| Archivo | Indicadores | Domingo 31 de octubre, 2004 | Escríbanos |
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Tras un nuevo San José Nidia Burgos Quirós Para El Financiero El plan de regeneración y repoblamiento de la ciudad sigue adelante ¿A quién no le gustaría abrir la puerta de su casa, cruzar la calle y llegar a su trabajo, sin tener que lidiar diariamente con el tránsito? Pues eso le podría pasar a muchos costarricenses que se trasladarían a vivir a la capital, quienes darían solo unos cuantos pasos para llegar a su lugar de empleo. El plan de regeneración y repoblamiento de la ciudad de San José sigue adelante, a pesar de las dudas que en algunos sectores se crean sobre las posibilidades reales de que esto ocurra, tomando en cuenta todos los cambios que se requieren.
Sin embargo, para la Municipalidad de San José y la comisión que estudia este proyecto este plan es viable en el mediano y largo plazo, pero requiere de la concurrencia de una serie de actores como son los desarrolladores, los inversionistas, los propietarios y los clientes finales o nuevos pobladores. Para quienes trabajan en la ciudad podría convertirse en un alivio el evitar las presas diarias y vivir muy cerca de su lugar de trabajo, mientras que para aquellos que tienen lotes o propiedades en esta ciudad podría abrirse una posibilidad de negocio al poder venderlos a un buen precio de mercado o convertirse incluso en inversionista de los nuevos proyectos habitacionales o comerciales que se prevén en un futuro no muy lejano. Vitalidad Las estadísticas lo dicen, provincias como Heredia, Cartago y Alajuela están tomando cada vez más auge en lo que a construcción de vivienda se refiere, esto en detrimento de la ciudad de San José, que poco a poco se ha ido quedando sola con sus edificios, la contaminación y la delincuencia. Sin embargo, la capital guarda en sus entrañas una gran riqueza en cuanto a infraestructura telefónica, eléctrica, de acueductos y en espacios y edificios que pueden ser aprovechados por cientos de costarricenses para vivir o establecer sus negocios, especialmente de servicios. ¿Pero qué hacer con el tránsito, la contaminación y la delincuencia? Estos son algunos de los retos que se requieren superar para hacer más atractiva la capital, como otras ciudades del país que poco a poco le van robando pobladores y comerciantes. Según explica Luis Carlos Delgado, director de la Unidad de Repoblamiento Urbano, desde enero del 2003 se creó una comisión mixta que está a cargo del proyecto de regeneración y repoblamiento de San José, la cual se abocó primero a efectuar estudios sobre las fortalezas y oportunidades y las debilidades y amenazas (véase recuadro: “Visionarios”). Por ello, problemas como los mencionados no son ajenos a quienes se han embarcado en este proyecto, que algunos podrían calificar como una utopía; no obstante, hay que tener paciencia, dijo el arquitecto Eduardo Brenes, secretario ejecutivo del Plan Nacional de Desarrollo Urbano, durante un foro sobre el tema efectuado el 28 de setiembre pasado. Perseverancia Según Brenes, ciudades como Curitiba, en Brasil, y Copenhague, en Dinamarca, tardaron 38 y 36 años, respectivamente, en regenerarse y Bogotá, en Colombia, duró 18 años para lograrlo. A la fecha, San José ya lleva 12 años en esa tarea, según dijo. Helio Fallas, ministro de Vivienda y Asentamientos Urbanos, otro de los líderes del proyecto, también se expresó a favor de la perseverancia, pues se requiere de una serie de requisitos para lograr que un plan de esta envergadura funcione. Al respecto, mencionó la inversión, la participación ciudadana, conciencia social y ambiental y cumplir con infraestructura básica que soporte a los nuevos pobladores, entre otros. Para Johnny Araya, alcalde de San José, lo importante es plantear un proyecto con visión, “dejar de administrar el presente para preocuparse más por el futuro”. Esto en referencia a dejar de hacer cosas puntuales para resolver un problema específico y mirar hacia un desarrollo más sostenible. Nueva visión De acuerdo con Delgado, en realidad lo que se trata es de trabajar en los cuatro distritos centrales de la ciudad: El Carmen, Catedral, Hospital y Merced (véase ilustración: “En el corazón”). Para estos efectos, mediante estudios se determinó que entre todos suman 15.600 parcelas o lotes, de los cuales un 80% se encuentran en un rango de 250 m² a 500 m². Esto –dice Delgado– demuestra que esta es una ciudad compacta y que, por lo tanto, para crecer requeriría hacerlo en forma vertical con edificios de 10 a 12 pisos. Sin embargo, hasta la fecha esto no había sido posible por el plan director urbano que, salvo pocas excepciones, no permitía edificios mayores de cuatro pisos. Mas en este mes se espera que entre en vigencia el nuevo plan que sí lo autoriza. Estas nuevas edificaciones brindarían a sus pobladores alto confort y seguridad y un precio accesible, pues Delgado estima que las soluciones de vivienda podrían costar no menos de US$35.000 y no más de US$75.000, ya con línea blanca, con derecho a casa club y hasta a piscina compartida. El tamaño de estas viviendas sería de entre 40 m² y 50 m² hasta de 80 m² y 90 m² y se ubicarían en edificaciones en forma de torres verticales. Sin embargo, para lograr esto, que podría parecer un sueño, se requiere de la adecuación de las parcelas, pues en estos momentos, en promedio, una manzana en el centro de San José pertenece a entre 15 y 25 propietarios. ¿Entonces cómo ponerlos de acuerdo a todos para que vendan sus propiedades? Mesa inmobiliaria Para Delgado, el mecanismo ideal para lograr una homogeinización de precios y de decisiones es crear lo que él denomina como la “mesa inmobiliaria”, la cual funcionaría como una especie de bolsa de propiedades donde se unen las intenciones de los vendedores y de los compradores para lograr un precio justo para ambos. Pero esto no es solo una idea que anda por ahí, pues Delgado estima que antes de que termine este año esta mesa de negociación ya podría ser una realidad con la ayuda del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), que crearía un fideicomiso para estos efectos y la del Banco Nacional de Costa Rica, que se constituiría en el fiduciario o administrador de esta figura financiera. La “mesa inmobiliaria” se encargaría de recibir entonces las ofertas de los propietarios y ponerlas a disposición de los compradores o inversionistas, quiénes podrían tener un mejor panorama de las propiedades que en conjunto están adquiriendo y que les permitiría efectuar desarrollos importantes. En ese sentido, Delgado recomienda a quienes tengan propiedades en los cuatro distritos mencionados en los que se trabajará en la regeneración y repoblamiento, que se unan con sus vecinos más cercanos y lleguen a la mesa de negociación con una oferta conjunta, de manera que esto les permita una mayor posibilidad de vender sus propiedades. Otra opción que ve Delgado es que algunos de estos propietarios se conviertan en inversionistas de estos nuevos desarrollos y entonces su aporte sea la propiedad en su totalidad o parte de esta. “Esto es ante todo una oportunidad de negocio”, resaltó Delgado.
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