Crisis política golpea más a presidenta Laura Chinchilla

Desmantelamiento de cuerpo de asesores y falta de políticos de peso dejan flancos descubiertos

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La Presidencia de la República ya no es el ícono del poder político.

A la presidenta Laura Chinchilla le tocó hacerse cargo de Casa Presidencial con una institucionalidad debilitada, que la deja más vulnerable a las crisis.

Chinchilla no ha sido la única en enfrentar problemas. De hecho, todos sus antecesores lidiaron con conflictos. Sin embargo, ella luce menos afianzanda.

Es que en ese feudo de Zapote, otrora fortaleza sólida para refugiarse, los muros se han erosionado y no ofrecen la misma protección de antaño. La Presidencia está a merced de sus rivales en el ajedrez de la política.

Sin peones de peso

Ese juego de estrategias, de muñequeos y mentes ágiles, lo juega mejor el mandatario si cuenta con peones de altísimo nivel, opinó Roberto Thompson, viceministerio de la Presidencia de Óscar Arias (2006-2010).

Thompson afirmó que una de las herramientas más útiles para la resolución de crisis políticas durante ese gobierno fue el equipo de asesores de peso con el que se contó en la Presidencia.

Ese era el accesorio perfecto para el marcado liderazgo que ejercieron Óscar Arias y su hermano, Rodrigo, el ministro de la Presidencia y gerente del Gabinete.

Arias contó con fondos donados por el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) para pagar el equipo de asesores que lo acompañó.

Los recursos de la entidad multilateral ya no estuvieron disponibles durante el gobierno de Chinchilla, aspecto que resultó decisivo para que la mandataria no pudiera construir un cerco que impidiera a las crisis subir y colarse hasta su despacho.

Rolando Laclé, ministro de de la Presidencia de Rafael Ángel Calderón (1990-1994), enfatizó en la importancia que tuvo el equipo de asesores para ese mandatario.

El peso del staff que estuvo al lado de Calderón era tal que les fue delegada la función permanente de detectar las situaciones que podían meter al Gobierno en una crisis, lo cual permitió actuar con anticipación, detalló Laclé.

Estar dos pasos adelante de los problemas, agregó el político, permitió a Calderón gobernar con relativa calma, sin mayores desajustes de gabinete.

“Cuando usted no tiene recursos para contar con un cuerpo de asesores de primer orden, es muy probable que usted cometa errores. En eso hay una diferencia enorme, porque ya no hay fondos provenientes del sector privado, porque fueron satanizados”, sostuvo el exministro de la Presidencia, Marco Vargas.

El empresario ocupó ese cargo en los gobiernos de José María Figueres (1994-1998) y al inicio de la administración de Chinchilla.

Diálogo que se fracciona

Para Vargas, un robusto equipo de asesores que ayuden al presidente es todavía más importante en el contexto político actual, donde el diálogo político es una labor titánica, dado el fraccionamiento que vive el Parlamento.

“Hoy el ministro de la Presidencia es un rehén de la Asamblea Legislativa”, se lamentó.

Ricardo Toledo Carranza, confirmó la opinión de Vargas. Él fue ministro de la Presidencia en el Gobierno de Abel Pacheco (2002-2006) y le tocó ver el nacimiento del pluripartidismo.

“Era muy difícil basar la estrategia de crisis en el diálogo, pero lo pudimos lograr por el fuerte liderazgo que ejercía don Abel Pacheco. Tal era su don de mando, que logró aprobar un plan fiscal con los votos del PLN”, declaró.

El diálogo también fue la herramienta preferida de Miguel Ángel Rodríguez (1998-2002) para atacar los asuntos que desestabilizaron su gobierno

El alfil ausente

Empero, si el liderazgo presidencial es importante, el del ministro de la Presidencia es igual de relevante dentro del gabinete, dijo Danilo Chaverri.

Él fue ministro de la Presidencia de Rodríguez y afirmó que en aquel momento la voz del ministro, era la voz del Presidente.

“El respaldo mutuo era clave. Yo fui el coordinador de la Concertación y el Presidente siempre sabía en lo que yo estaba y yo siempre sabía lo que él deseaba comunicar”, manifestó.

Chaverri definió su función como el pararrayos que impedía que las descargas políticas de alto impacto alcanzaran a Rodríguez.

“Antes, la figura del ministro de la Presidencia era la que ponía en orden a las tropas del Gobierno. Hoy no se ve eso”, sostuvo.

Para Laclé, es imperativo que el mandatario y su ministro de la Presidencia compartan la visión y el olfato que dotan al Gobierno del criterio político necesario en momentos de crisis.

“Lamentablemente en este gobierno uno no ve eso. La Presidenta no se ha rodeado de gente con capacidad política”, insistió.

Laura Chinchilla apostó por Marco Vargas para que la acompañara en el Ministerio de la Presidencia al arranque.

Empero, el desgaste que acarreaba Vargas desde la administración pasada y la tensa relación que tenía con la oposición, terminaron por sacarlo del Gobierno.

El puesto recayó entonces en Carlos Ricardo Benavides, quien, durante la estadía de Francisco Chacón en Casa Presidencial, pasó a una segunda línea, por ser Chacón uno de los amigos más cercanos a la Presidenta.

Chacón se convirtió en el hombre de confianza de Chinchilla, pero tuvo que renunciar tras la última crisis generada por el vuelo a Perú.

Es así como Chinchilla quedó en compañía de Benavides, quien se ha caracterizado por su discreto papel en Zapote.

Partido, un bastión necesario

Esa distancia, acaso, se genera en que el actual ministro no comparte el 100% del ADN político de la Presidenta. A Benavides se lo liga con el arismo, tendencia de la cual Chinchilla se apartó poco antes de llegar a Zapote.

A la lejanía con Arias se agregó un rompimiento con la estructura del PLN, que tiene algo de cálculo por la contienda electoral y la popularidad de Chinchilla. Así, la Presidenta gobierna sin un partido político detrás, fortaleza que en el pasado ayudó a los presidentes a enfrentar las crisis.

Thompson afirmó que la fortaleza del PLN fue clave en las luchas que dio Arias para lograr salir bien librado de hechos candentes como el referéndum en el que, finalmente, se aprobó el Cafta.

No era un caso aislado. La diputada Alicia Fournier recuerda que durante la administración Figueres existía un tejido fuerte que unía al Gobierno con el PLN, lo cual facilitó la atención de situación de crisis políticas.

Corregir de raíz

Asi, la debilidad de la Presidencia no es un fenómeno que se reduce a Chinchilla, porque es una tendencia en aumento

Ante esto, el director interino del Estado de la Nación , Jorge Vargas Cullell, considera que la quiebra de la institucionalidad de la Presidencia de la República debe corregirse cuanto antes, en aras de que los próximos gobiernos recuperen el margen de maniobra que les otorgaba un equipo fuerte alrededor.

El único beneficiado con ese fortalecimiento, dijo el académico y politólogo, será el país. De lo contrario, tendremos una Presidencia cada vez más vulnerable a las crisis cíclicas.

Crisis y soluciones

Los últimos presidentes optaron por diversos mecanismos anticrisis:

Gobierno Crisis Solución
Rafael Ángel Calderón (1990-1994) Conflictos con muelleros de Japdeva y reforma a la Ley de pensiones. Un grupo de asesores daba seguimiento a las crisis y prevenía estallidos.
José María Figueres(1994-1998) Enfrentó ingobernabilidad en el Parlamento y una potente huelga de educadores. Pidió la renuncia en pleno de su Gabinete y acudió al pacto con la oposición.
Miguel Ángel Rodríguez (1998-2002) “Combo” del ICE y protestas derivadas de este en los muelles de Moín. Acudió al diálogo con voceros sindicales y abandonó el plan
Abel Pacheco (2002-2006) TLC con Estados Unidos y respaldo a declaratoria de Guerra a IrakMantuvo conversaciones constantes con empresarios y con líderes sociales.
Óscar Arias (2006-2010) Referéndum del TLC, agenda de implementación y cuestionamientos por concesión de obras. Se hizo rodear de un grupo fuerte de asesores directos y delegó la resolución de conflictos en Rodrigo Arias, ministro de la Presidencia.
Sostenbilidad y financiamiento