre, la primera celebrada en su suelo, en altavoz de sus demandas.

El comisario europeo de Agricultura, Phil Hogan, también celebró una iniciativa que, según recordó, ha sido apoyada por los países de la UE desde 2005.

Según la presidenta de la reunión de Nairobi, la keniana Amina Mohammed, se ha sustanciado "un acuerdo muy realista, equilibrado y que ofrece a los países en vías de desarrollo la posibilidad de crecer a un mayor ritmo que hasta ahora".

El texto está lleno de referencias al grupo de países menos desarrollados, que también verán eliminados algunos impuestos a las exportaciones de sus productos.

No obstante, incluye también un acuerdo especialmente beneficioso para las grandes economías, el de Tecnologías de la Información (ITA, por sus siglas en inglés) , que supone el mayor recorte de aranceles a estos productos desde 1996.

"Desde Doha, nunca ha habido una declaración tan comprehensiva", aseveró Mohammed en la rueda de prensa posterior a la clausura.

La comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, también valoró que se trata de un "buen acuerdo para los países en desarrollo y que refuerza el sistema de comercio global".

"Desde la Ronda de Doha hay muchas cosas que han cambiado. Países que entonces eran pobres, ahora son mucho más ricos. Meter a todos en el misma categoría complica las cosas, pero no tenemos una clasificación mejor", explicó.

En la línea de negociación de Bali, los logros de Nairobi han fructificado en interminables reuniones que han mantenido a los ministros y a sus técnicos sin dormir durante las dos últimas noches, como delataban hoy sus rostros cansados.

"Hace dos años en Bali conseguimos el primer acuerdo multilateral negociado en 18 años y exigió mucho trabajo y flexibilidad. Aquí en Nairobi hemos visto la misma actitud", destacó Azevêdo.

El titular de la OMC reconocía, sin embargo, que las discrepancias no han desaparecido: "Los miembros están hablando de sus diferencias. Hay consenso en que hay que seguir negociando".

"Todos queremos un sistema multilateral más ágil", admitió, evocando el mantra que más han entonado los delegados esta semana.

La propia declaración ministerial dice que los asuntos de Doha que no han sido tratados aquí seguirán negociándose en el futuro, pero nadie puso en duda hoy la salud de la OMC, que para la mayoría debe seguir siendo el principal foro multilateral del comercio.

Será porque, como sostiene la comisaria europea, "el multilateralismo puede ser difícil a veces, pero funciona".