Servicios y Zonas Francas generan valor agregado, pero tienen poca capacidad para crear encadenamiento laboral

Por: Manuel Avendaño A. Hace 5 días

Los productos agrícolas como el café oro y los que se fabrican en la industria de la manufactura como aceite, abonos y comidas son los que generan más empleo en el país cuando su demanda aumenta.

Contrario a lo que se podría pensar por el modelo económico y su presencia en el país, las Zonas Francas y los nuevos servicios (especializados) tienen menor capacidad de multiplicar empleos en Costa Rica cuando aumenta la demanda de lo que comercializan. No obstante, sí generan más valor agregado.

Este es uno de los hallazgos del Informe Estado de la Nación 2017, presentado la mañana de este martes por los investigadores del Programa Estado de la Nación (PEN), en el edificio Franklin Chang Díaz, en Pavas.

Cultivos en Agua Buena de Coto Brus. Fotografía: Mayela López.
Cultivos en Agua Buena de Coto Brus. Fotografía: Mayela López.

En esta nueva entrega, el informe ofrece una explicación para entender por qué la economía costarricense crece más que el empleo directo e indirecto.

Para establecer esa comparación, los investigadores analizaron los encadenamientos laborales en el país con base en la realidad de cada sector y cada producto.

“Los encadenamientos laborales muestra los efectos (directos e indirectos) que genera sobre el empleo total el crecimiento en la demanda final de una actividad específica; esos efectos se conocen como ‘multiplicadores de empleo’”, explica la publicación en su tercer capítulo.

Los resultados muestran tres niveles de “multiplicadores de empleo”: alto, medio y bajo. Se clasifican según los regímenes aduaneros (especial y definitivo), y de acuerdo con el tipo de producto.

La mayor parte de la producción del país está en actividades del régimen definitivo (empresa que no tienen beneficios fiscales), lo que se traduce en bienes y servicios con multiplicadores de empleo medios y altos.

Esto también quiere decir que la mayoría de productos con multiplicadores de empleo más altos están en el agro y la manufactura, sectores que no generan tanto valor agregado en el país si se comparan con los servicios y las Zonas Francas.

Para entenderlo mejor, se puede ver el ejemplo del café oro que se produce en el país, cuando diez personas empiezan a trabajar en este sector por el incremento en la demanda final, se crean 297 empleos indirectos, lo que deja un total de 307 nuevos puestos.

Valor agregado del PIB por producto y encadenamiento de empleo.
Valor agregado del PIB por producto y encadenamiento de empleo.

Pamela Jiménez, investigadora encargada del capítulo Oportunidades, Estabilidad, y Solvencia Económicas de este informe, explicó que en el caso del café oro se identifica una alta capacidad de generar oportunidades de empleo por el gran potencial que tiene esta actividad para demandar insumos de otros sectores.

“En su fase agrícola, este producto es cultivado por muchos propietarios en forma manual (actividad intensiva en trabajo), es decir, en este sector la mano de obra es fundamental”, agrega el documento.

El escenario del régimen especial (empresas que gozan de beneficios fiscales, como las de Zonas Francas), es diferente, ya que representa una porción muy pequeña de la economía en términos absolutos, pero proporcionalmente tienen una alta capacidad de generar nuevas oportunidades de trabajo.

Si se compara el valor agregado que aporta cada bien o servicio a la producción nacional (PIB), y se contrapone con el efecto multiplicador de empleo, se puede observar como el café oro tiene un alto potencial para generar trabajos, pero su contribución al valor agregado en el PIB es muy bajo.

En el extremo contrario, los datos demuestran como los servicios especializados, comercio, enseñanza, y muchos de los que se ofrecen en Zonas Francas generan un aporte alto al valor agregado del Producto Interno Bruto (PIB), pero tienen un efecto muy bajo para multiplicar empleos.

Sobre este hecho el informe apunta: “La posibilidad de que los sectores más dinámicos logren un “efecto derrame” sobre el resto de la economía depende de su capacidad para demandar y ofrecer insumos a otras actividades”.

Empleos por tipo de economía

Siempre en línea con el empleo, el informe quiso conocer la contribución al crecimiento de puestos de trabajo por cada tipo de economía durante el 2016.

Para hacerlo se crearon tres categorías:

- Vieja economía: Sectores tradicionales de la agricultura y la industria.

- Nueva economía: Exportaciones agrícolas no tradicionales, Zonas Francas y nuevos servicios.

- Servicios de apoyo: Dan soporte a los otros dos grupos.

Del análisis se desprende que los puestos de trabajo que exigen mayor especialización y ofrecen mejores salarios están en la nueva economía, pero estas empresas son las que ofrecen menos plazas y menor capacidad para absorber personal.

"El Gobierno y los servicios especializados, en lugar de contribuir al crecimiento del empleo, mostraron una fuerte contracción"

Mientras que los servicios de apoyo (comercio, servicios no especializados, Gobierno y servicios especializados) y la vieja economía son los que generan más empleo, pero con remuneraciones menores.

“La nueva economía hizo un modesto aporte, a través de los nuevos servicios. Un hecho sobresaliente en el año analizado es que el Gobierno y los servicios especializados, en lugar de contribuir al crecimiento del empleo, mostraron una fuerte contracción en las oportunidades laborales”, agrega el documento en la página 134.

Crecimiento económico y empleo

Desde la crisis económica del 2008, Costa Rica mantiene una tendencia de crecimiento de 4,6%, el año pasado cerró con una cifra del 4,3%.

El freno en el ritmo de crecimiento durante el 2016 se explica por el comportamiento mundial de la economía.

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en el 2016 la economía mundial creció apenas 3,1%.

“Para 2017 y 2018 se proyecta una leve mejora, por la expectativa de que la administración Trump reducirá los impuestos en Estados Unidos, y por el probable incremento de los precios del petróleo y las materias primas”, precisa el informe.

La recuperación en la demanda externa motivó un repunte en el sector exportador que se vio reflejado en parte, en la generación de nuevos empleos.

En 2016, Costa Rica registró un 64.096 nuevas personas ocupadas que se integraron al mercado laboral, el número más alto de los últimos cuatro años. Esta cifra permitió reducir la tasa de desempleo del 8,5% en el 2015, al 7,8% el año pasado.

Sin embargo, la mejora en la situación del empleo no implica que se abrieron plazas en puestos de calidad, de alta especialización o que paguen buenas remuneraciones.

El empleo aumentó en el sector agrícola (12%) y la industria (8,7%), mientras que en la clase alta en el segmento de medianos empresarios se redujo (-18,9%) y expertos (-8%).

Panorama de macroprecios

El capítulo tres del Informe también muestra una serie de conclusiones sobre los macroprecios de Costa Rica al cierre del 2016. En este apartado se analiza el comportamiento de las tasas de interés, el tipo de cambio del dólar, la inflación y, por supuesto, el déficit fiscal.

Jiménez puntualizó que el año pasado cerró con un déficit fiscal (ingresos menos gastos con intereses) del 5,2% del PIB, el nivel más bajo de los últimos cuatro años.

Esta situación se explica por mejoras en la Administración Tributaria que permitieron recaudar más dinero en impuestos, y por un contexto internacional favorable.

Empero, la reducción en el déficit financiero del Gobierno al cierre del 2016 no genera una mejoría notoria en la estabilidad de las finanzas públicas a futuro.

El Gobierno aumentó, desde el 2010, el gasto público en pagos de salarios y transferencias (que ayudan a contener la pobreza), y al mismo tiempo no logró aprobar una reforma fiscal que permitiera obtener nuevos ingresos tributarios por la vía de los impuestos.

El aumento en los ingresos se logró mediante medidas administrativas como los controles cruzados, la nueva plataforma para declarar el impuesto de renta y la retención de este mismo tributo.

El informe señala –nuevamente– la urgencia de aprobar una reforma estructural que permita obtener más dinero mediante la transformación del tributo de ventas por el impuesto al valor agregado y la modernización de la renta.

Tipo de cambio: Durante el 2016, el tipo de cambio mantuvo una tendencia al alza y registró un precio promedio de venta que pasó de ¢545 a ¢561 por dólar.

La depreciación del año anterior fue provocada por una mayor demanda y una menor disponibilidad de dólares en el mercado nacional, según lo explica la investiagación.

Tasas de interés: El 2016 dejó un mayor incremento en las tasas de interés que presionan el mercado local.

“Entre 2015 y enero de 2016 la autoridad monetaria efectuó ocho rebajas de la Tasa de Política Monetaria (TPM), que pasó de 5,25% a 1,75% y se mantuvo en ese nivel hasta febrero de 2017. Con estas reducciones se pretendió estimular el consumo y la inversión de los hogares y las empresas”, señala el informe.

En cuanto a la Tasa Básica Pasiva (TBP), el Banco Central apela a una política que debería llevar este indicador hacia la baja y seguir el mismo movimiento de la TPM.

Inflación: “Desde mediados de 2016 se observa una tendencia al alza de los precios. En ese año la inflación fue de 0,77%, 1,6 puntos porcentuales superior a la reportada en 2015”, agrega el documento.

El crecimiento en el precio de los bienes y servicios en el país se mantuvo durante los primeros meses del 2017.