| Archivo | Indicadores | Lun 1 ago, 2005 - Dom 7 ago, 2005 | Escríbanos |
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Multilateralidad | Poco a poco el sistema empieza a respetar equilibrio entre países Cauteloso ante resultados en la OMC Juan Pablo Ferrari Ronda Doha debería concluir acuerdos en diciembre de este año El futuro del comercio global pende del resultado de la reunión de la OMC en diciembre. La llamada Ronda de Doha tiene en sus manos lograr lo que prometió su antecesora, la de Uruguay, es decir, liberalizar el comercio y eliminar las barreras y obstáculos que reduzcan las asimetrías entre países. El comercio mundial hoy atraviesa un periodo de relativa estabilidad avalado por cifras de crecimiento que parecen sostenibles. Los datos más recientes indican que durante el año pasado el comercio se incrementó en un 21%. A eso se suma el efecto de la economía china que mantiene un rango cercano al 10%. "El entorno económico positivo debería presionar para que la negociación multilateral concluya liberalizando efectivamente los mercados", dijo Sam Laird, pero no parece que habrá una resolución en noviembre, durante la reunión de ministros de Comercio de la OMC en Hong Kong. Este australiano, especialista en comercio y políticas públicas de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad, por sus siglas en inglés), fue el invitado especial del Foro Empresarial. Laird hizo un balance de la situación actual y los retos del sistema multilateral. En ese sentido valoró que los instrumentos están funcionando mejor que antes, pues ofrecen cierta garantía a las pequeñas economías de equilibrio frente a las potencias. Consciente de la brecha entre la producción industrial y la agrícola, rescató los esfuerzos por modernizar ese sector y dotar a sus productos de valor agregado. Laird aceptó que las decisiones del proceso multilateral son lentas y desilusionan a las naciones en desarrollo que urgen de reformas para eliminar las distorsiones del comercio. Por ello avaló la existencia de acuerdos regionales, aunque reconoció que los avances en temas como los subsidios solo tendrán éxito en la tribuna multilateral. A pesar de ello, la interrogante sobre si el libre comercio es sinónimo de desarrollo sigue inquietando. Los niveles de pobreza en algunas partes del orbe se mantienen y la distribución de la riqueza son todavía reflejo de inequidad. -¿Cómo juzga el estado de la multilateralidad? -El sistema es lo mejor que tenemos y como tal hay que apoyarlo; sin embargo, reconozco que en el corto plazo hay otros mecanismos como el regional que también pueden dar resultado. Pero claro que es más difícil negociar entre 140 países. -¿Y cuál es el problema? -La falta de confianza en el sistema. Las naciones en desarrollo luego de la Ronda Uruguay que dio impulso a la liberalización del comercio, no han visto ningún gesto concreto de parte de quienes detentan el poder y obstaculizan el comercio. Las promesas de acceso a mercados se han cumplido a medias y las barreras arancelarias se mantienen. -Pero las asimetrías parecen dar paso al equilibrio. -Efectivamente, hay un cambio porque es un hecho que los grandes empiezan a aceptar cada vez más las decisiones multilaterales. "Sin embargo, la OMC ha sido invadida por temas y problemas que no tienen que ver con el comercio". -¿Tiene futuro la negociación de aquí a Hong Kong? -La Ronda Uruguay logró incluir el tema agrícola dentro de las reglas de la OMC, luego de haber estado por 50 años fuera del sistema. Además planteó que en la siguiente fase -Ronda Doha- impulsaría la liberalización de esos mercados. "Tengo cierta esperanza en que la Unión Europea (UE) pueda avanzar en su política de reformas, la que incluso es avalada por naciones del norte de Europa que sí apoyan una liberalización más profunda". -¿Por qué es pesimista? -Lo que pasa es que si los grandes como la UE no deciden avanzar, el resto no tiene mucho más que hacer. "Además hay otro problema y es que algunas naciones en desarrollo de África y el Caribe están satisfechas con el actual régimen, se benefician de las preferencias que tienen y desestiman liberalizar los mercados porque eso los obligaría a competir y sencillamente no podrían resistirlo". -¿Sigue siendo válido promover apertura sin condiciones para el desarrollo? -En el pasado se decía que la liberalización comercial crearía oportunidades de exportar y a su vez condiciones para el desarrollo. "Hoy, en cambio, muchas naciones del Tercer Mundo carecen de capacidades que permitan aprovechar el modelo exportador y, por tanto, un acceso garantizado a los mercados no basta. "Por ello la ecuación se ha invertido y hemos descubierto que antes de generar estrategias de apertura y liberalización es importante mejorar el transporte o los estándares sanitarios. "Lo bueno es que en muchos países como Holanda, Inglaterra y Alemania tienen la inquietud de favorecer esa dinámica. "Las exigencias de comercializar productos o cumplir con normas fitosanitarias requieren más que la voluntad de vender. Se necesitan recursos para adecuarse al sistema".
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