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El Salvador: Paquetazo de impuestos para 2013

Con la reforma tributaria esperan recaudar 0,25% del PIB, es decir unos $50 millones.


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El Gobierno salvadoreño continúa haciendo lo contrario a lo que los economistas y empresarios le recomiendan, reducir el gasto corriente y no aumentar impuestos para incentivar la inversión, crear empleo, hacer crecer la economía y, por consecuencia, aumentar la recaudación de impuestos.

En lugar de ello, la administración del presidente Mauricio Funes contrató, entre 2009 y 2011, alrededor de 25.000 empleados, con los que tenía compromisos políticos adquiridos durante la campaña electoral.

Además, creó nuevos subsidios y aumentó algunos que había dejado su antecesor, Elías Antonio Saca. Sobresalen la dotación de uniformes, zapatos y útiles escolares para cerca de un 1,3 millones de estudiantes de primero a noveno grado.

Adicionalmente, destina $43 millones a subsidiar el transporte público de pasajeros, alrededor de $160 millones a la energía eléctrica y otros $143 millones al gas licuado. Hasta aquí suman $451 millones al año.

A lo anterior debe agregarse $46,3 millones anuales en ayuda gubernamental a consumidores de agua potable y el programa Comunidades Solidarias Rurales y Urbanas, que incluye la pensión básica universal a adultos mayores de 70 años en 100 municipios.

En su desesperación ante la crisis de liquidez en que ha caído el Gobierno por estos y otros gastos desmedidos, y que no le ha permitido pagar a tiempo salarios y suministro de bienes y servicios de sus proveedores, el Ministro de Hacienda, Carlos Cáceres, prepara una tercera reforma tributaria para 2013.

Según Cáceres se afectarán algunas transacciones bancarias relacionadas con el ahorro de personas y empresas, transacciones electrónicas y las operaciones de mercado secundario en la Bolsa de Valores, por ser inversiones especulativas.

Sin embargo, extraoficialmente también se ha mencionado la creación de un impuesto predial a ranchos de playa y segundas casas y otro para el consumo de bienes y servicios considerados de lujo.

Con todas estas reformas, que según el encargado del tesoro público ya se le presentaron al secretario técnico de la presidencia, Alexander Segovia, para que las analice con el presidente Funes, se pretende hacer llegar $50 millones anuales a las arcas del Estado a partir de 2013.

Oposición

El director ejecutivo de la Asociación Nacional de la Empresa Privada, Arnoldo Jiménez, criticó que en las actuales circunstancias en que la economía no se repone de la crisis internacional del 2008, pretender crear nuevos impuestos disminuirá las oportunidades de inversión y afectará el crecimiento del empleo.

La razón es sencilla. Las empresas para recuperar lo que aportarán al fisco por la carga impositiva adicional, o aumentan el precio a sus productos o recortan personal; de manera que lo que el Estado espera recibir por una vía, se le escapa por la otra; lo cual estanca o reduce la producción y relentiza la actividad económica.

Se entra así a un círculo vicioso, que no permite la recuperación de la economía en el corto y mediano plazo, ya que la nueva recaudación tributaria solo viene a tapar el hoyo fiscal temporalmente, afirma por su parte el presidente de la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI), Javier Ernesto Simán.

Eso es así, porque no son parte de una estrategia más a mediano y largo plazo, además de que los nuevos impuestos tienen un gran impacto en el bolsillo de los consumidores, “aunque el ministro diga que van orientados a las empresas o a las personas con mayor poder adquisitivo. Al final todos esos costos terminan afectándonos a todos”, dijo.

Por su parte el analista económico y exministro de Hacienda, Rigoberto Monge, argumenta que en periodos de crisis económicas, como la que atraviesa El Salvador, no es conveniente establecer nuevos impuestos, porque desestimulan la inversión, el empleo, el consumo y deprimen la producción.

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