Ticos trabajan más que en países desarrollados, pero sin ser altamente productivos

Tendencia nacional se contrapone a la de países de la OCDE; ente del que Costa Rica aspira a ser parte

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Costa Rica decidió compararse en las grandes ligas y los resultados no son alentadores.

Un último informe emitido por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) evidenció que el país destaca, por debajo de México, como una de las naciones donde se reportan las mayores cantidades de horas laboradas por trabajador anualmente, entre los países que integran la entidad.

La cifra para Costa Rica, desde que se llevan reportes, viene –además– en sostenido ascenso desde el 2013. El dato, por sí solo, aturde pero no noquea.

Es cuando se suma el ingrediente de productividad donde los resultados de OCDE se vuelven mucho más preocupantes, la tendencia internacional indica que trabajar más no suele ser un sinónimo de producir más.

De acuerdo The Conference Board , para el 2015 un trabajador costarricense, generaba en promedio lo equivalente a $14 por hora, cuando nuestro par latinoamericano, Chile, por ejemplo reportaba unos $27.

Un Código de Trabajo rígido y proteccionista, una competitividad país en aprietos y una cultura en donde “el que más trabaja es el que lo hace mejor”, salen al paso de las posibles causas que explicarían ese comportamiento.

Las consecuencias: empleados desgastados y empresas al filo de la creatividad para revertir la tendencia.

La comparación de la OCDE llega en momentos cuando Costa Rica trabaja contra reloj para convertirse en miembro oficial del foro internacional.

infografia

Resultados como dardos

De 38 países analizados, Costa Rica y México se encuentran a la cabeza de las naciones que en 2015 los trabajadores laboran más horas por año, 2.230 y 2.246 , respectivamente, según sus propias mediciones.

Se trata además, de un número que le vale ubicarse por encima del promedio de todos los países que integran la OCDE.

Los datos se contraponen a naciones más desarrolladas, como el caso de Alemania, donde el promedio se reduce a 1.371 para el mismo periodo de análisis.

La entidad con sede en París advierte que los datos están destinados a comparaciones de tendencias a lo largo del tiempo y no a análisis verticales para la comparación entre las naciones, a causa de las diferencias entre las fuentes y los métodos de cálculo de cada país.

La organización precisa, además, que los datos aportados son el resultado del total de horas trabajadas por año, divididos por el número promedio de personas en el empleo.

Tomando en cuenta esas precisiones, nuestro país reporta una tendencia al alza en la cantidad de horas laboradas desde el 2013.

Causas y afectaciones

Varias son las razones que explican el comportamiento local.

En un primer término, lo cultural pasa la factura y censura las buenas prácticas foráneas.

“En Costa Rica pensamos que si no vemos al trabajador en sus puestos de trabajo perdemos el control y, para el país, el tiempo es una medida de productividad”, sostiene Adriana Alfaro, directora general de Grupo Dehvi.

Si hilamos más fino, en el Código de Trabajo y la misma Constitución Política podría estar la respuesta. Una rigidez desde las jornadas laborales lo ejemplifica.

En otras legislaciones se anualiza la jornada laboral, por ejemplo, existe la posibilidad de establecer un máximo de horas laborales por año, en lugar de semanales. Una vez que se supera ese límite se empiezan a contabilizar las horas extras. En Costa Rica ni si quiera se discute esta opción.

“Tenemos que cumplir con lo rígido de las jornadas ordinarias máximas. Si se quiere negociar otra forma entonces nos encontramos con la limitación que indica el Código”, comenta Paola Gutierrez, abogada laboralista.

Por otra parte, existe un escenario complejo en competitividad país: exceso de trámites y hasta el caos vial, se suma a los ingredientes de una receta ineficiente.

Como respuesta, las firmas procuran alejarse del comportamiento país y adoptan prácticas eficientes. Claro está, en algunos casos, al mismo margen de la ley (y hasta donde los sectores lo permitan).

En este punto, disposiciones como el mismo teletrabajo y hasta las tareas por objetivos, dibujan un nuevo panorama.

“Se trata de conciliar la vida familiar y laboral. Por un lado, motivo a mi trabajador, y eso se traduce en productividad y, por otro, se mejora la retención de talento y el ausentismo, por ejemplo”, agregó Alfaro.

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