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Verny Huertas
Gerente General, PGI
Verny Huertas, Gerente General de PGI

Muchos costarricenses nos acordamos de las noches de domingo de elecciones frente al televisor, viendo la pizarra del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE). Las imágenes eran muy similares a las del sorteo de lotería navideña: un mar de compatriotas caminaban rápidamente llevando y trayendo telegramas con los primeros conteos de votos dictados por los fiscales de mesa de todo el país.

Con gran emoción nos concentrábamos en números que se borraban y actualizaban en aquella pizarra una y otra vez. Números que nos iban dando una primera aproximación de los resultados electorales por confirmarse durante la semana siguiente.

Hoy, estos son solo recuerdos nostálgicos de grandes esfuerzos y mucho cariño que, con menos avances tecnológicos, muchos costarricenses invertían en el proceso electoral para garantizar su democracia y dar resultados en espacio de días.

El proceso electoral que vivimos en Costa Rica el pasado 3 de febrero es digno de ser reconocido mundialmente. Todos nosotros, costarricenses, debemos de estar orgullosos de la gran oportunidad no solo de participar en él, sino de beneficiarnos de la integración de la tecnología a él.

¿Cómo cuáles beneficios? Se preguntarán los veinteañeros.

Empecemos por saber dónde nos toca votar. La opción tradicional es ir a la escuela del barrio donde hemos votado y constatarlo. Otra, más cómoda, es entrar a www.tse.go.cr, donde el TSE ha hecho un magnífico trabajo con su página web y, con solo digitar el número de cédula, podemos ver desde la provincia hasta el número de junta receptora donde nos corresponde votar.

Al llegar a votar, ya no es necesario ir a los puestos de los partidos -generalmente localizados frente a la escuela- para saber dónde nos toca hacerlo, sino entrar y proceder al aula de una vez. En la mesa, encontramos un registro alfabético impreso de los votantes de esa junta receptora que contiene nuestro nombre, número de cédula e incluso foto para facilitar la verificación de nuestra identidad y poder corroborar de que estemos en el lugar correcto.

Acto seguido, nos entregan las papeletas -impresas en papel de seguridad y de distintos colores- con información clara de los partidos: el nombre de éstos, sus banderas a colores, los nombres de los candidatos y sus fotos -para el caso de Presidente-. Esto nos facilita la vida como votantes, previene errores y permite mayor control de los fiscales a la hora que depositamos los votos.

Al dar las 6 p.m., la pizarra de antes se transforma en tablas y gráficos en las pantallas de nuestros televisores, alimentados en tiempo real por los números transmitidos de las escuelas vía Internet. Esto permitió que en las últimas elecciones, cuatro horas después del cierre de las urnas -cerca de las 10pm-, tuviéramos cifras de más del 60% del total de las juntas receptoras.

Y si por alguna razón algún costarricense no pudo estar en el país para celebrar el proceso democrático, podía ver los canales nacionales de televisión con nostalgia en Internet, en sitios como www.zona506.com' o leer las últimas noticias en www.nacion.com. Viendo esto a la luz de los acontecimientos internacionales, ¡verdaderamente ganamos todos el pasado 3 de febrero!


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