ENTREVISTA
El Financiero
Jorge Arce ef

Marco Cercone: ¿Se oponen a las reglas de alimentos en sodas para salvar sus ventas?

Cacia prepara acciones legales contra decreto del MEP

De verbo directo, Marco Cercone, presidente de la Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria (Cacia), no se anda con florituras para calificar el decreto con que el Ministerio de Educación quiere poner a dieta la oferta en sodas de escuelas y colegios públicos. Ridículo y excesivo son sus adjetivos predilectos.

Lo que no le parece ridículo es el objetivo de luchar por reducir el 20% de obesidad infantil que registra Costa Rica.

La coincidencia en lo loable de la meta, no evitará que la Cámara eche mano de todos los instrumentos legales a su alcance para detener la implementación del decreto, publicado en el periódico oficial La Gaceta el 12 de enero.

Estas nuevas normas evitarán que dentro de escuelas y colegios públicos se vendan alimentos cocinados mediante la inmersión en aceite, sándwiches con más de dos cucharaditas de mayonesa, o aderezos con grasas trans.

Hasta aquí todo bien. La discordia se debe al artículo 15 del decreto que regula los alimentos empacados. Gaseosas –hasta las light –, bocadillos que tengan como primer ingrediente azúcares o grasa, alimentos preparados con grasas parcialmente hidrogenadas y los productos que no tengan en sus paquetes la información nutricional, entre otros, quedan desterrados.

El objetivo manifiesto de Cacia no es proteger las ventas en los colegios; sino librar a la industria de la imagen que se le quiere endosar del “malo de la película” en la lucha contra la pandemia de la obesidad. Y para lograrlo, se enrumban hacia los tribunales.

¿Cuales alternativas legales examinan?

Tenemos de varios tipos. Vamos a usar las que encontremos. El decreto es excesivo en el tema regulatorio. Además, este decreto le está dando una imagen a los alimentos que nosotros no podemos aceptar.

¿Cuánto representan las ventas en las sodas escolares para la industria?

Realmente no es un tema de ventas. En una compañía, no representan ni el 5% de las ventas totales.

Si es tan poco, ¿por qué arriesgarse a crear una mala imagen al oponerse?

Porque están haciéndole un daño a la imagen de la marca y eso trasciende en mucho la afectación en ventas. Si el Ministro que nos regula en educación y la Ministra de Salud dicen que este o aquel producto es malo para que un chiquito se los coma en la escuela, se puede extender a que es malo para comer en cualquier lado. Los productos no son malos o buenos; lo que es malo es el exceso.

¿No hay alimento malo? Aunque tenga mucha azúcar, mucha grasa, aunque sea frito...

Producido por la industria alimentaria, no. Se lo pregunto a usted. Usted cree que comerse un chocolate es malo, un chicle, un confite que son puro azúcar. No son alimentos malos. Lo malo es comérselo en exceso, o no lavarse los dientes después de eso.

Usted dijo que un decreto prohibitivo no es un instrumento adecuado para luchar contra la obesidad infatil; entonces ¿cuál es?

Nosotros tenemos un plan. Este es un proyecto viejo, tenemos muchos años de pelear esto. Viene un ministro tras otro y trata de prohibir, porque es una ola que viene con los gringos, aunque distinta.

“En Estados Unidos, regularon la comida que el Gobierno le da en los comedores a los niños, nosotros no tenemos esos comedores. Si el Ministro (Leonardo Garnier, de Educación) quiere darles de comer y él está pagando, puede y debe cambiar menús de escuelas y colegios. Aquí estamos hablando de otra cosa; son pulperías dentro de una escuela. ¿Cuál es la alternativa? Nosotros hablamos de alternativas con la Presidenta, con la Ministra de Salud y el Ministro de Educación”.

¿Cuál es esa alternativa?

Nosotros tenemos un programa de cinco ejes, donde el cambio tiene que ser gradual y a largo plazo. El problema es que tenemos un 20% de obesidad infantil. Esos chiquitos dentro de 10 años son adultos con diabetes, hipertensión y que los va a tener que tratar la Caja de Seguro Social.

“Esa cuenta la pagamos nosotros los empresarios, usted y yo. Este tema se debe tratar globalmente. El Ministro, como todas las cosa que hace el Gobierno, dice con buena intención: voy a firmar un decreto y a prohibir toda esa carajada, y ya terminé. Pero no arregló nada. Tiene que cambiar a la mamá con sus instrucciones de alimentación, tiene cambiar a la maestra y al Ministerio de Educación”.

¿Todos menos ustedes?

Nosotros también. De hecho, nosotros habíamos hecho un plan de autorregulación y la industria está cambiando completamente, porque además es una moda. Nosotros hablamos de eliminar toda la publicidad en las escuelas, hablamos de que salieran las gaseosas de los colegios, queríamos variar los tamaños de los productos.

“Estamos de acuerdo con el decreto, pero no de esa forma. Ponen a unos técnicos en nutrición a hacer el decreto y hacen una ridiculez de decreto. ¿Qué se puede comer un chiquito en el colegio? Según el decreto, los chiquitos no pueden comer nada”.

En el estado de Nueva York, varias empresas alimentarias entraron en un acuerdo voluntario para crear una línea de productos especiales para las escuelas. ¿Por qué aquí no hay esa proactividad en la industria?

Lo estábamos negociando con el Ministro. Empezamos a hablar, trajimos dos nutricionistas. Pero no solo tiene que ver con los productos que se venden, qué pasa con el programa “Muévete”. Cerca de 55.000 niños no reciben educación física. Muy bonito para el Ministro decir: firmé el decreto y solucioné el problema y no hace nada más. Cuando en cinco años veamos estadísticas y pasemos al 30% de obesidad infantil, van a decir que no regulamos bien a la industria alimentaria.

“Nosotros estamos de acuerdo y queremos entrar en esto, hay que bajar frituras y las grasas trans . Estas son cosas que nosotros ofrecemos, que podemos cambiar, pero hagamos un paquete de medidas, que incluso podemos ayudar a financiar; pero vamos a durar cuatro años como en Chile y España. Pero tomaron una medida como en México, con una regulación y nada más”.

¿Entonces, la posición de ustedes es aceptar regulaciones mientras no se arreglen todos los demás factores que causan el problema?

No, no, hay que arreglar todo.

¿Todo junto? ¿Es inválido tomar acciones en cuanto a un solo factor?

Eso es. Es que, además, el decreto es ridículo. Dicen que usted no puede servir un perro caliente con más de dos cucharaditas de salsa de tomate. ¿Quién se las va a medir? No se puede hacer un refresco natural con más de 10 cucharadas de azúcar por litro, ¿quién se las va a medir a la señora? No son capaces de dar educación física, cómo van a controlar eso.

“Lo que sí es fácil es decirle a la industria alimentaria que sus productos empaquetados, que son sanos, que son inocuos, que cumplen normas; quedan prohibidos. Con este decreto tan ridículo, quedamos por fuera. Usted me dice que hagamos proyectos, ¿qué podemos hacer cuando los productos que ya desarrollamos con cero azúcar y cero grasa no podemos venderlos? Leche, queso yogur, jugos sin azúcar, ninguno pasa la regulación. El decreto dice que no se puede vender nada con más del 10% de azúcar, pero una naranja bajada del árbol y exprimida tiene 14%”.

Usted dice que el problema no es solo oferta de productos en las escuelas, sino que no hay cultura de alimentación. ¿Como coadyuvan a crear la cultura de alimentación?

Todos los días salen productos cero grasa, cero azúcar. En Pro, por ejemplo, todos los platanitos eran fritos, ahora son horneados. Tenemos maní frito, pero también horneado. Empezamos a ofrecer a todos los consumidores productos diferentes. Los mensajes de los anuncios son: baje de peso con los cereales que yo vendo, coma sano. La industria cambia todos los días.

¿Es suficiente la información nutricional en los paquetes?

Creo que no. La información que usamos es lo que estrictamente está apegado a los tratados internacionales. Dentro de los cinco ejes que ofrecimos al Ministerio está el tema de la información básica, pero el Ministro decidió sacar su decreto de forma arbitraria.

Esto es un proyecto viejo…

Sí, varias veces han tratado de regular. Unos dos o tres años.

¿En tres años no lograron avance en sus negociaciones con el Gobierno?

Yo tengo de estar hablando con el Ministro un año completo, tratando de convencerlo de que la formula no es una restricción, sino un conjunto de cosas que podemos hacer entre ellos y nosotros.

Durante tres años no lograron un acuerdo. ¿Hay resistencia a la regulación?

No, a nosotros nos regula el Ministerio de Salud, las municipalidades, todo el mundo está encima de nosotros regulándonos, MEIC con empaques. A nosotros, todo el mundo nos regula. El Ministro se para frente al micrófono y dice: ‘voy a resolver el problema de la obesidad infantil, prohibiendo los alimentos empacados’. Eso no es cierto.

No solo se prohíbe alimentos empacados…

Ese es el tema de nosotros. Si no quiere vender empanadas sumergidas en aceite, lo debió prohibir hace años. No quiere vender frescos con azúcar ni chicharrones, debió prohibirlos hace años. Pero por qué nosotros somos los malos de la película, cuando el Gobierno no está haciendo su trabajo. No hay seguridad y los chiquitos no pueden jugar en las calles, no les dan educación física, no tiene espacios para deportes y ahora los culpables somos nosotros. Esa imagen se le mete en la cabeza a todo el mundo. Las señoras dicen: que dicha que ya prohibieron ese montón de cochinadas que se comen los chiquitos. ¿Y lo que les dan en la casa? Eso no se mide.

Usted ha puesto en duda el fundamento del MEP para hacer este decreto. El decreto especifica que la iniciativa obedece a recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). ¿La OMS no tiene fundamento?

Mario Montero, director ejecutivo de Cacia: La OMS hizo la recomendación de que los países ejecutaran políticas orientadas a mejorar los hábitos alimentarios en el ámbito escolar, nunca dijo que se aplicaran regulaciones de prohibición de productos.

Marco Cercone: La OMS dice que tenemos que ajustar el ambiente alimenticio en las escuelas. Yo voy donde el Ministro y le digo: hagamos un plan, autorregulémonos, saquemos la publicidad, quitemos productos con exceso de azúcar y grasa, hagamos un plan escalonado a cuatro años. Pero agreguemos todo lo demás, la educación a los niños, educación a los padres, a los profesores. Una sobrerregulación de este tipo no resuelve nada.

Usted afirmó que no hay estudios concluyentes que soporten la tesis del Ministerio. ¿En cuáles estudios se basan ustedes?

Hay varios estudios de la Universidad de Costa Rica, que dicen que los chiquitos delgados y los que tienen sobrepeso comen los mismos tipos de alimentos, la diferencia está en el exceso y la ausencia de actividad física.

Si en mi casa no me enseñan a comer bien, ¿cuál es el problema con que el Estado trate de inculcar valores nutricionales en la escuela?

Es que no están haciendo eso. Están poniendo una restricción a cierta cantidad de alimentos y no le están enseñando a los niños. El decreto es lo que está mal. La forma en la que actuó el Ministro es la que está mal. Nosotros estamos de acuerdo en que el Estado tiene que hacer algo, nosotros tenemos que hacer algo.

¿Por buscar lo perfecto, nos vamos a perder lo bueno?

No, porque ya está demostrado que esto no funciona. Ese es el caso de México, que con cinco años de regulación no ha tenido resultados. Si usted prohíbe, ellos encuentran esos alimentos 15 minutos después de haber salido del colegio, no hay ninguna enseñanza en eso.

Esos son espacios de acción privada...

Hay cosas que el Ministro puede regular dentro de su área. Si quiere regular de forma eficiente cómo aprendemos a comer, que nos va a causar un problema a futuro, entonces él debería hacer algo en conjunto y bien hecho. Él firma el decreto y se olvida del cuento. Él se va cuando termina el gobierno, usted y yo vamos a seguir aquí pagando la Caja. Hay que hacer un cambio pero en conjunto.

Uno de los argumentos es la libertad de comercio, ¿es eso más importante que la salud de la población?

Claro que no. Nosotros nunca hemos dicho eso. Estoy de acuerdo con el Ministro, en los colegios públicos él puede hacer lo que quiera. No obstante, el problema que él no está solucionando, nos va a golpear a nosotros.

¿Cuál es ese golpe?

El tema de imagen, se está convirtiendo en una guerra contra la industria alimentaria, como si fuéramos los malos, pero nosotros, con productos bien diseñados y bien producidos, no somos el problema de la obesidad infantil. El problema no somos nosotros porque le vendemos productos a los niños. El problema es que un porcentaje de ellos no aprendió a comer ni en su casa, ni en la escuela.

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