| Archivo | Indicadores | Domingo 29 de agosto, 2004 | Escríbanos |
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Motores | Es mejor mantener que reparar Consejos que le ayudarán a prevenir reparaciones costosas Cuando hablamos de reparar el auto, muchos de nosotros pensamos en aquel frustrante momento cuando, por algún motivo inesperado, este deja de funcionar adecuadamente. Sin embargo, para los profesionales en mecánica automotriz, el concepto de reparar no siempre es tan grave como la visión anterior, y más bien ven esta labor desde dos puntos de vista tan distintos como el día y la noche. Según los expertos, básicamente existen dos tipos de mantenimiento para los vehículos: preventivo y correctivo. La elección de uno u otro por parte del propietario determinará el comportamiento futuro del carro. Hablamos de mayores costos a mediano o largo plazo y los consecuentes dolores de cabeza producto de reparaciones inesperadas. Mantenimiento preventivo Como su nombre lo indica, este tipo de mantenimiento lo que previene es la necesidad de realizar grandes y costosas reparaciones. Se ejecuta mediante la realización de ajustes y reparaciones menores. En el mantenimiento preventivo se hace uso de diferentes herramientas establecidas por el fabricante, las cuales funcionan mediante el uso de parámetros como las horas transcurridas, kilómetros recorridos, días o meses acumulados o, en algunos casos, cantidad de tanques de combustible consumidos. El jefe de taller de servicio de la Agencia Datsun, Enrique Calvo, dice que "el apegarse a una secuencia de mantenimiento garantiza que se puede alargar la vida útil del vehículo y al mismo tiempo ayuda a prevenir reparaciones costosas e imprevistos que normalmente causan grandes trastornos económicos y de tiempo; ya que está comprobado que el mantenimiento preventivo ayuda de gran manera a lograr que las unidades funcionen eficientemente y a un menor costo de operación". Y es que los vehículos deben recibir de sus dueños un mantenimiento básico que no requiere mayores conocimientos, y que es más bien una revisión de seguridad. Un buen ejemplo de esto son las revisiones de presión de las llantas, del nivel de aceite del motor, del líquido de frenos, clutch e hidráulico, líquido de parabrisas y luces. Alejandro Redondo Soto, del Lubricentro RGZ, asegura: "Por lo general, cuando cargamos combustible en una estación de servicio, el pistero revisa el nivel de aceite del motor, el anticongelante y la presión de llantas. Alguna gente piensa que eso es suficiente para suponer que el vehículo está bien. Sin embargo, lo adecuado es tener un plan de mantenimiento básico preventivo que proteja la vida útil del automóvil y que nos evita mantenimiento correctivo innecesario y, sobre todo, muchos apuros". Este tipo de mantenimiento preventivo está al alcance en talleres mecánicos, centro de servicios técnicos, lubricentros y afines (véase recuadro: "Es mejor prevenir"). Mantenimiento correctivo Por el contrario, el mantenimiento correctivo tiende a encarecer los costos de operación de una unidad automotriz. Así ocurre porque el esperar a reparar una unidad hasta el momento en que esta se ha deteriorado incrementa los costos. Esto se da por el simple hecho de que cuando una parte vital empieza a fallar, inmediatamente involucra otras partes que están alrededor de la principal y que se deterioran por la dependencia directa de la primera. Por ejemplo, el no reemplazar fibras de freno en el momento preciso hace que en el momento de falla, también se vean afectados otros elementos, como caliper de frenos, discos o tambores; piezas que normalmente no sería necesario reparar de haberse tomado la decisión de establecer un mantenimiento preventivo en vez de esperar uno correctivo. Aquí se aplica mucho aquello de que es mejor prevenir que después lamentar. Usted decide. |
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