| Archivo | Indicadores | Domingo 20 de abril, 2003 | Escríbanos |
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ONU: imperativo de supervivencia El FinancieroDe la oscuridad actual puede salir un gran avance multilateral En una entrevista al periódico El País, de España, el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del parlamento egipcio expresó: ?A veces, de la oscuridad más completa surge un gran avance?. Este no es un llamamiento al optimismo irracional en esta hora incierta para el mundo. La historia confirma estas palabras. El ser humano, aun en el torbellino de sus mayores desvaríos, siempre encuentra razones y vías para seguir adelante. De las cenizas de la Segunda Guerra Mundial brotaron la ONU y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La ONU, pese a sus quebrantos y caídas ha sobrepasado el medio siglo de existencia, espejo de la complejidad del planeta, mas no por ello condenada a muerte, como algunos han profetizado. ¿Cuál será el futuro de la ONU? O, mejor, ¿tendrá futuro? No se trata de una adivinanza ni de una apuesta. La ONU tiene futuro y, a diferencia de los pronósticos pesimistas, se afianzará. Este no es solo un buen deseo, sino la consecuencia de dos hechos: la globalización y la propia incertidumbre de la hora presente. Ambos factores se entrelazan y convierten a la ONU en necesaria. En otros episodios de la historia, el poder militar se ha impuesto sobre el derecho. El más reciente fue Kósovo para no remontarnos hasta la acción militar de Francia e Inglaterra en el Canal de Suez. También es cierto que la ONU ha sido indiferente ante el genocidio de Ruanda y otras masacres cercanas. Sin embargo, ni el unilateralismo ni la omisión sellaron su suerte. Creemos, por ello, que, dada la especial naturaleza de la guerra en Iraq, todos los países, hoy divididos, retornarán a la ONU por necesidad. Este sentimiento de menesterosidad o de necesidad reposa en los siguientes factores: en primer, la reconstrucción de Iraq. EE. UU. no podrá hacerle frente ?ni le conviene? a tan vasta empresa. En segundo lugar, la lucha contra el terrorismo. Este combate requerirá la unidad férrea de los países desarrollados. En tercer lugar, una acción coordinada contra las armas de destrucción masiva, so pena de una conflagración universal, si no se actúa eficazmente. Asia y el arco que se tiende de Pakistán al Maghreb constituyen una amenaza permanente. En cuarto lugar, el mantenimiento de la paz ligado a un esfuerzo multilateral y de cooperación internacional por la justicia; esto es, contra la pobreza y el subdesarrollo. Esta es una cuestión de vida o muerte. Si los dirigentes políticos mundiales aún no han perdido el uso de la razón, deben impulsar un verdadero multilateralismo para la solución de la presente crisis y para el conjunto de las relaciones internacionales, como lo ha propuesto el ex ministro de Hacienda de Francia, Laurent Fabius, alrededor de un Consejo de Seguridad Económica y Social que integre a los países emergentes, la creación de una organización mundial del ambiente y la constitución de fondos para el acceso al agua y la educación. Lo dicho para la ONU es aplicable al fortalecimiento de la Unión Europea, pese a su descoyuntamiento actual, y al establecimiento de una verdadera defensa europea, así como para EE. UU., no obstante la tentación interna del aislamiento. En todo caso, ni EE. UU. ni Europa podrán ser ya más ricos y poderosos en un imperio pobre, inseguro y cargado de odio. Poco a poco, sobre las cenizas de la guerra deberán anudarse los lazos de la confianza y sobre el imperativo de la necesidad deberán trabajar juntos en el marco del único ámbito jurídico globalizado: Naciones Unidas. Los desafíos son de tal magnitud que la racionalidad y el interés solo nos muestran el camino de la ONU como lugar de encuentro y supervivencia. |
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