| Archivo | Indicadores | Domingo 20 de abril, 2003 | Escríbanos |
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El Cafta y los desechos Carlos Ma. González HernándezAdministrador de empresas Los fabricantes de equipos de tecnología deben asumir la responsabilidad con el medio ambiente El tratado de libre comercio que Centroamérica negocia con Estados Unidos tiene múltiples aristas y según la óptica o intereses de cada quien es bueno o malo. Independientemente de su valoración, se incentivará el comercio, es probable que en el país se ofrezcan nuevos bienes y servicios y se gestionen nuevos trabajos, productos etcétera. Existe un punto que debe negociarse y que es vital: el manejo de los desechos de los productos. Se importan muchos bienes en el país, pero no se tiene conciencia ni regulación especifica sobre el manejo de los desechos y menos de la responsabilidad del fabricante. Cada vez que nuevos productos inundan el mercado, el comprador elige de acuerdo con sus prioridades, necesidades y sus posibilidades de inversión, pero como clientes y consumidores no tenemos la cultura de preguntar, si una vez obsoleto el bien, esté será recibido por el comerciante, para que lo canalice hacia un tratamiento adecuado; tampoco el comerciante tiene conciencia de su responsabilidad. El tratamiento de los desechos tecnológicos no existe en el país, por igual se desechan materias orgánicas, tóxicas o desechos hospitalarios. ¿Qué hacer con baterías de diversos tipos, con equipo de cómputo que se descarta, con teléfonos móviles y cuanta cosa pasa a ser inservible? Todo esto puede ser muy nocivo para el ambiente si no se trata adecuadamente. Es un problema actual y lo será para el futuro. Existe un compromiso con nuestra generación y las futuras que no tienen voz hoy, de mantener el mundo en condiciones que permitan la vida y el desarrollo. Nuestra Constitución, en su artículo 50, define el derecho que tenemos los habitantes a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Así como en Costa Rica se exige respetar la legislación sobre derechos de autor, por la que nuestro país paga miles de dólares, también debería exigirse ?como contrapartida? que las empresas fabricantes de equipos de tecnología asuman la responsabilidad que les corresponde con el ambiente, según los principios de la responsabilidad extendida del productor. Equipos obsoletos Desde hace bastante tiempo el país decidió incursionar en la informática. Aparte de los buenos resultados que las compañías han obtenido con ello, aún no se sabe qué hacer cuando los equipos informáticos personales se vuelven obsoletos; simplemente se tiran a la basura. Es alarmante como el país se llena de basura tecnológica. A pesar de las muchas instancias y entes abocados al cuidado del ambiente, poco se hace al respecto. ¿Quién determina si los componentes y materiales de esos equipos son peligrosos o no, cuando algunos de sus elementos contienen plomo, cadmio, níquel, cromo, mercurio entre otros? ¿Cuál es la forma adecuada de disponer de ellos? Si se están enviando a nuestros depósitos de basura, ¿se les trata adecuadamente, se tiene el espacio y la infraestructura para que se desechen sin afectar al ambiente? El Estado tiene la obligación de velar por la salud de los costarricenses, según la Ley de Salud. Por ser el Estado y sus instituciones el mayor consumidor del país, también es el que más desecha; sin embargo, la ley para contratar bienes y servicios (Contratación administrativa) impide la donación de recursos obsoletos en sus diferentes entes, los cuales eventualmente podrían ser de provecho en otros sectores del mismo Estado donde los requisitos informáticos no requieran de tanto avance, como escuelas de zonas rurales o unidocentes, comités de desarrollo comunal, deportivos, iglesias, etcétera. En el caso de los equipos de cómputo, se estima que en el año 2005 en nuestro país se desecharán 130.000 computadoras personales. Los comerciantes nacionales que basan su actividad en estos productos no conocen, o prefieren no entender, el asunto y dejar que el Estado sea el que resuelva cuando los posibles efectos se presenten. Muchas empresas de la industria de las telecomunicaciones en diversas partes del mundo financian programas de reciclaje de los productos que venden porque la legislación así lo exige; esos costos están incluidos en su proceso de negocios. Pero en nuestros países no sucede igual. Los beneficios o no del tratado de libre comercio pueden ser contradictorios. Independiente de su resultado se deben incorporan cláusulas respecto a la responsabilidad extendida del productor; posteriormente será mas difícil hacerlo. De no hacerlo, el país tendrá que asumir costos que no le corresponden; de allí la necesidad de incorporar este tema en las negociaciones. |
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