| Archivo | Indicadores | Domingo 28 de noviembre, 2004 | Escríbanos |
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Aumentan las desigualdades Nidia Burgos En el 2003 el 54,5% de la población que declaró manejar al idioma inglés fue identificada en el quintil más rico Si bien en la última década se logró en el país ampliar las capacidades de sus habitantes en el campo del desarrollo humano, también es cierto que durante ese período la sociedad costarricense se volvió más inequitativa. Así, aumentaron las desigualdades de ingreso entre los grupos sociales, las diferencias en el acceso a educación, según los recursos recibidos y las diferencias en el empleo, de acuerdo con niveles de educación. Esto pone en evidencia que muchos de los avances obtenidos en los últimos 10 años corresponden, en realidad, a una recuperación de las capacidades perdidas años atrás, además de que la inversión en desarrollo humano no produce resultados inmediatos. La desconexión entre el aumento en las capacidades y una sociedad con mayor equidad se explica por dos razones principales: una debilidad estructural en el mercado de trabajo (mayor dinamismo del empleo informal, destrucción de empleo en el sector agropecuario, problemas para generar suficientes empleos de calidad y la ampliación de capacidades se distribuye de manera desigual favoreciendo a los más ricos.
Razones de la desigualdad Uno de los aspectos donde se muestra una desigualdad es en el ingreso. Dicha situación se da en parte por el estilo de crecimiento económico que se concentra mucho en actividades como las exportaciones no tradicionales, el turismo y el sector financiero, entre otras. Además se dan pocos encadenamientos, especialmente con empresas medianas y pequeñas; asimismo, se generan pocos empleos en estas actividades de mayor crecimiento con las características de que son muy calificados y muy bien pagados. Esta desigualdad en la distribución del ingreso empezó a incrementarse de manera sostenida desde 1998 hasta el 2001, cuando alcanzó el máximo. En los dos últimos años muestra una baja leve. La inversión social durante la década de los años 90 logró atenuar la desigualdad, pero no compensarla en la distribución de ingresos. Esto muestra que esta situación se origina en la economía, especialmente en el mercado laboral. Al analizar cómo se distribuyen las oportunidades de empleo entre los distintos grupos de ingreso, se ve que estas no han beneficiado a los más pobres y que más bien se ampliaron las distancias entre estos y los sectores de mayores ingresos.
Mejor preparados En cuanto a educación, los logros en escolaridad son modestos para todos los grupos sociales, primaria incompleta para los más pobres y secundaria completa para los más ricos. Durante la última década han surgido una serie de herramientas consideradas como clave para una inserción laboral exitosa, como el dominio del inglés y el acceso a computadoras, a Internet y a educación universitaria. De acuerdo con la Encuesta de Hogares del 2003, un 5,6% de la población asiste a centros universitarios públicos o privados y son los más ricos los que más lo hacen. Igual comportamiento se refleja con el acceso a la red Internet.
Las buenas noticias Pero no todo es negativo pues se estima que la inversión pública aumentó durante la década de los años 90 y que su distribución tiende a ser más proporcional. El quintil más pobre recibe el 22% de la inversión social pública, mientras que el más rico el 23%. Esta inversión sigue estando concentrada en las zonas urbanas, en adultos mayores y en las mujeres. Las mejoras en la equidad de la inversión social pública se deben a una redistribución a favor de la educación básica y la salud. Más que 20% de pobreza
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