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Seguro contra el robo de identidad

Eric Scharf Taitelbaum
Para El Financiero

En Costa Rica todavía no existe un seguro contra el robo de identidad. No obstante, ya se ha denunciado la comisión de este delito mediante robos de cédulas de identidad.

Una de las clasificaciones más importantes divide a los seguros en dos grandes ramas:

(i) Los seguros de daños, o seguros patrimoniales, cuyo fin es reparar la pérdida sufrida en el patrimonio del asegurado a causa del siniestro. Entre otros, se incluyen en esta rama los seguros de automóviles, responsabilidad civil, transporte, robo e incendio.

(ii) Los seguros de personas, cuyo riesgo asegurado es la existencia, salud e integridad de la persona humana, e incluye seguros como el de vida, salud, accidentes personales y riesgos del trabajo, entre otros.

Dentro de los seguros patrimoniales, el seguro de robo protege al asegurado contra la apropiación ilegítima y no autorizada, por parte de un tercero, de bienes o activos que forman parte de su patrimonio.

Sin embargo, en los últimos años ha surgido un tipo de robo particular que no encaja tan claramente en el patrón indicado: la apropiación y uso indebido de la información de identidad de una persona, conocido en Estados Unidos como ?identity theft?, que incluye principalmente el nombre, dirección, número de teléfono y número de identificación de la víctima.

No es muy clara la clasificación que debería asignarse a un seguro que proteja contra el robo de identidad. Desde un punto de vista legal, la identidad de una persona está íntimamente relacionada con su personalidad, por lo que este tipo de siniestro aparentemente debería estar cubierto por un seguro de personas.

No obstante, los efectos principales del robo de identidad recaen normalmente sobre el patrimonio de la víctima y no sobre su persona, por lo que el seguro aplicable a estos siniestros sería, más bien, de naturaleza patrimonial. En todo caso, independientemente de la clasificación de este seguro, es interesante analizar el desarrollo y operación que ha tenido en un mercado de seguros desarrollado como el de Estados Unidos.

Delito nuevo

Hace nueve años el robo de identidad era prácticamente desconocido. Sin embargo, entre 1993 y 1994 el Privacy Rights Clearinghouse (PRC, por sus siglas en inglés) -una organización sin fines de lucro de San Diego dedicada a la protección de los consumidores- empezó a recibir denuncias por el robo de información de identidad. Desde 1995 el robo de identidad ha sido su más común reclamo, representando un 25% de todas las quejas recibidas.

El Congreso de los Estados Unidos aprobó una ley en 1998 que calificó el robo de identidad como un crimen federal y encargó al Federal Trade Commission (FTC, por sus siglas en inglés) atender reclamos relacionados con ese tipo de fraude.

En el 2000, la FTC atendió aproximadamente 30.000 reclamos por robo de identidad, y un año después atendió un promedio de 2.000 reclamos por semana, los cuales representaron 42% del total de reclamos por fraudes al consumidor recibidos en el 2001.

Esta estadística convirtió al robo de identidad como el crimen de cuello blanco de más rápido crecimiento en Estados Unidos.

Consecuencias

Una víctima de robo de identidad podría durar años en enterarse que ha sido sujeto de este delito. Una vez que la información de identidad de una persona ha sido robada, es posible tener acceso a sus cuentas bancarias o de crédito y realizar compras ilegítimas, o inclusive abrir nuevas cuentas a nombre de la víctima, solicitar nuevas tarjetas de crédito o un préstamo, solicitar la conexión de servicios varios como teléfono, electricidad o televisión por cable, e inclusive hasta alquilar un apartamento utilizando la identidad de la víctima.

De los 94.000 casos de robo de identidad atendidos por la FTC en el 2001, 43% correspondieron a fraudes con tarjetas de crédito, 20% a compra de servicios varios y 20% a solicitud de préstamos y fraudes bancarios.

No obstante, es muy difícil evitar la comisión de robos de identidad dado a que existen métodos para reducir las probabilidades de convertirse en víctima de este delito.

Una forma de protección es solicitar periódicamente reportes crediticios a las compañías de historial crediticio más reconocidas, para descubrir eventuales registros a nombre de la víctima causados a raíz del robo de su identidad. Además, se recomienda destruir documentos en desuso que contengan información personal, así como no suministrar información de identidad por teléfono o en lugares públicos.

Protección

A pesar del rápido incremento en la incidencia de robos de identidad, apenas un 1% de la población adulta de Estados Unidos ha sido víctima. Esto explica porqué pocas compañías aseguradoras ofrecen un seguro contra este riesgo y a precios relativamente bajos.

Las compañías aseguradoras más reconocidas que ofrecen actualmente este seguro son Chubb, AIG, Travelers Property Casualty y American International Group. Las primas anuales para la adquisición de este producto rondan entre los US$100 y US$200, dependiendo del monto de cobertura.

Los dos grandes retos que enfrentan las aseguradoras para comercializar el seguro contra el robo de identidad son los siguientes:

(i) No existe un perfil específico de las víctimas pues, de los casos y estadísticas conocidos, no hay coincidencia o patrones en sus características personales (como edad, posición económica o social). Esto dificulta la clasificación actuarial de los siniestros y la fijación del precio del seguro.

(ii) La víctima normalmente se entera del siniestro mucho tiempo después de ocurrido, por lo que las aseguradoras se ven obligadas a incluir en sus pólizas cláusulas para regular claramente la cobertura (por ejemplo, en relación con siniestros ocurridos y descubiertos durante la vigencia de la póliza).

El seguro típicamente se ofrece a la víctima directa del robo de identidad. Sin embargo, en el caso de AIG, el seguro es adquirido por empresas que requieren y procesan la información de identidad de sus clientes, como lo son compañías de tarjetas de crédito, bancos e instituciones financieras, compañías proveedoras de servicio de Internet, compañías de historial crediticio, entre otras. En Costa Rica, los únicos seguros disponibles son el tradicional seguro de robo (incluido como cobertura adicional de los seguros Hogar Comprensivo y Voluntario de Automóviles).

Además, es posible adquirir un seguro contra robo o fraude de tarjeta de crédito (específicamente para los casos de robo o extravío material de la tarjeta pero no para el robo de la información de identidad), que es ofrecido normalmente a través de las compañías de tarjetas de crédito.

Mas todavía no existe un seguro contra el robo de identidad propiamente dicho. No obstante, se ha denunciado la comisión de este tipo de delito en nuestro país, ya sea mediante robos de cédulas de identidad emitidas o, inclusive, mediante la falsificación de cédulas vírgenes utilizando la información de identidad de terceros.


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