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“el cultivo de las mejores virtudes se conjuga siempre con el verbo ser y nunca con el verbo tener, y hoy nos está fallando mucho eso”, afirma el economista Félix Delgado.
FOTOS FRANK GUEVARA / PARA EL FINANCIERO

Amante de gráficos y pentagramas


José David Guevara Muñoz

Para Félix Delgado, no solo de cifras viven los economistas, sino también de notas, bemoles y compases

A la luz de la experiencia profesional de Félix Delgado, socio de Consejeros Económicos y Financieros S. A. (Cefsa) desde 1995, cualquiera podría decir que para él la principal connotación de la palabra “ritmo” tiene que ver con el comportamiento de la economía; pero estaría equivocado, muy equivocado.

Y es que Delgado asocia fuertemente ese término al mundo de los pentagramas y las batutas, máxime ahora que es uno de los cuatro socios de la recién inaugurada Editus Academia de las Artes. Los otros tres son sus amigos Ricardo Longan, publicista; Carlos Arias, arquitecto, y Rafael Vargas, consultor económico y financiero, y padre de uno de los integrantes de Editus: el percusionista Carlos Tapado Vargas.

Con este miembro de Cefsa conversamos sobre esta nueva faceta que emprende al lado de Tapado, el guitarrista Edín Solís y el violinista Ricardo Ramírez.

—¿Qué hace un actor del mundo de los números, los cálculos y las proyecciones metido en el planeta de las notas, las corcheas y los acordes?

—Yo soy una especie de músico frustrado. Me hubiera gustado aprender música de verdad, aprender a tocar piano y leer música, pero no estaba en un ambiente ni en condiciones para eso. Lo que hice fue aprender un instrumento. Desde los 16, 17 años aprendí a tocar guitarra. Estuve varios años en la estudiantina de la Universidad de Costa Rica. A mí el tema de las artes y de la música en particular me ha gustado. Cuando voy a una fiesta llevo mi guitarrita al hombro.

“Ahora, Los cuatro socios de Edín, Ricardo y Tapado decidimos apoyarlos debido a que los admiramos mucho porque no es mucha la gente que toma la excelencia como forma de vida. ¿Por qué razón nosotros cuatro? Mi impresión es que posiblemente ellos vieron la amistad y el cariño que les tenemos, y además que les podemos ayudar con la experiencia que hemos adquirido del trajinar en actividades en donde hay movimientos de platas y necesidad del control de gastos, lo cual a los artistas a veces les cuesta un poquito medir”.

—Utilizando y adaptando términos de su quehacer diario, ¿usted ha sido pasivo o activo en el terreno del arte?

—En el terreno del arte combinado con signos de colones, totalmente pasivo. Como individuo al que le gusta cantar y tocar guitarra, he sido muy activo siempre, salvo (y apoya estas palabras con una sonrisa) cuando mis amigos se cansan de cantar las canciones que siempre toco.

—En su caso particular, esta empresa con Editus responde a una visión de vida que no se ata de manera exclusiva a una sola actividad sino que busca un balance por medio de la diversificación? Dicho de otra manera y parafraseando al expresidente José Figueres Ferrer, ¿para qué gráficos sin pentagramas?

—No lo pondría en términos de un proyecto de vida que combine por combinar. El objetivo fundamental de estar metido en este proyectono es medir cuánto van a valer las acciones de la academia dentro de cinco años, de cuánto van a ser los dividendos y a partir de cuándo se pueden empezar a obtener.

“La motivación es, aunque a veces a uno le parezca que esto ya no existe, altruista, sentir la satisfacción de ser parte de un proyecto bastante prometedor, en donde lo que uno quiere es ver a un montón de gente viendo pentagramas y no solamente gráficos. En esto se combinan muchas cosas que tienen que ver menos con signos de colones, con números y flujos de caja. No es poner una academia con cualquiera, yo no me hubiera metido con cualquiera en esta empresa; es ver la academia como el resultado de la labor de tres personas que son genios de la música. Esto, por supuesto, no implica descuidar la parte de los números”.

—¿En cuál de estos dos mundos se siente usted más a gusto: en el del concierto musical o en el del desconcierto económico?

—En los dos. Por eso estoy en los dos. Son amores distintos. Estudié una profesión que me gusta mucho, que me ha dado lo que tengo en términos de satisfacciones, el honor de trabajar a la par de señores de este calibre (fija la mirada en una serie de fotografías colgadas en la pared, en las que están los economistas con quienes ha trabajado en Cefsa y otras instituciones: Eduardo Lizano, Francisco de Paula Gutiérrez, Carlos Manuel Castillo, Luis Liberman, Fernando Naranjo y Dennis Meléndez).

“La academia de Editus me permite estar al lado de quienes en mi opinión son el equivalente de estos señores (mira las fotos de nuevo) en el campo de la música. La amistad con ellos, y con otros músicos como Ray Tico, Paco Navarrete, Ricardo Padilla y Carlos Guzmán le llenan a uno el otro lado del corazón, el que está menos conectado con la cabeza pero que alimenta el espíritu”.

—¿Qué valor agregado le pueden dar la economía y las finanzas al arte?

—En toda actividad a la que nos dediquemos vamos a enfrentar la escasez, que es el principio fundamental de la economía. Hay que administrar la escasez, lo que significa que tenemos que manejar los recursos eficientemente. Esa es la conexión más inmediata: la necesidad de hacer las cosas tomendo en cuenta que hay restricciones de costos.

—¿Y qué insumos del arte deben importar la economía y las finanzas?

—La sensibilidad. Y una de las cosas más interesantes, que tiene que ver con la razón por la que estamos metidos en esto, es la importancia de acordarse de que la verdadera felicidad la tiene uno cuando aprende que lo importante es ser y no tener. El arte ayuda mucho a percibir el ser, lo espiritual, lo que no nos llena la bolsa de plata. El cultivo de las mejores virtudes se conjuga siempre con el verbo ser y nunca con el verbo tener, y hoy nos está fallando mucho eso.

--En su calidad de empresario ¿cómo evalúa usted el aporte del sector privado a la cultura es superavitario o deficitario?

--Tengo entendido que hay muchas cosas culturales que caminan porque hay apoyo y aportes del sector privado, mucho más que el aporte que les podemos dar con fondos públicos. Pero tampoco tengo ninguna duda de que el empuje de lo que hoy vemos en Costa Rica en arte está conectado con decisiones públicas que se tomaron en los setentas. Parte de estos frutos los vemos en estos tres muchachos (Editus) que en lo musical han sido abridores de brecha.

--Para utilizar una expresión propia de su jerga económica, ¿son tipos de cambio?

--Sí, absolutamente.

--Como miembro de Cefsa usted participa en la confección de pronósticos económicos para cada año. ¿Cuál es su pronóstico para Editus Academia de las Artes en el 2005?

--Las cosas en las que se meten Edín, Ricardo y Tapado tienen que ser un éxito. Ellos tienen un tremendo poder de convocatoria y la gente sabe distinguir dónde hay un proyecto excelente y dónde hay un proyecto.

--En este sentido, ¿es más favorable el pronóstico para Editus Academia de las Artes que para la economía nacional?

--Yo no estoy tan negativo con la economía nacional. Me parece que vamos a tener algunos costos de toda la situación que estamos afrontando. Lo principal el posible efecto de la desesperanza, el tiempo que nos dure esta hasta que nos demos cuenta que lo que está pasando va en beneficio de esta sociedad, respecto a la opción de que no estuviéramos ventilando en la prensa estas cosas. De manera que el pronóstico de la economía para mí posiblemente implique algunos costos de corto plazo, pero creo que va a tener beneficios de largo plazo para la sociedad.

¿Quién es?

Economista de profesión y “músico profesional frustrado” –como él mismo dice–, Félix Delgado Quesada está casado con Roxana Bustamante, y es padre de Rocío, Marcela y Luis Javier. Además, tiene cuatro nietos.

Hoy día es el director de programas de Consejeros Económicos y Financieros (Cefsa), pero también ha dejado huella en las “partituras” de diversas instituciones. Entre ellas, el Banco Central, Bicsa, Sugef y Conassif. “Estuve seis meses en la tarea más difícil que he tenido en mi vida: la intervención del Banco Anglo Costarricense”, manifiesta.


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