Riego a gotas contra cambio climático

Estado opta por desarrollo de pequeños proyectos y deja en el papel creación de nuevos distritos de riego

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Por más serios que sean los efectos del cambio climático en la agicultura del país, el Estado no tiene entre sus planes, por ahora, aumentar la cantidad de distritos de riego más allá del Arenal-Tempisque, en Guanacaste, con 29.000 hectáreas de terreno.

Elementos como las trabas que enfrenta el sector público y la propia disminución de las precipitaciones –en un 20% durante el 2012, según el Instituto Meteorológico Nacional– llevaron a las autoridades a dejar el tema en reposo.

La alternativa para llevar agua a los cultivos que sufren por los caprichos del clima, es el desarrollo de pequeños proyectos de riego y drenaje en las zonas norte y sur, respectivamente.

Un crédito que acarrea agua

Bernal Soto, gerente general del Sistema Nacional de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamiento (Senara), informó que desde hace 2 años la entidad invierte en la ampliación de zonas de riego cerca de $50 millones, provenientes de un crédito con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

Los recursos del empréstito le servirán a Senara para regar 300 hectáreas más en las faldas del volcán Irazú y ya se han usado para habilitar para la siembra terrenos en Esparza, San Mateo, San Carlos, Sarapiquí y Jiménez, entre otros cantones.

Para el 2013, Senara planea iniciar la extensión del canal sur del distrito de riego Arenal-Tempisque, para habilitar 8.000 hectáreas nuevas de terreno para el cultivo. El plan tiene un costo de $15 millones.

En materia de drenaje, en la zona sur, Soto informó que se han invertido ¢800 millones en un canal entre Osa y Golfito.

Nuevo esquema

Senara solo ve como una posibilidad la creación de un pequeño distrito de riego en Parrita, con una extensión de 3.000 hectáreas.

No es extraño que se piense en pequeñas extensiones, pues el Estado solo administra y controla 32.500 hectáreas del Arenal-Tempisque y otros proyectos.

Esa extensión representa un 31,2% del total de 104.000 hectáreas que gozan de riego en el país.

El restante 68,7% está bajo control de sociedades de productores y empresas.

Álvaro Sáenz, presidente de la Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria (CNAA), apoyó que sean los productores quienes velen por el riego de sus cultivos.

Sin embargo, aseguró que el Estado no puede renunciar a su obligación de poner el agua al servicio de la población y pidió mayor inversión en infraestructura para el manejo de agua, como la construcción de reservorios.

¿La mejor opción?

Nelson Brizuela, director del Arenal-Tempisque, sostuvo que de nada servirían nuevos distritos de riego por la disminución en las precipitaciones y, por el contrario, cree en aumentar la eficiencia en el manejo del agua reservada.

Para Brizuela, es indispensable que el país cuente en el corto plazo con el nuevo embalse del río Piedras en Bagaces, que tendría un espejo de agua de 800 hectáreas y una capacidad de almacenamiento de 88 millones de metros cúbicos de agua para regar 25.000 hectáreas adicionales.

El proyecto tendría un costo de $300 millones y ya cuenta con cuatro años de retraso.

La CNAA celebra la iniciativa al considerar que el mejor seguro que tienen los agricultores para su siembra es tener siempre agua en cantidad suficiente y oportuna para lograr cosechar.

Aguas estancadas

Expropiaciones: Su proceso es lento y costoso e implica, en ocasiones, resultados infructuosos.

Permisos ambientales: Requieren de estudios previos de factibilidad por parte del Ministerio de Ambiente.

Administración: Los grandes proyectos de riego implican mayores responsabilidades para el Estado, lo cual conlleva mayores gastos.

Disponibilidad del agua: Son pocas las zonas geográficas en las que se dispone de la cantidad de agua y del terreno necesario.

Fuente Senara.

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