Zonas Francas aguardan por cambios para potenciar su crecimiento

¿Qué debe hacer Costa Rica para que el régimen mantenga su crecimiento y aumente su aporte a la economía local?

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En el camino que Costa Rica eligió para convertirse en una economía que compite por innovación, las zonas francas cumplen su papel. Pero se les puede pedir más.

A cambio de exoneraciones en los impuestos de renta, de importación, a las propiedades, municipales y de ventas a las compras locales de bienes, el país pretende recibir conocimiento, sofisticación de la mano de obra y otras herramientas que ayuden a generar emprendimientos locales innovadores.

Estos son beneficios que el Gobierno mantendrá en este cuatrienio.

“En mi administración, estas condiciones no serán cambiadas. Subrayamos la voluntad de mantener estos privilegios a un régimen que ha jugado un papel transcendental en el logro de los objetivos de crecimiento y desarrollo de Costa Rica”, aseguró el presidente Luis Guillermo Solís durante la presentación del estudio “Balance de Zonas Francas: Beneficio neto del régimen para Costa Rica”.

En sí mismo el esquema muestra resultados robustos, según el documento, que fue elaborado por la Promotora de Comercio Exterior (Procomer), la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (Cinde) y el Ministerio de Comercio Exterior (Comex) y fue dado a conocer la semana anterior.

Las zonas francas reportaron un crecimiento anual promedio del 16% de Beneficio País Neto, un indicador que mide la rentabilidad menos el gasto de la administración del régimen. El mismo pasó de generar $1.749 millones en 2010 a $3.125 millones en 2014.

Emparejados a estos resultados, las zonas francas han realizado aportes en materia de promoción del empleo y fomento de los encadenamientos productivos.

En el último quinquenio, el nivel de empleo directo generado por las empresas del régimen reportó un crecimiento promedio anual del 8%, hasta llegar a crear cerca de 80.000 empleos directos formales en 2014.

Para ese mismo año, el gasto nacional en compras de bienes y servicios, que refleja el encadenamiento productivo entre las compañías de zonas francas y las empresas proveedoras nacionales, promedió los $1.573 millones.

No obstante, si el país quiere explotar al máximo el potencial de este régimen de exoneración y del impulso que este pude dar a la economía local, los retos son sustantivos.

Uno de los principales desafíos es sumar más empresas locales a los procesos productivos, así como expandir las zonas francas fuera de la Gran Área Metropolitana Ampliada (GAMA, que incluye Grecia, Valverde Vega, Naranjo, Palmares y San Ramón).

Además, la atracción de nuevas empresas ancla y hasta lograr reducir los tiempos para que las zonas y los usuarios se integren al sistema, se suman a las necesidades que debe atender el país.

“Costa Rica compite con naciones que dan incentivos mucho más generosos, como México que da tierras. El régimen de zonas francas es un tema de llegar primero y mejor, y el país tiene que trabajar en eso para no perder su hegemonía en la región”, argumentó Martín Ibarra, vicepresidente de la Organización Mundial de Zonas Francas.

Encadenamientos

Una de las promesas de las zonas francas es el encadenamiento de las grandes multinacionales con proveedores locales, que se benefician de la venta y de la transferencia tecnológica.

Es una tarea que se hace, pero cuyo estado actual no termina de satisfacer a las expertos.

En cinco años, las firmas locales reportaron haber vendido unos $6.387 millones en bienes y servicios a las multinacionales.

Ricardo Monge, de la Comisión Asesora en Alta Tecnología (Caatec), es del criterio que el país debe dar el paso a la búsqueda de compañías que a través de sus sistemas de proveeduría integren más empresas domésticas.

“Vienen empresas que no tienen necesidad de comprar nada al país porque su estructura está enfocada en el exterior. Hay que pensar hasta en esa otra transferencia de oportunidades”, detalló el también economista.

Según el informe, del total de compras que debieron realizar las empresas del RZF solo un 31% fue suplido por firmas locales.

El número fue considerado por las mismas autoridades del Gobierno como conservador.

“Reconocemos que es un aspecto que debe ser reforzado. Estamos elaborando una estrategia junto con Cinde para que las empresas se logren encadenar más fuerte y más directo”, dijo Alezander Mora, ministro de Comercio Exterior.

Fuera de la GAM

La concentración de las zonas en el Valle Central es otro foco de atención.

Si bien hay presencia de empresas del régimen en todas las provincias, el 86% de ellas se concentra en la GAMA.

“Existe interés por parte de las empresas por llevar sus operaciones a regiones no tradicionales, en proyectos de distintas industrias de manufactura liviana e industria alimentaria. Hay que aprovechar eso”, dijo Pedro Beirute, gerente de la Procomer.

Cinde, en conjunto con Comex, defiende la existencia de una estrategia de promoción en ciudades y regiones distintas de las que tradicionalmente han concentrado las empresas de inversión extranjera directa. Sin embargo, esta no fue detallada.

Fuera de GAMA se reportan un total de 23 empresas, en sitios como Orotina, Siquirres, Puntarenas y Guanacaste.

Conocimiento compartido

El impacto de la transferencia de tecnología y buenas prácticas es más difícil de medir.

La aspiración de contar con una fuerza laboral se orienta a que estos generen sus propias ideas de negocio y las desarrollen.

El estudio “Movilidad laboral y derrames de conocimiento”, en el que participó Monge como autor, logró identificar que entre 2001 y 2007 un total de 1.735 nuevos emprendimientos fueron generados por ex empleados de empresas de zonas francas. De esas firmas, un 83% aún seguía operando tres años después.

Esa baja tasa de mortalidad podría ser un factor que incida en la flexibilización de las condiciones de financiamiento, recomendó Monge.

“Estas empresas obtienen un mejor desempeño también en términos de crecimiento de sus ventas y empleo que empresas donde no laboran ex empleados de zonas francas. El país debe potenciarlos”, comentó Monge.

Anclas a la vista

En 1997, Intel puso a Costa Rica en el mapa mundial de la atracción de inversión.

Cerca de 18 años después, el nombre de otras empresas insignia han permitido diversificar la oferta. P&G en servicios y Abbott en el sector de ciencias de la vida, son ejemplos de compañías que aportaron a la transformación productiva.

Estos grandes nombres se mantienen a la fecha, algo muy bueno. Lo malo es que el país no tiene definida una nueva alineación de firmas de igual peso por atraer.

José Rossi, presidente de la junta directiva de Cinde, fue claro en que su representada trabaja en la validación de competencias del país para poder identificar los sectores con mayor potencial.

La aeronáutica es uno de los que toma fuerza.

“Para llegar al sector de ciencias de la vida que hoy conocemos, el país trabajó por unos 15 años. Son proyectos de largo plazo”, subrayó Rossi.

Así, mientras la suerte parece estar echada para los próximos meses, las condiciones para el mediano y largo plazo distan de ser claras.

Procesos... ¿expeditos?

La empresa de servicios de ingeniería y manufactura electrónica, Zollner Elektronik, inició operaciones en una zona franca en Cartago en abril del 2014.

Llegar allí le significó a sus representantes sobrellevar un camino de más de tres meses.

Datos aportados por el Organización Mundial de Zonas Francas aseguran que mientras en países como Nicaragua , el ingreso de una compañía a una zona franca demora unos 15 días en promedio, en Costa Rica ese proceso podría verse ampliado hasta seis meses.

“Tiene que existir un proceso estandarizado, donde el inversionista venga entienda los requisitos y obtenga el permiso a la primera. No como hoy, que hasta se depende del criterio de personal que no tiene ninguna afinidad con el sector que atienda y hasta asesora”, detalló Octavio Matus, gerente general de la firma.

Por su parte, la obtención de permisos ambientales se suman a otros requisitos que no responden a la inmediatez.

infografia
Sostenbilidad y financiamiento