| Archivo | Indicadores | Domingo 19 de octubre, 2003 | Escríbanos |
|
|
Comercio | Se endurece negociación comercial con EE. UU. Costa Rica atada en cierre del Cafta Kattia Bermúdez MoraEl Financiero Menos inversión extranjera y empleo conllevaría estar fuera del tratado
El Cafta no está asegurado, pero la negociación no ha terminado. Por eso el Gobierno de Abel Pacheco se enfrentará a partir de esta semana a definir si lanza el mandato a sus negociadores del tratado de libre comercio entre Centroamérica y Estados Unidos de mantenerse firmes en la posición de no negociar las telecomunicaciones. O podría propiciar un diálogo nacional para buscar alguna alternativa que implique menores consecuencias para el país. Los reiterados mensajes de empresas estadounidenses de servicios y alta tecnología instaladas en el país, embajadores y políticos durante los nueve meses que lleva la negociación del Cafta, se hicieron oficiales la semana pasada, cuando el representante comercial de Estados Unidos, Robert Zoellick, dictó su sentencia de llevar al Congreso de su país un acuerdo con solo cuatro socios, excepto Costa Rica. Esto sucedería si el país persiste en no "hablar" de las opciones de apertura en sectores tradicionalmente cerrados. Aunque solo trascendió en el país el sector de telecomunicaciones, Zoellick también se refirió a otras áreas donde desearían mayor participación de sus empresas, como en energía, seguros e hidrocarburos. Quedar fuera del Cafta implicaría menos inversión extranjera en Costa Rica y, por ende, menos generación de empleo, así como la pérdida de competitividad del país, en especial después del 2007 cuando venzan los incentivos a la exportación. Además, las industrias establecidas en el país podrían preferir trasladarse a otros países que sí tienen acceso preferencial a Estados Unidos. "Un gran perdedor sería la integración centroamericana porque cuatro países tendrían un arancel con EE. UU. diferente a nosotros, así como los esfuerzos de unión aduanera", recordó el empresario Marco Vinicio Ruiz. Pero también podría afectar la candidatura del expresidente Miguel Angel Rodríguez, como secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), frente al mandatario salvadoreño Francisco Flores, a quien el presidente George Bush "reconoce su liderazgo y tiene el más alto respeto", admitió Zoellick. Menos margen de maniobra Por eso, y por la defensa de la soberanía, para muchos la sentencia de EE. UU. es inaceptable. El país debe decidir por sí solo si abre o no su mercado a la participación privada. Otros más moderados consideran que este golpe sobre la mesa sirvió para reforzar la tesis de quienes abogan por hacer algo para recuperar la competitividad que está perdiendo el país, en especial por las telecomunicaciones. "Zoellick tiene razón al decir que si no hacemos algo por mejorar la eficiencia en las telecomunicaciones no podremos atraer inversión extranjera", comentó el diputado oficialista Rolando Laclé. Tanto Laclé como la diputada liberacionista Laura Chinchilla coincidieron en que el diálogo debe comenzar. De ahí que el Gobierno, aunque había decidido no involucrarse en el tema para evitar desgastes políticos, se verá forzado a hacerlo de alguna manera, dentro o fuera del Cafta, pero al menos promoviendo alguna acción para resolver las demandas internas por mejores telecomunicaciones. Sin embargo, esas acciones trascienden los proyectos que tiene el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), y se concentran en la comisión mixta de la Asamblea Legislativa. Pero dentro del Cafta, a partir de ahora Costa Rica tiene que demostrar su habilidad para salir bien librada en el tratado. Muchos piensan que el sector agrícola deberá cargar las consecuencias de la posición firme en telecomunicaciones, pero James Fendell, presidente de la Asociación de Cámaras de Comercio de Estados Unidos en Latinoamérica y el Caribe (ACLA), aseguró que el mensaje fue claro: "hablamos sobre los sectores cerrados o no hay tratado" (véase recuadro: "¿Qué quiere y que dará EE. UU.?"). "Yo no presiono, yo negocio" No es la primera vez que Estados Unidos presiona a algún país centroamericano durante esta negociación para conseguir sus objetivos de apertura, aunque según aclaró el embajador Zoellick en El Salvador: "yo no presiono, yo negocio". Contra la pared han estado Guatemala y El Salvador, países que están en plena campaña electoral, cuyos candidatos no son del agrado de los estadounidenses. Tal es el caso del exdictador guatemalteco Efraín Ríos Montt y Schafick Handall, del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional de El Salvador. Guatemala además recibió la misma sentencia de quedar fuera si no mejoraba la lucha contra el narcotráfico, igual que Nicaragua por la corrupción. Si a eso se suma la presión extra tras el fracaso de la V Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio en Cancún, México, el pasado setiembre, debido a la confrontación entre Estados Unidos y los miembros del Grupo de los 20, del cual Costa Rica, Guatemala y El Salvador formaron parte. El Salvador, Colombia y Perú prefirieron no correr riesgos y aceptaron la opción que les planteó muy sutilmente el presidente George Bush: tratado de libre comercio a cambio de no apoyar a Brasil. Por ahora Guatemala y Costa Rica se mantienen dentro, aunque empresarios guatemaltecos pidieron la semana pasada a su Gobierno salir del grupo para evitar enfrentar las consecuencias. Al final de la semana pasada, lo que se anunció en la sétima ronda como una "visita de cortesía" del embajador Zoellick cayó como un balde de agua fría para muchos en el istmo.
|
Servicios
Horario de vuelos internacionales de San José, Costa Rica |
|
|
| ¿Quiénes Somos? | Condiciones de Uso | Privacidad | Anúnciese en la versión impresa de El Financiero y Capital Financiero |
|
© 2004 El Financiero y Capital Financiero. El contenido de El Financiero y de Capital Financiero no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de El Financiero o de Capital Financiero. |