En un proceso dominado por situaciones inéditas, los indecisos son los grandes protagonistas

Por: Mario Bermúdez Vives 2 febrero, 2014

La elección de este domingo 2 de febrero volcó todas las previsiones y tradiciones de campañas anteriores. Ha sido un proceso inédito, en el que la ruptura se convirtió en la norma, y eso no fue más visible únicamente por el elevado nivel de incertidumbre que se adueñó de estos comicios en la recta final y que se mantuvo hasta el final, con un cierre de infarto entre cuatro aspirantes, con un quinto un poco más rezagado pero todavía con posibilidad de dar la sorpresa.

Sin embargo, se debe tener claro que el protagonista de esta elección del 2014 ha sido el indeciso. Esquivos, recelosos, desencantados de la política tradicional y alejados de los partidos y de dar porcentajes contundentes en las encuestas, los indecisos quebraron los pronósticos iniciales de una victoria cómoda del Partido Liberación Nacional (PLN) y obligaron a debates entre cinco aspirantes, al tener que sumar a Johnny Arara a José María Villalta del Frente Amplio, a Otto Guevara del Movimiento Libertario, a Luis Guillermo Solís del Partido Acción Ciudadana (PAC) y a Rodolfo Piza del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC). Al borde de la cita con las urnas, todavía oscilaban entre un 20% y un 40%, según diferentes mediciones.

Son la gran interrogante para esta elección en la que se superó la barrera de los 3 millones en el padrón electoral. Según el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), están inscritos 3.078.321, un 7,4% más que en la cita anterior. De esto se desprende que, en caso de mantenerse el abstencionismo de las cuatro elecciones anteriores, se podría superar también la mítica barrera del millón de abstencionistas, golpeando la legitimidad de cualquiera que sea el nuevo inquilino de Zapote. Sin embargo, en esto también podrían romperse tradiciones: la cerrada lucha por el poder podría provocar que el abstencionismo se reduzca.

Algunas imágenes de la jornada electoral de este 2 de febrero, 2014

Pantalla completa Reproducir
1 de 19

Se trata de una de las grandes expectativas de esta elección, la número 16 desde que se fundó el TSE. De ellas, el PLN es el único partido que ha acudido a las 16 citas, ganando en 9 de ellas. Lo sigue el PUSC, con 8 apariciones, en las cuales logró la banda presidencial en 3 de ellas. Posteriormente vienen, con cinco participaciones en elecciones, el Movimiento Libertario, el Partido Integración Nacional y Renovación Costarricense.

Otras tradiciones que pueden caer: el PLN podría convertirse en el primer partido en ganar tres períodos presidenciales consecutivos, oportunidad que ya tuvo en 1978 y 1990, y que el PUSC tuvo en el 2006. Para eso, Araya deberá revertir la peor caída de un candidato en la intención de voto.

Es la primera vez que la izquierda tiene opción real de ganar la Presidencia con votos. El mejor desempeño de partidos de izquierda en las urnas remonta el 3,3% de Pueblo Unido en 1982, y ciertamente del 0,35% del Frente Amplio en su anterior participación. Y aunque en PAC y los libertarios ya han tenido opciones en el pasado, también podrían hacer historia si se imponen, ya que desde 1970, únicamente el PLN y el PUSC (como coalición Unidad en 1978 y 1982) han sido los únicos en capturar la Silla Presidencial.

También es la primera vez que se separa la elección nacional de la municipal, con lo que la localidad queda subordinada a la visión nacional. Y no se debe olvidar el lanzamiento del voto en el exterior. Aunque solo se trata de un 0,41% del padrón nacional, se trata de un paso para suiperar el voto tradicional. Es además un ensayo estratégico para la posibilidad del voto electrónico, que dependerá de esta prueba para implementarse en el 2016.

Otra situación inédita fue la renuncia de un candidato en pleno proceso electoral. El doctor Rodolfo Hernández ya había sido inscrito como candidato del PUSC, antes de anunciar sorpresivamente que "la motivación se había ido de viaje", para luego anunciar que regresaba para retomar el puesto, y finalmente volver a colocar una renuncia teñida de ribetes de guerra interna. Posteriormente, la retirada del calderonismo del partido que su figura visible más importante, el expresidente Rafael Angel Calderón, había contribuido a fundar terminaron de dar los ribetes de sainete para este proceso.

Fue la primera elección en la que no hubo una manifestación de fuerza al final. El PLN, que había separado la fecha, decidió hacia el final modificar su carácter con un "domingo familiar". Esto consolida el cambio de mensajes en la campaña, que pasaron de la tarima a la trinchera digital. Gran parte de los debates y ataques pasaron a redes sociales y a Internet, dando un nuevo signo a la contienda.

Y conforme se avecina la culminación del proceso, la incertidumbre se mostró reacia a ceder y se mantuvo hasta el final. El alto número de indecisos hace que no haya certeza de una definición en primera ronda o la posibilidad de una segunda ronda. Sería la segunda vez, desde que el TSE arbitra la contienda, que uno de los candidatos no alcanza el 40% de los votos válidos y se requiere de una elección adicional: en el 2002 se tuvo que recurrir a ella para elegir entre Abel Pacheco y Rolando Araya, hermano del hoy candidato del PLN.

Etiquetado como: