Infraestructura y estabilidad macroeconómica son dos de los pilares con menor competitividad

Por: Andrea Rodríguez V. 2 octubre, 2016

Lo que ha venido haciendo Costa Rica en materia de competitividad, y la velocidad con que lo ha hecho, no ha sido suficiente para dar saltos exponenciales.

Así lo evidencia el más reciente informe sobre competitividad elaborado por el Foro Económico Mundial, donde se ubicó al país en la posición número 54 de 138 países evaluados.

De acuerdo con el “Informe Global de Competitividad 2016-2017”, tal posición significa una baja de dos escalones en el ranking , en comparación con un año atrás.

Es más, se trata de un retroceso a niveles alcanzados hace tres años, en 2013.

“Definitivamente Costa Rica no está mejorando a un ritmo que le permita alcanzar al resto del mundo”, citó Ronald Arce, investigador del Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible (CLACDS) del Incae.

En el ámbito latinoamericano, Chile es el país mejor posicionado, en el lugar 33. Escaló dos posiciones. Le siguen Panamá (42) y México (51) que reportaron una mejora de ocho y seis puestos, respectivamente.

Si bien el documento señala avances y posiciones de “privilegio” para el país en áreas como innovación, salud y educación a nivel Latinoamericano, pone en entre dicho por cuánto tiempo más Costa Rica podrá mantener ese liderazgo.

Las economías vecinas se acercan cada vez más y el país parece no poder dar la milla extra.

Por otra parte, los viejos fantasmas que aquejan la competitividad nacional aparecen y reaparecen año con año para nublar aún más el panorama.

Se trata de los ya conocidos problemas de infraestructura, institucionalidad y política fiscal, por citar algunos.

“En las cosas difíciles estamos sobrados, en eso donde el resto de las economías apenas están viendo a ver cómo lo logran. Pero en lo más fácil, Costa Rica no sabe ni puede resolver”, alegó Alberto Trejos, decano de Incae.

El Gobierno admitió que lo analizado por el Foro Económico es valioso y aseguró que nunca ha dejado de trabajar en aras de impulsar una mayor competitividad país.

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De a poco

Las áreas en las que Costa Rica debe aplicarse son variadas.

El estudio evalúa 107 variables contenidos en 12 pilares.

Costa Rica carece de avances en la mitad de ellos, pues en seis reporta retrocesos y en dos de ellos las métricas se mantienen sin cambios.

Macroeconomía, infraestructura, instituciones, salud y educación son los cuatro pilares considerados básicos para lograr que un país mejore en sus niveles de competitividad.

En ese grupo, y sin sorpresas, el rubro en el que Costa Rica muestra una posición más sólida es el relacionado con salud y educación primaria.

En la última medición, el país mejoró 20 posiciones y se mantuvo como líder latinoamericano.

Sin embargo, se trata de un comportamiento que no difiere en gran escala del que tenía hace ocho años, por ejemplo.

“Vamos a seguir trabajando en mejorar las pruebas PISA, los niveles de inglés y en equiparar los niveles de educación entre la zona rural y la urbana”, sostuvo la vicepresidenta de la República, Ana Helena Chacón.

Otro punto positivo para el país es que el informe del 2016 registra mejoras en una de las mayores tareas nacionales: la infraestructura.

En este rubro, Costa Rica ascendió de la posición 71 en el 2015 a las 67 este año.

Son esfuerzos como el funcionamiento de la Ruta 27, la futura operación de la Terminal de Contenedores de Moín (TCM) y hasta la reactivación del tren urbano, los que han mejorado el nivel de Costa Rica en comparación con otras naciones.

Sin embargo, una vez más, son pasos a un ritmo más lento que los vecinos. Por ejemplo, mientras una economía como la de Panamá se ubica en la posición 45 del ranking de competitividad en carreteras, Costa Rica ocupa la 115.

Y si de tarea pendiente se trata, el rubro primario de institucionalidad fue donde Costa Rica mostró su mayor retroceso.

El país se ubicó en el puesto 60, mientras que el año anterior estuvo en el 49. Es decir, cayó 11 lugares.

Para Víctor Umaña, director de CLACDS, la desconfianza en el uso de los recursos públicos, la poca confianza en los políticos y una carga regulatoria cada vez mayor, le pasan la factura al país.

De acuerdo con datos del Informe Nacional sobre Desarrollo Humano 2013, de la ONU, Costa Rica es de los países en los que menor participación ciudadana existe; las personas no quieren involucrarse en actividades políticas e institucionales.