La promesa rota del crudo barato

Precios bajos del petróleo aportaron un magro 0,5% al crecimiento mundial en 2015

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Con la caída acentuada del precio del petróleo en junio del 2014 nació la premisa: “Los bajos precios se convertirán en un paquete de estímulo económico mundial”. La realidad fue otra.

Entre junio de ese año y diciembre del 2015, el precio del barril bajó de $115 a $36. Una caída del 69%.

El desplome auguraba un aumento en el consumo y un impulso para la economía, pero la aguja del crecimiento solo da signos tímidos de levantarse.

Estimaciones de Kenneth Rogoff, execonomista del Fondo Monetario Internacional (FMI), apuntan a que los precios bajos solo aportaron un 0,5% al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial el año pasado.

Para el 2015, el FMI calculó el crecimiento mundial en un 3,1%.

“Se ha afectado más la inversión que lo que aumentó el consumo. Hasta el momento ha sido, en términos generales, más malo que bueno el efecto”, dijo Hernán Varela, jefe de estrategia de Grupo Bursátil Aldesa.

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Ganadores

Aunque el efecto del crudo barato no ha sido el esperado, siempre hay economías ganadoras.

Entre ellas está Costa Rica.

La tendencia descendente en la cotización mundial de los combustibles ayudó a mantener bajos los precios internos.

“Vemos mayores estímulos al consumo interno porque una parte menor de nuestro salario se nos va al pago del combustible, así como menos salida de dólares por la factura petrolera que incide en la balanza comercial y en las reservas monetarias”, explicó Hairo Rodríguez, gerente general de Banco Cathay.

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) cerró el l 2015 con una variación de -0,8%, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

El Banco Central de Costa Rica proyecta que la producción del el país crecerá a un ritmo del 4,2% en 2016. La Autoridad Monetaria señala los bajos precios del crudo como una de las razones que condicionarían macroprecios estables e impulsarían un crecimiento económico.

Perdedores

Los principales perdedores han sido los países petroleros con una alta dependencia en los ingresos generados por este bien.

Uno de los casos más dramáticos es Venezuela, cuya economía se contrajo 7,1% en 2015, según Cepal. La inflación, de 141,5% anualizada a setiembre (oficial) asfixia al país.

“Una menor entrada de divisas impacta su desempeño y afecta de modo importante el valor de sus monedas”, dijo Rodríguez.

Los precios han bajado tanto durante tanto tiempo, que incluso países con fondos alimentados durante la época de vacas gordas sufren. Arabia Saudita registró un déficit presupuestario inédito de $98.000 millones en 2015.

Los países productores no están solos en su dolor. Los acompañan las multinacionales petroleras como Chevron que anunció su primera pérdida trimestral en 13 años.

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