Repitentes coinciden en que la experiencia que tienen elevará el nivel del Congreso a partir del 1 de mayo

Por: Eugenia Soto Morales 6 febrero, 2014
Antonio Álvarez y Rolando González, del PLN, coincidirán del nuevo en la Asamblea Legislativa.
Antonio Álvarez y Rolando González, del PLN, coincidirán del nuevo en la Asamblea Legislativa.

Once de los 57 diputados que llegan al Congreso a partir del próximo 1 de mayo son repitentes (casi un 20%) y por lo tanto, se conocen muy bien el teje y maneje de la Asamblea Legislativa.

Cinco de ellos se vuelven a ver las caras porque coincidieron en la administración de José María Figueres (1994-1998). Se trata de los liberacionistas Antonio Álvarez Desanti, Sandra Piszk, Rolando González, Juan Luis Jiménez Succar y Ottón Solís (quienes fueron diputados verdiblancos).

Para el nuevo Congreso, los primeros cuatro representarán de nuevo al Partido Liberación Nacional (PLN) y Solís al Partido Acción Ciudadana (PAC) que fundó en el año 2000, al separarse de esa agrupación política.

En esa administración, Piszk y Álvarez eran considerados como del grupo de "Los príncipes" (así los bautizó el diputado Rodrigo Gutiérrez, por su cercanía con el entonces presidente Figueres). Incluso Álvarez fue presidente del Congreso.

Mientras tanto, a González se le ubicó en aquel entonces en el grupo bautizado como "los maiceros", por representar a zonas rurales, en este caso a Alajuela.

Otros tres veteranos legisladores que se encuentran de nuevo, porque compartieron en el plenario del gobierno de Abel Pacheco (2002-2006) son Epsy Campbell del PAC, Otto Guevara del Movimiento Libertario y Mario Redondo de la Alianza Democrática Cristiana (ADC). Redondo fungió en aquel momento como diputado socialcristiano, e incluso, fue presidente del Congreso. Anteriormente había sido jefe de asesores del PUSC durante 12 años.

Dos más también coinciden entre sí, porque formaron parte de la Asamblea Legislativa en la segunda administración de Óscar Arias (2006-2010). Se trata de Óscar López del PASE y del quinto liberacionista que repite, Olivier Ibo Jiménez.

El undécimo repitente es Jorge Rodríguez, hoy representante del Partido Unidad Socialcristiana (PUSC) y quien fue diputado por el Partido Unión Agrícola Cartaginés en el gobierno de Rafael Ángel Calderón (1990-1994).

"Esta será una Asamblea donde hay gente muy experimentada y queremos aportar soluciones. Tengo la esperanza de que por la experiencia sea más seria, responsable, más comprometida con avanzar en algunos temas de trascendencia nacional que se han venido quedando", dijo Redondo.

Redondo espera que las figuras de peso le brinden mayor dinamismo al Plenario. "Espero verlos ayudando a construir y ver cómo logramos hacer avanzar al Congreso. El país está cansado de un Congreso que es más teatro que otra cosa. Lo que queremos son más soluciones", añadió

Ottón Solís dijo que un diputado experimentado será un factor negativo si ha utilizado la experiencia para aprender mañas y será un factor positivo si ha utilizado la experiencia para mejorar su ética. "Esta segunda vez en que estaré en la Asamblea será muy diferente por la identificación que tengo con la ética de don Luis Guillermo Solís, infinitamente superior a la que tuve con José María Figueres", dijo Solís.

Por su parte, Oscar López dijo que sería una tragedia si los 57 diputados fueran primerizos. "Es una dicha que vayamos personas con experiencia, 57 inexpertos con esta Asamblea sería un caos total. Los que tenemos experiencia le vamos a aportar un criterio amplio al Parlamento", indicó. López añadió que esa experiencia y madurez las pondrá al servicio del resto de los legisladores.

Mayor negociación

Los tres congresistas coinciden en que quien llegue a la Presidencia, sea Luis Guillermo Solís del PAC o Johnny Araya del PLN, tendrá que desarrollar una amplia capacidad de negociación.

"Esta Asamblea es muy distinta a la que estuve antes. Ahora hay un montón de partidos, por lo que se requiere un montón de capacidad negociadora, escucha y tolerancia", dijo Solís.

López dijo que el hecho de que nadie tenga mayoría y que todos sean minoría obliga a un verdadero consenso y capacidad de negociación del Ejecutivo.

Redondo, por su parte, aseguró que el conocimiento que tienen los veteranos en negociación logrará una discusión más responsable.