| Archivo | Indicadores | Lun 1 ago, 2005 - Dom 7 ago, 2005 | Escríbanos |
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El placer de comer se siente pero ahora también se ve Giussepe Tarnero Para El Financiero La resonancia magnética evidencia el papel del hedonismo Nos llegó la resonancia magnética del gusto, y paradójicamente fue en la ciudad medieval de Orvieto que este concepto revolucionario se introdujo a principios de junio. Esta técnica, que parece sacada de una película de ciencia ficción, permite medir la calidad de los alimentos, observando cuál parte del cerebro se activa al degustar un pedacito de queso parmesano o al catar una copa de vino. Si el consumidor ve con sus propios ojos lo que ocurre en el interior de su cabeza, será seguramente más fácil convencerlo de que una alimentación sana y equilibrada es esencial, no solo para su cuerpo, sino también para su mente. Compleja calidad "Menssana en corpore sano" decían nuestros ancestros latinos, mucho antes del desarrollo de la resonancia magnética. El paladar no es el único en gozar de un buen plato de pasta. Lo acompaña también el cerebro, en particular la corteza orbitofrontal. La percepción de calidad conlleva procesos muy complejos, tanto emocionales como cognoscitivos, que permiten evaluar la intensidad del placer en cada individuo y esto con una sencilla resonancia magnética. Lo anterior es el fruto de un estudio conducido por científicos de la Universidad de Roma La Sapienza, que abre las puertas de un nuevo capítulo, todavía por escribirse, sobre la alimentación de calidad. Hedonismo El profesor Alberto Pierallini, demuestra que la ingesta de comida es regulada por sistemas de valores hedonísticos en el cerebro, ignorados por mucho tiempo por parte de los neurocientíficos. Las nuevas técnicas de resonancia funcionales (fMRI) consienten un examen no invasivo de las áreas cerebrales y la exploración de cuáles regiones del cerebro son estimuladas por una comida y con cuál intensidad. Hasta ahora se habían identificado solamente las zonas cerebrales relacionadas con actividades elementales como el movimiento de una mano o la visión de una imagen, hasta las funciones superiores de la memoria, del lenguaje o de la atención. Ahora se identificaron aquellas zonas relacionadas con la percepción de sabores y olores, hasta llegar a definir científicamente el concepto de calidad. Por ejemplo, este fMRI ha logrado documentar actividades distintas en zonas especificas del cerebro entre un catador profesional y un aficionado, que estaban degustando el mismo vino. En el caso del catador profesional este utilizaba mucho mas las áreas relacionadas con la percepción de calidad y la elaboración superior del gusto y del olfato. Alto costo Desafortunadamente, estos equipos son todavía demasiado costosos y difíciles de manipular, para pequeñas organizaciones. Pero lo que sí esta pintado en la pared, es que en breve se podrá medir y visualizar el gusto. Y después, por qué no, tal vez también el placer de los ojos y de otros sentidos. |
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