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Cuotas para lácteos, sin leche
Como norma general, los productores de lácteos del istmo piden exclusión ante la negativa de EE. UU. de reducir los subsidios agrícolas, afirmó Erick Quirós, secretario de la Federación Centroamericana de Lácteos. "Por eso nosotros no podemos discutir sobre la desgravación arancelaria, aunque nos den 50 años para reducir nuestra protección".
Pero dado que el istmo importa gran cantidad de lácteos del resto del mundo, los productores están de acuerdo en otorgar contingentes regulados, con cierta tasa de crecimiento anual, siempre y cuando no haya desgravación del arancel por fuera del contingente.
Entonces, el istmo pediría exclusión definitiva en leche fluida y yogurt. Los que podrían recibir tratamiento por contingente son leches en polvo, algunos quesos frescos y helados. Bienes como queso chedar en polvo o deshidratado, que se usan para palomitas de maíz o snacks, piden que se mantenga el libre acceso actual, así como lactosueros que se emplean como materia prima en galletería. Los lácteos que podrían iniciar una desgravación a corto o mediano plazo serían la mantequilla y las leches evaporada y condensada.
En tanto, el istmo pide ingreso a EE. UU. para cremas ácidas (natilla), quesos étnicos, frescos o maduros, rayados o fundidos.
Tratamiento especial para la carne de res
Los productores de carne de res de Centroamérica propusieron libre acceso al ganado en pie a EE. UU., pero rechazó la solicitud estadounidense de colocar en canasta A (libre acceso inmediato) a la carne fresca y refrigerada, informó Rony Chaves, de la Corporación de Fomento Ganadero (Corfoga).
Por el contrario, solicitan colocar a la carne popular en la canasta de tratamiento especial "D" sin posibilidad de cuota, que se podría interpretar como una exclusión. Pero para la carne de alta calidad solicitan "D con cuota" y desgravación arancelaria a largo plazo. En vísceras, EE. UU. pide que desgravación de corto o mediano plazo. Pero en Costa Rica estos bienes ya ingresan libre de arancel.
"Estamos haciendo una propuesta inteligente. Reconocemos que EE. UU. tiene un producto de alta calidad que estamos dispuestos a abrir el mercado, pero que respeten nuestros cortes populares porque ellos subsidian a sus productores", comentó.
Pollo pide exclusión
La Federación de Avicultores de Centroamérica y del Caribe pidió excluir la negociación del pollo en el programa de desgravación del tratado, pues no están dispuestos a permitir el ingreso de las llamadas partes negras u oscuras (mulsos y piernas de pollo), mientras el mercado estadounidense ha estado vedado para los bienes centroamericanos.
Esto a pesar de estar certificados desde hace años por haber cumplido todos los requerimientos sanitarios y fitosanitarios exigidos.
Estados Unidos, en cambio, pidió un acceso al mercado centroamericano a través de cuota de importación.
Sin embargo, los avícolas del istmo consideran que si EE. UU. presiona por ingresar al mercado del istmo solo conllevará pérdidas para ambas partes.
Por un lado, EE. UU. afectará a sus empresas exportadoras de materias primas, insumos y bienes intermedio, y por otro, contribuiría a la desaparición de la industria avícola regional.
Conflicto en cadena del cerdo
La posición original de los porcicultores nacionales fue la exclusión del programa de desgravación. Sin embargo, en vista de la presión del proceso y de los negociadores de Estados Unidos para no excluir bienes en el tratado, los porcicultores aceptarían negociar cuotas de importación mientras estas no superen las otorgadas a Canadá (525 toneladas métricas), explicó Ana María Conejo, directora ejecutiva de la Cámara Nacional de Porcicultores.
Lo que quede fuera del contingente debería pagar el arancel aplicado en la actualidad. Costa Rica tiene un arancel de importación de cerdo del 47%, mientras otros países del istmo poseen un 15%.
Esta posición molesta a los embutidores, quienes consideran insuficiente la cuota para cubrir los requerimientos del sector. Mario Montero, director de la Cámara de la Industria Alimentaria (Cacia), aboga porque a la materia prima se le de un tratamiento similar al del bien final para no afectar las cadenas productivas.
Dada esta polémica que por ahora no tiene arreglo, se vaticina que este será uno de los rubros que requeriría una negociación más política que técnica.
Papa, cebolla y azúcar
Los productores de papa y cebolla pidieron exclusión o suspensión condicionada al desmantelamiento de subsidios en medidas de ayuda interna, informó el consultor Renzo Céspedes.
Además quieren incorporar un esquema de acceso para papa prefrita congelada, en vista de la cuota de acceso que Costa Rica otorgó en el tratado de libre comercio con Canadá. Dada la polémica desatada en la ratificación de ese acuerdo en el Congreso, este será uno de los rubros que requerirá una negociación más política que técnica.
El azúcar es otro tema sensible que se podría negociar vía cuota, aunque los industriales aspiran con obtener acceso libre a EE. UU. Edgar Herrera, director ejecutivo de la Liga Agrícola Industrial de la Caña, espera que EE. UU. acepte hablar del azúcar en esta ronda.
Cuota para arroz granza
Industriales y productores de arroz del istmo están dispuestos a garantizar una cuota de exportación de arroz en granza (a granel) a Estados Unidos hasta un máximo de 85% del monto que se declare en desabasto. Ese monto implicaría unas 400.000 toneladas métricas. Según la propuesta centroamericana, cada país debe tener la potestad de definir el mecanismo de importación, bajo el compromiso de respetar el monto a EE. UU.
A diferencia de los estadounidenses, los locales rechazan la solicitud de iniciar un proceso de desgravación arancelaria para la importación de arroz en granza fuera de contingente hasta que EE. UU. reduzca las ayudas internas a sus productores.
Los arroceros del istmo tampoco aceptan negociar el arroz pilado (el industrializado), porque afectaría la producción local, informó el consultor Renzo Céspedes.
Tras flexibilidad
Los textileros centroamericanos llevarán a Managua la consigna de la flexibilidad en la regla de origen, que les permita exportar prendas confeccionadas a partir de hilaza regional, pero con un listado de telas de escaso abasto que podrían adquirir en terceros mercados. De lo contrario, vaticinan la ruina para esta industria que emplea a unas 400.000 en el istmo.
Por ahora las negociaciones están en punto muerto debido a la inflexibilidad de las partes.
Irene Arguedas, negociadora textil costarricense, explicó que una alternativa para avanzar es utilizar como referencia los niveles actuales de comercio para determinar la cantidad de productos que entran sin cumplir la regla de origen. Esa cantidad sería el punto de partida para definir una cuota, basado en lo que ya se importa fuera del área, que adquiriría el nombre de Tariff Preference Level (TPL) o cláusula del abuelo, como se le quiera llamar.
En la sétima ronda se definirán los progresos en los tres componentes principales: la regla de origen, la lista de productos en escaso abasto y la cantidad de productos que no calificarían en la primera o segunda categoría. También se definirá la fecha de la ronda extraordinaria.
Por ahora, en Estados Unidos algunos textileros consideran que el elemento de flexibilidad no debería existir o ser muy pequeño, otros grupos -como los importadores o tiendas grandes- consideran que es un elemento importante.
Miguel Schyfter, coordinador del Consejo Centroamericano de Textil y de la Confección, espera que en esta ronda se avance, al menos, en los temas como la salvaguardia textil, la verificación de origen y la posibilidad de acumular origen con otros países con los cuales se tiene un tratado o regímenes especiales.
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