| Archivo | Indicadores | Lun 1 ago, 2005 - Dom 7 ago, 2005 | Escríbanos |
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File personal: En busca del tiempo perdido Marjorie Ross Colaboradora
Parecieran cuestiones semánticas.,pero no lo son. Primero, ya son pocos los que dicen "costo" cuando se refieren al pago de un taller o de un seminario. Lo correcto, de acuerdo a la mercadotecnia actual, es hablar de "inversión", término que remite a un gasto necesario y no a un capricho. Tampoco se puede "perder el tiempo" en estos días. Se hace a hurtadillas lo que los chinos hace décadas aconsejan: introducir en el horario laboral lagos de esparcimiento para encontrar nuevas energías a lo largo del día. Una encuesta realizada por las empresas America On Line y Salary.com, comentada en el New York Times, asegura que el empleado promedio "invierte" dos horas al día (fuera del almuerzo), en entretenerse en cosas que no son directamente atinentes al trabajo, y que casi el 45 % mencionó a la computadora como primera distracción. Es común que la gente tenga abiertas varias ventanas en su monitor. En alguna de ellas estará la tarea que debiera estar haciendo, pero en otras podría estar alimentando su blog, mandando mensajes personales, o buscando información para las tareas de su hijo. Pero los enemigos de Internet no deben cantar victoria: no es la única fuente. Socializar con los colegas fue mencionado por el 23 % de los encuestados, así como aislarse, realizar llamadas telefónicas personales y hacer mandados. Aunque algunos de esos 120 minutos seguramente serán tiempo que se va entre los dedos, hay quienes -como la columnista del mencionado diario Lisa Belkin- consideran que mucho es, en realidad, parte del trabajo. "Lo llamo tiempo de "gel", dice, "cuando una esquina de tu cerebro le da vueltas a un problema, mientras el resto chequea los resultados del béisbol, o busca tazas de repuesto para el café en eBay. En otras palabras, tiempo "gel" es lo que uno tiene que hacer para estar listo para lo que necesita hacer". En una era de estresante "multitasking" y diversificación, esa fragmentación podría ser salvadora. No es la existencia de la computadora la que lleva a "invertir" los minutos de esa manera. Quienes no están metidos en el mundo cibernético encuentran otras formas de dispersión, que van desde pasearse por todos los departamentos en busca de dulces hasta los múltiples paseos a la máquina del café o a la botella de agua. Ante lo inevitable, muchas empresas han reaccionado "interviniendo" y regulando esos espacios elásticos en los que los empleados están con solo media cabeza en su labor. Pero al parecer eso le quita la mitad de la gracia. ¿O no? |
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