| Archivo | Indicadores | lun 13 dic, 2004 - dom 19 dic, 2004 | Escríbanos |
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Empresas del siglo XXI: ¡Premiémonos! Gustavo Halsband Halsband Worldwide Partners
En estos días es bueno tomarse un tiempo para reflexionar sobre lo que somos personal y profesionalmente. Si bien es buen momento para contabilizar logros, los grandes o pequeños tropiezos también deben ocupar nuestra atención para capitalizar enseñanzas y así evitar la repetición de errores en el futuro, reforzando virtudes, con el consecuente beneficio para la sociedad. Todo con el sabio fin de ser mejores personas y construir nuestro país, principalmente, por dentro y no solo en apariencia. En el tema de la publicidad, como en cualquier otro campo empresarial, parece cada día más necesario fortalecer el sentido de la responsabilidad común, tomando conciencia sobre la consecuencia de nuestros actos y su repercusión, no solo en nuestro plan de negocios, sino también para la sobrevivencia y desarrollo del grupo de pertenencia al cual nutrimos con nuestra actividad. Muchas veces, el querer ganar siempre, sin importar la forma, conlleva un rompimiento implícito de las reglas de convivencia y esto hace, en parte, que se desgrane la confianza hacia el sector. Creo que para subsanar esto, la cordura y el verdadero sentido de la realidad en que vivimos deben dominar a la ambición. Premiémonos con la satisfacción de ganarnos el respeto ajeno, como sector empresarial, con actitudes que tengan sustento en el tiempo, con autenticidad y honradez, sabiendo escuchar críticas y aprobaciones, aceptando nuestro papel de transmisores de valores hacia adentro y afuera. Fue en Bruselas, durante el festejo del 50 aniversario de la Federación Mundial de Publicistas, que el arzobispo John Patrick Foley hizo un llamamiento a respetar la dignidad de las personas y a perseguir el bien común por medio de la publicidad. "Una buena persona es el mejor anuncio", fue el título del discurso en el que el presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales reconoció la aportación positiva de los publicistas al progreso económico, social e incluso moral. Sin embargo, la publicidad va más allá de los hábitos de consumo y "afecta profundamente la moral y los valores de la sociedad". Por ello, exhortó a los publicistas a "no humillar nunca a los pobres, ni siquiera de forma no deliberada". "Resaltad la calidad, la eficacia, incluso la limpieza y el buen aspecto, pero por favor no sugiráis que por poseer algo una persona es mejor que otra", insistió. "Espero que os deis cuenta de vuestro poder", concluyó su intervención ante los publicistas el arzobispo. "Y que sigáis utilizándolo con responsabilidad, como ya hacéis muchos de vosotros". Premiémonos recorriendo ese camino. |
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