Pobreza tica se estanca en el área

Otros países de América Latina han reducido la marginación social con más éxito que Costa Rica

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Como si fuera una dura lápida, la pobreza en Costa Rica se estancó desde hace dos décadas en alrededor del 20%, mientras que otros países de América Latina son más exitosos para reducirla.

Debe considerarse que el país está entre los que tienen menos pobres en la región; empero, el impacto de los programas sociales no se refleja en los números.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en los últimos 10 años Costa Rica logró bajar la pobreza solo en menos de dos puntos.

Pasó de tener 20,3 % , en el 2002, a 18,5 %, en el 2010. De ahí no se ha movido.

Otros países de la región han llegado a tener hasta 6 de cada 10 pobladores pobres, pero lograron caídas de hasta 20 puntos.

¿Qué hace que Costa Rica no haya podido seguir en la ruta de descenso a pesar de haber llegado al 20% de pobreza?

“Conforme es más pequeña la cifra de pobreza, es más difícil bajarla”, advierte el sociólogo Carlos Sojo.

El Informe del Estado de la Nación del 2011 indica que casi 290.000 hogares costarricenses viven en la pobreza (1.140.435 personas) y de ellos, 336.305 en condiciones extremas.

El aspecto más alarmante es que casi la mitad, el 45%, son niños y adolescentes.

Sin embargo, el país podría alcanzar cifras de 13 % o menos, como las naciones del primer mundo, si desarrolla políticas públicas destinadas a combatir las causas y no a contener el problema. “Se le ha prestado más atención a la contención de la pobreza más que las causas”, dice Sojo.

Falta de articulación

Uno de los principales problemas que señalan los expertos es la falta de articulación de los programas dirigidos a los pobres.

Cada cuatro años, los gobernantes llegan a Zapote con su propio plan bajo el brazo.

Algunos incluso parecen reciclados de los anteriores, pero los presentan con nuevos nombres y nuevas rutas a seguir.

Y no solo eso. En una misma administración se plantean programas paralelos que no se ven la cara entre sí y se trabajan de forma aislada.

“Cambia el gobierno, cambia el partido político y se modifican los problemas sociales. No hay seguimiento ni persistencia en la política social. No rompemos el círculo vicioso de la pobreza”, dice el director del Estado de la Nación, Miguel Gutiérrez Saxe.

Con él concuerda la socióloga Ana Isabel García, quien reconoce que Costa Rica tiene un desorden completo en la política social selectiva.

“ Se sigue trabajando por separado y eso no nos va a llevar a ninguna parte”, dice.

Los expertos abogan para que exista una rectoría bajo la cual se desarrollen y se concatenen todos los programas dirigidos a contrarrestar la marginalidad.

“Cada quien anda por su lado y no hay directrices comunes y duraderas”, añade García.

A esto se une que la inversión social del Estado ha caído también en los últimos lustros.

Solo en la administración Chinchilla esa inversión disminuyó en un 0,5% y los programas que tuvieron un mayor recorte de recursos fueron los dirigidos a la educación pública y precisamente al combate de la pobreza.

Falta de empleo y educación

La generación de empleo y el acceso a la educación siguen siendo claves en la lucha contra la pobreza. Para Sojo, el desafío es inaugurar una nueva época de reducción de pobreza con más generación de empleo incluyente.

El país no va en la ruta correcta en este ámbito: la tasa de desempleo abierto pasó de 7,3% en el 2010 a 7,7% en el 2011, según el último Estado de la Nación.

Los grupos más afectados siguen siendo las mujeres, los trabajadores de zona urbana y las regiones Pacífico Central y Huetar Atlántica.

Según el último reporte del Estado de la Nación, el país se ha concentrado en los sectores exportadores, sin robustecer los encadenamientos de esta nueva economía.

En educación, persisten brechas territoriales en el acceso, que se reflejan en la alta concentración de graduados de secundaria y universitarios que residen en la Gran Área Metropolitana.

La exclusión en la secundaria aumentó en el 2011, llegando al 11,1%: aproximadamente unos 3.529 jóvenes se vieron forzados a abandonar los estudios.

Asimismo, la asistencia en los programas educativos tuvo un recorte del 6,3% en esta administración.

“Estamos pagando errores del pasado, sobre todo haberle quitado prioridad a la educación en los años ochentas. Cuando crecía la población para secundaria, bajamos los niveles de cobertura en 10 puntos y esos son los resultados ”, detalla Saxe.

También hay fallas en la estrategia. Del 20% de pobres en el país, al menos el 6% debería de ser plenamente asistencial; para el resto, se deberían tener políticas integrales diferentes.

Además, se peca en el orden. El país no cuenta con un registro de quienes reciben la asistencia. “Como todo opera por separado, los programas están sin diseño. No existe un sistema para saber quiénes y cómo están siendo atendidos”, dice García.

Al no contar con registro,tampoco hay un monitoreo para darles seguimiento de forma integral.

Y se falla en la conceptualización del problema. “La pobreza de hoy no es la misma de hace 20 años. Hoy el país camina en medio de una alta desigualdad, mucho mayor que la que se vivía en la década de los noventa”, reconoce el sociólogo Jorge Vargas Cullel.

Así, mientras los otros países del área siguen avanzando en la carrera por erradicar la pobreza con mayor éxito que Costa Rica, el país se enreda en sus mecates. Todavía tiene una posición ventajosa, pero se está durmiendo en laureles del pasado.

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