Educadores y empleados en salud registran mayores aumentos en los promedios de salarios brutos reales, según Encuesta Continua de Empleo

Por: Daniel Salazar M 22 enero
 Los educadores y empleados en ramas de la salud del país son los que han visto los mayores incrementos en sus salarios reales promedio en los últimos seis años. Ambos han registrado aumentos de entre 17% y 26%.
Los educadores y empleados en ramas de la salud del país son los que han visto los mayores incrementos en sus salarios reales promedio en los últimos seis años. Ambos han registrado aumentos de entre 17% y 26%.

En las montañas rusas de los salarios costarricenses, las vueltas y las turbulencias parecen afectar a unos más que a otros.

Si usted ilustrara las remuneraciones promedio brutas de un trabajador durante los últimos seis años descartando los cambios en el costo de la vida, su comparación se parecería bastante a una cuenca o un valle.

Pero su dibujo cambiaría si ilustrara esos mismos salarios en el sector público: entre ciertas turbulencias y leves caídas, no sería más que una escalada.

Entre el tercer trimestre de 2010 y el tercer trimestre de 2016, los salarios brutos del sector privado variaron apenas lo suficiente para mantener el poder adquisitivo promedio de un costarricense (aumentaron un 2,4% eliminando el efecto de la inflación).

Mientras tanto, los públicos crecieron en casi una cuarta parte (25,3%). Es decir, los sueldos de esos empleados crecieron, en promedio, diez veces más que los de los privados.

La tendencia se observa al traer a valor presente los promedios de salarios brutos reportados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) en la Encuesta Continua de Empleo.

Dejando el valle de lágrimas

A inicios del 2011 un trabajador del sector privado recibía un salario promedio bruto de ¢476.000, sin el efecto de la inflación. Es el registro más alto que se observa desde julio de 2010, fecha desde la que EF realizó su análisis.

El dato, poco a poco, empezó a disminuir, hasta que a finales de 2012 el trabajador promedio recibía ¢401.000. Desde entonces, los salarios comenzaron a aumentar, pero con tal lentitud que no fue sino hasta setiembre del año pasado que los ticos recuperaron el equivalente a los salarios promedio que recibían en el 2011.

La historia es diferente para el promedio del sector público, que no enfrentó una caída consecutiva en sus salarios durante más de dos trimestres seguidos. Ellos vieron, incluso, un fuerte aumento de hasta un 15% en el periodo 2014-2015 para sus salarios reales.

Los trabajadores en salud, los educadores y los administradores públicos son los que han visto sus salarios menos perjudicados por la inflación.

Columpio salarial

Eso sí, hay que considerar algunos elementos antes de juzgar la geografía salarial del país.

Por ejemplo, se debe recordar que el sector privado incluye a muchas más personas que el sector público, que solo aglomera a poco más de un décimo de los trabajadores. Así, los salarios de los empleados en el sector privado son mucho más heterogéneos y presentan más variaciones.

Un buen ejemplo se observa en los dos únicos sectores que hoy reportan variaciones negativas entre el tercer trimestre de 2010 y el tercero de 2016: los trabajadores agropecuarios y los empleados de la categoría “actividades profesionales y servicios de apoyo” (trabajadores independientes como abogados y contadores o empleados en call centers ). Ellos, respectivamente, bajaron sus salarios brutos reales promedio en un 4% y en un 18%.

En la otra acera, los educadores y los empleados en salud vieron sus salarios incrementados en un 26%. Los administradores públicos lo hicieron en un 17%.

Tiempo laborado

La coordinadora del INEC, María Luz Sanarrusia, recuerda que el empleado público tiende a tener jornadas completas, lo que genera menos variabilidad en sus salarios. En cambio, algunos trabajadores en el sector privado (como los independientes o los agricultores que citamos antes) trabajan horas variables, que –a veces– influyen en los retribuciones que reciben a fin de mes.

Para el tercer trimestre de 2010, un 44% de los empleados del país trabajaban de 40 a 48 horas semanales (jornada completa). Para setiembre del año pasado esa proporción era de un 53%, es decir, hay menos personas empleadas en jornadas cortas.

Entre esos trabajadores de jornadas variables destaca un grupo con tendencias positivas para el país: la categoría peor pagada (la de los trabajadores que se ven empleados por un hogar, como las empleadas domésticas) aumentó sus salarios reales en un 15% en este periodo de análisis.

Para el viceministro de Trabajo, Alfredo Hasbum, eso está relacionado con una serie de alzas importantes en los salarios mínimos de esta población, que desde el 2015 recibe ajustes mayores que el resto del sector privado.

El 17% de las mujeres trabajan en esos empleos, por lo que pudo ayudar a cerrar levemente los promedios entre las brechas salariales de género: aún importantes pero, al fin, menores.

Hace seis años esos promedios llegaban a porcentajes de dos dígitos. El año pasado se movieron entre el 8% (en el primer trimestre) y el 3% (en el tercero y último registrado).

infografia