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En esta sección:

?Soy idealista... he sido bohemio y no me arrepiento?

Rodolfo González Ulloa
El Financiero

El expresidente Monge da su opinión en torno a la crítica de haber tenido una política exterior ?entreguista? a los intereses de EE.UU.

El expresidente Luis Alberto Monge no se considera un estadista, pero sí un político que supo rodearse de la gente indicada.

Se autodefine idealista y romántico. ?He sido bohemio, no me arrepiento, porque considero que la vida bohemia humaniza. Solo que hay que saberla administrar, para que no lo arrolle a uno?.

Monge quiere que la historia costarricense lo recuerde como un presidente que tuvo vocación de servicio, aunque sus ?limitaciones académicas no le permitieran haber hecho todo lo que hubiera querido por el país?. Reconoce que su administración tuvo que pedir cuotas de sacrificio a la población para estabilizar la economía, pero señala que, a diferencia de las siguientes administraciones, su gobierno no bajó la bandera de la lucha contra la pobreza para centrarse sólo en arreglar la macroeconomía. En este sentido, agrega que de no corregirse la tendencia actual, el país tendrá una turbulencia social de grandes proporciones.

Gráficos:
  • Inflación, variación porcentual
  • Déficit en cuenta corriente, PIB
  • Tipo de cambio, variación porcentual
  • Como sus principales logros de gobierno señala el haber impedido que Costa Rica se contagiara de la guerra centroamericana y haber contribuido a la estabilización económica. El miércoles 26 de marzo, el expresidente Monge conversó con El Financiero sobre aspectos polémicos de su administración (1982-1986). La síntesis de ese encuentro es la siguiente:

    -Al gobierno de don Luis Alberto Monge se le criticó por haber tenido una política exterior ?entreguista? a los intereses del gobierno estadounidense de Ronald Reagan en la guerra de Centroamérica. ¿Qué responde a esas críticas?

    -Me tocó la guerra y mis compañeros socialdemócratas latinoamericanos me criticaron que yo me había abrazado con Reagan. En Costa Rica, la izquierda me presentaba como un ?entregado al imperialismo yanqui?. Respondí que Costa Rica siempre había necesitado la comprensión y el apoyo de la Casa Blanca a lo largo de la historia y que en los momentos por los que estábamos atravesando esa comprensión y apoyo eran absolutamente necesarios... Yo me encontré con Reagan de presidente, y con él me entendí, y me entendí muy bien. Me ayudó mucho, yo defiendo en eso a Reagan de los ataques que le hacen, y nunca me impuso condiciones como decían los comunistas.

    -Pero el país sí tuvo que aceptar condiciones a cambio de ayuda financiera...

    -Las condiciones que a veces tuvimos que aceptar ?sin estar de acuerdo, pero necesitábamos la ayuda? fue más por el FMI y por la tremenda deuda externa que heredamos con bancos privados. Ahí nos apretaron bastante el pescuezo y fueron muy penosas (las negociaciones). Yo le decía a Reagan que era importantísimo para la estrategia estadounidense atajar el comunismo; que se salvara esta base política (Costa Rica). Las negociaciones con el FMI eran difíciles, sinuosas, maltratantes. Pero no negociar hubiera sido una catástrofe. El ejemplo era la administración anterior (Carazo Odio, 78-82), que se había negado a negociar y había sacado del país al representante del FMI.

    -¿Era parte de esas condiciones el favorecer operaciones de la Contra en el Norte de Costa Rica?

    -Hay un libro que me presenta como un presidente de una Banana Republic, que convirtió el norte del país en santuario de los Contras. Yo tuve muchos problemas para dar la proclama de neutralidad y precisamente con los halcones del Consejo de Seguridad del gobierno de Reagan. Ellos vinieron varias veces a pedirme que no diera la proclama de neutralidad o que la demorara. Les dije que era imposible, que si no la daba Costa Rica iba a ser arrollada para la guerra de Centroamérica, y que eso iba a ser muy malo incluso para ellos. Ahí quedó mucha gente enojada conmigo, no Rónald Reagan, no el vicepresidente George Bush padre, no el secretario de estado Schultz, no muchos funcionarios ni gente del Congreso, pero sí los halcones. Cuando vino la investigación del caso Irán-Contras, ellos trataron de ensuciarme.

    -Pero mientras se hacía la proclama de la neutralidad, la prensa denunciaba la existencia de aeropuertos en Guanacaste donde aterrizaban aviones con armas para los ?contras?, ¿cómo se explica eso?

    -Fue un problema muy serio. Humberto Vargas Carbonell y Javier Solís nos acusaron de traición a la patria. La CIA, los halcones, querían tener un aeropuerto de este lado ?Costa Rica? para los aviones que venían de Ilopango a abastecer a la Contra. Ahí había un aeropuerto en esa finca (El murciélago) desde hacía muchos años. El dueño del aeropuerto era una empresa privada, ellos hicieron una solicitud para ampliar (el aeropuerto). Una empresa privada de Panamá, que parece que era una mampara de la CIA, fue la que contrató con el dueño de la finca la ampliación de eso... (pero) el único avión que aterrizó ahí fue porque se le acabó el combustible, y fue durante la administración Arias (1986-1990). Cuando nos dimos cuenta del arreglo de las dos empresas privadas, no encontramos de momento cómo intervenir. Pero las demás acusaciones ?de que teníamos un santuario de Contras en la zona norte? fue propaganda de la Internacional Comunista. Trajimos a la Organización de Estados Americanos para que verificara que no habían tales campamentos, pero eso fue muy difícil aclararlo y quedó en muchos libros... Eso es falso... lo que querían era desprestigiarnos.

    -Costa Rica recibió importantes donaciones en dólares por parte del gobierno de Washington y a través de la Agencia Internacional de Desarrollo (AID). Algunos consideran que por las sumas que recibió, el país debería estar ahora en una posición mejor. ¿Desaprovechó el país una oportunidad de oro?

    -No. Hay que ver en qué hueco estábamos y cómo dejamos el país en marcha cuando terminó nuestro gobierno. Jamás hubiéramos podido ganar las elecciones de 1986 si no le demostrábamos al país que lo habíamos sacado del abismo evitando el contagio de guerra que se extendía por Centroamérica. Yo le dije al presidente Reagan: ¿cuántos millones gastan en ayuda militar? Le pedimos menos que eso para estabilizar y defender la democracia y evitar así la ola de violencia en Centroamérica.

    -¿Ante el polémico tema del Fondo de Emergencias, cómo siente que lo ha juzgado la historia?

    -Mi decisión de no volver a asumir cargos públicos se debe a eso. Sí hubo un desfalco y desde el principio se supo quiénes eran. Por razones políticas me involucraron a mí y a Armando (Aráuz, exvicepresidente). Había intereses políticos de desprestigiarme y liquidarme?.


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