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ENTREVISTA

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Amigos, pero, en el momento, entrevistador y entrevistado. Álvaro Cedeño (izquierda) y Eduardo Lizano conversaron sobre política, función pública, Estado y reformas.
Foto Frank Guevara / Para El Financiero

"El desarrollo económico implica cambio social"


Álvaro Cedeño
financiero@financiero.co.cr

Unos ganan poder, otros pierden. Así narró Eduardo Lizano su visión del proceso de desarrollo económico al consultor Álvaro Cedeño

“Esta entrevista no es ortodoxa. Es una invitación al ensayo. Hablemos en borrador, en una apuesta a la espontaneidad".

Así inicié mi entrevista con el economista, el pensador, el promotor de cambio económico más importante de los últimos 20 años en Costa Rica. También, con el amigo, con Eduardo Lizano Fait, en vísperas de que reciba un homenaje de Academia de Centroamérica por su fructífera labor intelectual y en la función pública.

Además:

  • Recuadro
  • Recuadro
  • Lizano visualiza el desarrollo económico como proceso de cambio social, donde unos ganan poder y otros lo pierden. Sus ideas las escribe en papelitos, porque se reconoce más pensador que hombre de acción y negociación.

    Cree en el second o en el third best, ante el proceso natural del trabajo en equipo.

    Es reacio a reconocer virtudes de estadista en los últimos presidentes costarricenses, pero insiste en que un fuerte liderazgo es capaz de impulsar cambios radicales y necesarios en un país

    Como toca en periodismo y con apoyo de edición de El Financiero, un resumen de la conversación.

    --Se llama estado de flujo a ese sentirnos absortos en lo que hacemos. Hay cosas que cuando las hacemos no sentimos el paso del tiempo. ¿En cuáles asuntos siente usted que entra en un estado semejante?

    --Cuando estoy pensando en lo que voy a escribir. Me absorbe mucho la escritura, pues hay un período previo en que se consideran temas, argumentos y contra argumentos de lo que se va a escribir. Puede ser que ese proceso genere nuevas ideas. En la Escuela de Economía de Londres decían que si usted no puede escribir algo, no lo sabe.

    --¿Lo hace mentalmente o usted pergeña en borrador?

    --Tengo la costumbre de tener un montón de papelitos donde apunto ideas. Eso lo aprendí de Constantino Láscaris. Estábamos en una reunión social y entonces sacó un papelito y escribió algo y nos dijo: "Es que si no después se me olvida". Siempre he escrito todo a mano, mis pobres secretarias tienen que acostumbrarse y descifrar las cosas.

    --Usted ha dedicado mucho tiempo a asuntos nacionales. ¿Por qué?

    --Me parece importante la creencia de que es posible hacer cosas que tengan una repercusión importante. Eso es muy complicado porque en política económica es imposible tomar una medida donde solo haya ganadores, la mayoría de medidas tiene perdedores, pero se toman porque se cree que los ganadores van a ser más o porque los perdedores pueden incorporarse al proceso con cierta ayuda. No es cuestión entre el mal y el bien. No se trata de causar el mal y precisamente por eso uno padece mucha tensión. Se actúa porque el no hacerlo puede causar daños mayores.

    --A usted, que ha reciclado refranes y dichos con gran maestría, le dedico este: "del dicho al hecho, hay un gran trecho". Hábleme del trecho que hay entre una decisión y su ejecución. ¿Cuáles son sus reglas para manejar ese peligroso tránsito?

    --Entre el dicho y el hecho hay un campo complicado, sobre todo cuando las decisiones que se tomaron tienen poca aceptación.

    "No todos los elementos de la decisión van a ser ejecutadas por las mismas personas o instituciones, por eso hay que desmenuzar esa decisión y saber dónde actuar. Entonces cómo organizar a los que tienen que decirles a los otros qué hacer, cómo dar seguimiento, cómo coordinar el avance. En toda esa tarea debe estar el jerarca y debe evaluar si se logran los resultados esperados".

    --Somos como somos. No hay defectos y aciertos en nuestro perfil. Creo que lo que hacemos lo hacemos no solamente a pesar de nuestros rasgos menos queridos sino quizás a causa de nuestros rasgos más queridos. ¿Usted para qué cosas siente que tiene ventajas competitivas?

    --Tengo ventaja competitiva en cuanto a tratar de formarme criterios de lo que se debería hacer, lo cual implica realizar interconexiones entre lo que se venía haciendo, lo que se tiene que llevar a cabo y otras cosas.

    “Me considero con menos ventaja comparativa para hacer cosas. He tenido la ventaja de trabajar con gente buena haciendo cosas”.

    --La primera vez que escuché hablar de second best fue a usted. ¿Qué contendría una charla suya sobre este tema?

    --Este es un concepto clave sobre todo en política económica, donde en la gran mayoría de los casos el first best no es posible. Inevitablemente, al trabajar con más gente la idea original que uno tiene no va a llegar al final. Por eso es un second best, o a veces un third best. La posición de que todo sea best o nada, eso no nos conduce a mucho.

    --Una de sus afirmaciones más impactantes es la de que un pueblo tiene derecho a elegir ser pobre o seguir permanentemente en vías de desarrollo. Díganos más.

    --El desarrollo económico es una posibilidad que casi todos tienen pero el tenerla no quiere decir que todos lo van a aprovechar pues se requieren sacrificios. Hay muchos pueblos que no están dispuestos a llevar a cabo esas tareas. Suele haber gente dispuesta a hacer los sacrificios y otros que no lo están.

    “Si le gente que quiere mantener el statu quo tiene más poder, entonces no se van a dar cambios. Por eso el proceso de desarrollo económico es un proceso de cambio social donde unos grupos van ganando poder y otros van perdiéndolo”.

    --Una acción política es cualquier acción que afecte a grandes grupos. ¿Qué es lo que hace complicada una acción política robusta?

    --Hay varios elementos que entran. Uno es simplemente la diferencia entre cortoplacismo y largo plazo. Hay gente enfocada en el corto plazo, otros en el largo plazo. También hay gente que tiene buena información y otros no tanto.

    “Entonces por eso dos personas pueden opinar de manera diferente. Todo esto hace que se busquen los acuerdos, cada quien sacrificando algo de su visión por la del otro. Todo se dificulta mucho cuando alguien representa intereses particulares.

    "Hay que tomar en cuenta el corto y el largo plazo. Muchas medidas de largo plazo son resultado de medidas de corto plazo. El problema es el exceso de cortoplacismo, porque solo interesa ganar las elecciones del primer domingo de febrero".

    --A la ciencia económica se le denomina ciencia lúgubre, esa es la traducción que hago de (precisar nombre), pues muchas recomendaciones son paradójicas, si subimos los salarios hay inflación, si sostenemos los precios artificialmente se comprime la oferta. ¿Qué es necesario hacer en una democracia para que se aprueben medidas saludables a pesar de que suenen paradójicas.

    --Juega un papel muy fundamental el líder. Por ejemplo, Felipe González estuvo 25 años liderando el Partido Socialista, los miembros del Partido creían que él quería el bienestar de ellos y cuando plantea la necesidad del ajuste estructural para entrar a la Comunidad Europea (hoy Unión Europea), cierra plantas estatales y aún así la masa sindical no entiendía el razonamiento pero confiaban en Felipe.

    --Manteniendo la dinámica de esta conversación, quiere agregar algo.

    --Hay dos puntos interesantes. Cuando el que está al frente no pretende nada políticamente, no necesito aplicarle la black and decker. En la campaña electoral de don Luis Alberto (Monge), mi primo, Alberto Fait, tenía un rol importante. Un día ambos iban para Puntarenas y yo me fui con ellos para visitar a mis parientes (Eduardo Lizano es oriundo de esa comunidad). Al día siguiente los militantes puntarenenses estaban llamando al secretario general, que era Óscar Arias, porque no querían que yo participara en política.

    "La otra cosa es cómo hacer para que la gente acepte, como dicen los italianos, vivere pericolosamente (vivir peligrosamente), porque los empresarios cuando tienen su protección se aletargan, y en el servicio civil cuando hay inamovilidad es difícil hacer cambios. En Alemania, aunque alguien tiene un puesto público en propiedad, cada cinco años tiene que defenderlo. En Francia para llegar a ser secretaria 1, debe trabajar tres años en distintas instituciones y tener un visto bueno de cómo trabajó. Esos elementos podríamos tropicalizarlos. En el Banco Central se ha avanzado en esa línea. Esa es la gran lucha contra el statu quo.


    ¿Tiene el país algún estadista hoy?...

    ... Parece que no. Al menos eso se deduce de las respuestas de Eduardo Lizano sobre el tema que le planteó Alvaro Cedeño en su entrevista.

    –Usted ha sido asesor de varios presidentes de la República, promotor de proyectos importantes, observador atento de los asuntos nacionales. Podría señalar rasgos de expresidentes, ministros, personas que han tenido contribuciones en la vida pública, que usted considera representativos de un perfil de estadista.

    –He tenido que trabajar muy directamente con cuatro presidentes, siendo presidente del Banco Central, e indirectamente con dos. En todos ellos uno puede encontrar rasgos diferentes, de unos a otros, y a la par de una serie de virtudes se pueden encontrar defectos.

    –¿Y subrayar rasgos de estadista?

    –Yo primero diferenciaría entre un político y un estadista. Un líder y estadista es quien logra cautivar a la gente con su mensaje. El político, y lo veo un poco peyorativamente, trata de interpretar lo que la gente quiere y hacer lo que ellos quieren. Los dos grandes movimientos políticos surgieron precisamente de la mano de líderes, Rafael Calderón Guardia y don Pepe Figueres.

    –Pero, entonces, le insisto, ¿usted vería en algunos expresidentes alguna característica de estadista?

    –Aquí hay cosas que ver. Por ejemplo, don Luis Alberto (Monge) y don Abel (Pacheco) se declararon como personas que no dominaban los asuntos económicos, entonces se rodearon de gente que pudiera interpretar políticamente las medidas económicas.

    “Don Luis Alberto tuvo a don Danilo Jiménez (Veiga, qdDg) como ministro de la Presidencia, quien era economista y podía interpretar las cosas económicas y traducirlas al presidente y este confiaba en él. Don Abel no ha tenido la posibilidad de conseguir alguien que le ayude en ese terreno aunque Ronulfo (Jiménez) le orientó hasta hace un tiempo.

    “En el caso de Óscar Arias, él entendía mejor lo económico, en el caso de don Rafael Ángel (Calderón Fournier) ahí estaba don Rodolfo Jiménez y Arnoldo López Echandi, también don Rolando Laclé. Miguel Ángel (Rodríguez) lo conocía todo bien y tenía Andrés (Rodríguez, hijo) a la par”.


    ¿Quién es?

    Eduardo Lizano Fait no necesita presentación. Es considerado el economista más influyente en la historia económica del país de las últimas dos décadas.

    Setenta años, profesor universitario, autor de gran cantidad de artículos periodísticos, ensayos y libros. Expresidente del Banco Central durante cuatro administraciones gubernamentales, consultor empresarial, principal promotor de las reformas financieras y de la apertura comercial de los últimos 20 años.

    Casado con Teresita Di Mare. Padre de tres hijas. Actualmente, preside la Academia de Centroamérica.


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