| Archivo | Indicadores | Lun 1 ago, 2005 - Dom 7 ago, 2005 | Escríbanos |
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Nacido para el mercado bursátil Wilberth Quesada Céspedes Algunos lo califican como brazo derecho de la gerencia de la Bolsa Su pasión por las matemáticas desde la escuela marcaron su destino: el mercado bursátil. Y es que a través de las matemáticas -dice- veía la relación entre los números fríos y los hechos que las producían. Pero no siempre fue así. Sus primeros estudios universitarios (licenciatura) fueron en ciencias naturales, aunque con un énfasis en bioquímica. Grado académico que obtuvo en el prestigioso St Catherine's College, de la Universidad de Cambridge. De esa carrera obtuvo la disciplina para insistir en llevar los proyectos que desarrolla a buen puerto. Se trata de Matthew Sullivan, inglés de contextura delgada, quien tiene poco más de un año de estar en el país y ocupa el cargo de director de regulación de la Bolsa Nacional de Valores (BNV). Es calificado por algunos como el brazo derecho del gerente de esa entidad, José Rafael Brenes. Es él quien está detrás de los proyectos innovadores y pretenciosos que la Bolsa ha anunciado al mercado en los últimos días. Entre estos, los creadores de mercado (market makers), figura que pretende dar mayor liquidez y mejor formación de precios a los títulos valores. También, las ventas en corto y los mismos creadores de mercado para mercado primario, planes que dan sus primeros pasos. Crónica del "inglés" Sullivan nació en Woolwich, suburbio al sur de Londres. Vivió su niñez y adolescencia en Kent, distrito en las afueras de la capital inglesa, donde cursó el equivalente en Costa Rica a la escuela y colegio (school). De ahí partió a Cambridge, donde se graduó en 1985. Dice no haber seguido su primer carrera (ciencias naturales), porque esta era solo un paso para cumplir de otra forma con su pasión por los números. Tras su graduación empezó a trabajar como asesor de propiedad intelectual, empleo del que dice aprendió la importancia que significa contar con información abundante y veraz para la toma de decisiones. En 1990 aprobó el examen del Instituto de Contadores de Inglaterra y País de Gales, lo que le permitió convertirse en auditor y ligarse a una firma de auditores, en la que hizo sus primeras armas en investigaciones de índole financiero. Sin embargo, pronto hizo un alto para cumplir un sueño que tenía desde niño y visitó por casi un año algunos países de suramérica. Regresó a Inglaterra, justo cuando el país se encontraba en medio de una recesión, pero nuevamente consiguió trabajo con la empresa de auditoría que había dejado. Ahí arrancó una vertiginosa experiencia en labores de supervisión ligadas al mercado bursátil. Primero, hizo investigaciones sobre fraudes para el Departamento de Comercio, que le valieron ser llamado a trabajar en la Bolsa de Londres en junio de 1996. En esa entidad pasó por varios puestos en los siguientes años. Fue auditor, subjefe de regulación, gerente de proyectos de alianzas de las bolsas europeas y gerente de relaciones con inversionistas, entre muchos otros. "Tuve muchos contactos con personas ligadas a bolsas de valores de todo el mundo, por lo que conocí la operación de bolsas como la de Frankfort (Alemania) y Nasdaq (Estados Unidos); eso me amplió la visión para formular proyectos dirigidos al mercado", manifiesta Sullivan. Rumbo a Costa Rica Desde su llegada a la Bolsa de Londres en 1996, Sullivan tuvo un paso arrollador de crecimiento en esa entidad. Confiesa que nunca pensó en otra cosa que no fuera trabajar en lo que hacía y donde lo hacía. Pero el destino le había escrito, desde 1994, una página que debería leer mucho tiempo después. Y es que en setiembre de ese año visitó Costa Rica para asistir a una boda de unos amigos, donde conoció a quien nueve meses más tarde se convertiría en su esposa, Magda Porras. Tras la boda regresaron a Londres y ahí procreó tres hijos, Thomas, de 9 años; Josie, de 7, e Isabel, de 5. A inicios del 2004, por un asunto familiar de su esposa, ambos debieron emprender viaje con su familia para vivir en Costa Rica. Antes de su salida Sullivan buscó posibles trabajos en el país; no había duda que el que más se le adaptaba era justo la BNV. Por eso conversó con el entonces gerente, Federico Carrillo, quien le contrató. De Carrillo dice le sorprendió su visión y conocimiento del sistema bursátil. Sin embargo, cuando Sullivan llegó al país Carrillo hacía un mes había renunciado. Eso no le inquietó; el paso ya había sido dado, dice. Un par de meses más tarde fue designado gerente de la BNV, José Rafael Brenes, con quien dice tener una relación muy positiva y compartir la visión del negocio bursátil. "El entiende con claridad cuál es el beneficio que un mercado de valores fuerte significa para el país", asegura. Formando agenda El acuerdo con Carrillo fue que Sullivan se encargaría de crear un centro de contrapartes, que es una entidad que sirve para mitigar los riesgos de contraparte y de precios en las negociaciones de bolsa. En el ínterin de la llegada de Brenes, este apasionado del mercado bursátil aprovechó para hacer un diagnóstico de la situación de la BNV y el mercado de valores costarricense, el que presentó al nuevo gerente conjunto con una serie de recomendaciones. "José Rafael es pródigo en escuchar y tomar decisiones, desde un principio nos sintonizamos en la visión y el proyecto de la Bolsa", afirma. Sullivan no se ocupó del desarrollo del centro de contrapartes, más bien por su experiencia se le encargó efectuar un cambio en la fiscalización de la bolsa. Así reformó el cuerpo normativo que regulaba a los puestos y corredores y su relación con la Bolsa, a la vez, que creó un departamento de regulación. Aunque los participantes en ese campo consideran su labor como exitosa, quizás en lo que más corazón ha puesto y le genera mayor reconocimiento es en la creación de nuevas figuras para desarrollar el mercado. En su opinión, la Bolsa tiene el compromiso de crear un mercado eficiente para los emisores y, a la vez, para que los inversionistas cuenten con buenas opciones. "Solo con una estructura de liquidez y precios justos se puede generar confianza para acercar inversionistas a la bolsa y que den su dinero a los emisores; ahí el papel de la Bolsa es vital para generar esa confianza", sentencia.
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