| Archivo | Indicadores | Domingo 15 de junio, 2003 | Escríbanos |
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¿Le estamos apostando a una auténtica unión aduanera? Margarita LibbyEspecialista en temas aduaneros y de comercio internacional Manuel Enrique Lizano Abogado especialista en derecho corporativo Costa Rica es el país de la región que ha adoptado el menor número de acuerdos Los beneficios sólo podrán obtenerse mediante el triunfo del consenso entre las naciones. El ciclo de conferencias que año con año implementa el Ministerio de Comercio Exterior (Comex) con el fin de informar a la opinión pública sobre temas diversos de esa cartera, inició este año con dos conferencias relacionadas con el tema de la Unión Aduanera Centroamericana, cada una con una nutrida participación de personas interesadas en los temas desarrollados. En la segunda de estas conferencias, hace algunas semanas, personeros de Comex presentaron estadísticas en torno a los avances que, conjuntamente con los restantes países, ha logrado Costa Rica en la ruta hacia esa Unión Aduanera, específicamente en relación con los acuerdos alcanzados por los subgrupos técnicos nombrados por los países para negociar en materia de registros, y de estos, los acuerdos aprobados por Costa Rica. Con alguna sorpresa se asimilaron estas estadísticas, que abarcan los acuerdos en las áreas de alimentos y bebidas, medicamentos y productos afines, insumos agropecuarios, hidrocarburos, medidas sanitarias y fitosanitarias y medidas de normalización. La razón de la sorpresa radica en el hecho de que, de cada grupo de acuerdos adoptados por cada uno de estos subgrupos -acuerdos en su mayoría adoptados por los restantes países del área- sólo una cuarta o una quinta parte y hasta un número menor de los mismos han sido adoptados por Costa Rica. Entre otras razones que aducían los expositores de Comex para explicar la negativa del país para adoptar algunos de los restantes acuerdos están: El exceso de requisitos frente a la modernización que Costa Rica ya ha alcanzado, la regulación general frente a la regulación práctica que tiene el país, los procedimientos rígidos frente a la agilización del comercio que buscan las autoridades nacionales, regulación excesiva, duplicidad normativa, razones relativas a plazos, etc. ¿Por qué? La pregunta que surge ante esas estadísticas y las razones antes señaladas es que si aquellas son razones para rechazar tan sólo ?algunos? de los acuerdos, ¿cuáles han sido las razones para rechazar tantos otros acuerdos que han sido sometidos a consideración de las autoridades costarricenses? ¿Será por razones de forma que Costa Rica se abstiene de uniformar formularios, o fichas técnicas, o procedimientos ya aprobados por los restantes países de Centroamérica, o serán otras razones de fondo las que hacen incompatibles los documentos y procesos nacionales con los del resto del istmo? ¿Serán de peso esas otras objeciones como para mantenernos al margen de muchos acuerdos que en su mayoría han sido adoptados por los demás países de la región? -Se deja a las autoridades correspondientes la respuesta a estas interrogantes. En tiempos en que el éxito de una verdadera Unión Aduanera Centroamericana es medular de cara a la negociación del tratado de libre comercio entre Centroamérica y Estados Unidos (Cafta, por sus siglas en inglés) y su buen desarrollo, se cuestiona cuál es el significado de las estadísticas presentadas por el Ministerio de Comercio Exterior. ¿Están los costarricenses plenamente comprometidos con el objetivo de lograr esta Unión con las naciones hermanas? ¿Son los esfuerzos que están realizando las autoridades nacionales suficientes para lograr que Costa Rica se integre a la Unión en forma plena? Ojalá la respuesta a estas preguntas sea afirmativa. Ahora más que nunca Centroamérica debe encausarse a lograr ser verdaderamente una región con objetivos comunes. Costa Rica debe mostrar, en primer lugar, disposición para que esto sea una realidad, y en segundo lugar, liderazgo en todas aquellas áreas en que por su desarrollo le permitan encabezar el esfuerzo en la consecución de este fin. Consenso Con esto no se pretende hacer entender que se propicia un retroceso en temas de mucha importancia, como por ejemplo el de control de la salubridad, en los que Costa Rica pudiera estar más avanzada que otras naciones del área. Por el contrario, se considera un deber moral del país redoblar y compartir esfuerzos para que el desarrollo de la región en materia de regulación aduanera sea del más alto nivel posible. Sin embargo, no se debe obviar el hecho de que Costa Rica es tan sólo una de las naciones que participa en este proceso de unión y que, para lograr dicha unión, se requiere del consenso que en muchos temas las restantes naciones ya han alcanzado. Se aplaude y se apoya cualquier esfuerzo tendiente a la creación de foros de discusión, capacitación y entrenamiento para los distintos agentes, públicos y privados, que en todos nuestros países interactúan en esta disciplina aduanera, que es trascendental para el desarrollo de Centroamérica como región. Igualmente se aplaude cualquier esfuerzo de parte de los sectores público y privado de Costa Rica para fortalecer esa capacitación que debe ser impulsada en todas las naciones por igual. Es ahí donde se debe convencer a las naciones hermanas que las ideas costarricenses pueden generar mejores resultados. Mientras tanto, no se debe perder de perspectiva que Costa Rica es un país más dentro de este proceso conjunto de discusión y desarrollo, y que los beneficios de la Unión Aduanera Centroamericana únicamente podrán obtenerse mediante el triunfo del consenso entre las naciones. |
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