Costa Rica
Panamá
Archivo Indicadores Domingo 15 de junio, 2003 Escríbanos

Actualidad
Editorial
Opinión
Informe Especial
Entrevista
Negocios
Finanzas
Tecnología
Economía
Internacional
Istmo
Legales
Gerencia
Estilos de vida

Editorial

Imprimir || Enviar por E-mail

En esta sección:

ZONA FRANCA |

¿Qué pasó con esas voces?

José David Guevara M.
El Financiero
José David Guevara Muñoz

Pese a que al final nada detuvo al gobierno de los Estados Unidos en su obsesión de atacar Irak por el peligro que representaban unas armas biológicas o químicas que nadie ha visto hasta la fecha, a muchos nos quedó la satisfacción de que al menos el mundo no se quedó callado ni de brazos cruzados ante ese acto de prepotencia militar en el que incluso a la Organización de las Naciones Unidas le pasaron por encima.

Manifiestos, marchas multitudinarias, declaraciones, pancartas, artículos de opinión, cartas públicas, debates, conferencias, jornadas de oración y ayuno, homilías, correos electrónicos, caricaturas, canciones, poemas, grafitis y muchos otros medios fueron utilizados en esos días por millones de personas en todo el planeta para levantar la voz en pro del respeto a los derechos humanos.

Y, reitero, aunque al final se impuso la ley del más fuerte ?que ignoró por completo el sistema de derecho internacional que él mismo impulsó y ayudó a construir tras la Segunda Guerra Mundial?, gran parte de la humanidad por lo menos hizo uso del derecho al berreo para notificarle a los dirigentes de esa nación que sus desplantes y abusos no son aplaudidos por todos, sino firmemente repudiados.

En fin, una ejemplar y esperanzadora movilización mundial en defensa de la vida. Sin embargo, lastimosamente la cuerda no dio para tanto. Muchas de esas voces que con tanto entusiasmo y vehemencia clamaron por valores como la justicia, el derecho y el respeto callaron cuando recientemente el dictador cubano Fidel Castro mandó encarcelar disidentes y fusilar a tres ciudadanos que secuestraron un barco y mantuvieron a sus ocupantes como rehenes.

A partir de ese hecho, muchos de los acérrimos defensores de los derechos humanos en todo el mundo al parecer quedaron afónicos o enmudecieron porque no se les volvió a escuchar. Ahora priman en ellos el mutismo y el silencio.

¿Por qué callaron? ¿Por qué un día clamaron por los iraquíes y al siguiente ni chistaron por los cubanos? ¿Serán los derechos humanos para los habitantes de algunos países pero no para los de otros? ¿Son éticas, morales, esas odiosas diferencias? ¿Cómo justificar este tipo de actitudes similares a las de aquellos que denuncian el Auschwitz de Hitler pero callan el Gulag de Stalin?

Afortunadamente, hubo excepciones muy valiosas. Entre ellas, José Saramago, premio Nobel de Literatura, quien de manera consecuente manifestó: ?Cuba no ha ganado ninguna heroica batalla fusilando a esos tres hombres, pero sí ha perdido mi confianza, ha dañado mis esperanzas, ha defraudado mis ilusiones?.

Una posición muy valiente, que contrasta con la de su colega Gabriel García Márquez , uno de los tantos afónicos del momento y quien al parecer prefiere seguir viendo a Castro con ojos de realismo mágico.


Servicios

Horario de vuelos internacionales de San José, Costa Rica

Descargue el Informe del año 2003 de la Organización Mundial de Comercio (OMC), en formato PDF


¿Quiénes Somos? Condiciones de Uso Privacidad Anúnciese en la versión impresa de El Financiero y Capital Financiero
© 2004 El Financiero y Capital Financiero. El contenido de El Financiero y de Capital Financiero no puede
ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la
autorización previa y por escrito de El Financiero o de Capital Financiero.