| Archivo | Indicadores | Lun 1 ago, 2005 - Dom 7 ago, 2005 | Escríbanos |
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A propósito del registro de los medicamentos genéricos Elías Soley Gutiérrez Abogado Cuando se analiza la conveniencia del uso de medicamentos genéricos es normal que se revisen aspectos de fondo y se ponga sobre la balanza qué es lo que más conviene. A saber: si es la seguridad de que los medicamentos que se registran para ser consumidos en su mercado sean seguros y eficaces, con suficiente respaldo científico en cuanto a efectos adversos, dosis aplicables, estabilidad, comportamiento de la droga, condiciones de conservación y refrigeración, ente otros; o si, por el contrario, lo que más interesa es atraer al mercado medicamentos baratos, aun cuando carezcan de información científica de respaldo para garantizar su intercambialidad, su seguridad y eficacia. Revisando la reglamentación actual aplicable al registro de medicamentos, preocupa el altísimo riesgo que se corre en Costa Rica al no existir un marco jurídico apropiado para garantizar que los registros sanitarios de medicamentos genéricos se hagan de manera tal que respondan a la tutela de uno de los derechos fundamentales de nuestra sociedad: el derecho a la salud que, a su vez, debe garantizar el Estado dentro de los más altos estándares de calidad. Preocupante proliferación Lo decimos con un alto grado de preocupación, sobre todo cuando podemos constatar que se ha venido dando una proliferación de medicamentos genéricos, so pretexto de que son más baratos y asequibles, extendiéndose los registros dentro de un marco normativo poco exigente, ayuno de controles suficientes para asegurar que el registro sanitario de un medicamento genérico es suficiente para garantizar su seguridad y eficacia. Cuando se determina que un medicamento es seguro y eficaz, existe un enorme esfuerzo que respalda esa determinación, logrado gracias a investigaciones clínicas controladas, a resultados de exámenes de laboratorio y seguimiento científico que se le brinda a un medicamento determinado en diferentes comunidades o poblaciones que se seleccionan para colaborar con la investigación. Asimismo, existe un respaldo científico para establecer las dosis que deben aplicarse a diferentes patologías y a diferentes tipos de pacientes (por edad, peso y condiciones). Eso es lo que, por lo general, respalda una droga o medicamento original o de marca. Aunque alrededor del tema de la producción de genéricos existen muchísimos intereses y en países como el nuestro se promueve su consumo porque son más baratos que los originales, lo cierto es que resulta preocupante que su registro sanitario, en muchos casos, se produzca con alarmante facilidad, cumpliendo requisitos poco rigurosos: esencialmente, con demostrar que utilizan el mismo "principio activo" del producto original, sin exigir que presenten mayor evidencia de respaldo. Alternativa sí, pero... Tenemos claro que sistemas de seguridad social, como el nuestro, requieren de alternativas para nutrir sus existencias con productos asequibles. En eso estamos de acuerdo. No obstante, no es posible que por un lado se promueva el uso de genéricos para la seguridad social pero que, por otro lado, no exista el marco jurídico apropiado para garantizar, al menos, que los productos a los cuales el Estado les da el registro sanitario sean productos respaldados, de manera fehaciente, con investigación clínica, datos científicos comprobados y, si se trata de genéricos, tengan "equivalencia terapéutica", o sea que sean farmacéuticamente equivalentes y que sus efectos sobre el paciente -con respecto a eficacia y seguridad- sean esencialmente los mismos que los producidos por el medicamento original. Problema grave El problema es grave, sin entrar a analizar la falta de consistencia política que ha inspirado esa conducta y ha propiciado la falta de regulación actual. La escasa rigurosidad para alcanzar un registro de productos genéricos, pone en un escenario de riesgo inminente la salud de las personas; sobre todo cuando la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) tiene como política la adquisición del medicamento más barato y exigiéndose para su compra, únicamente, la existencia de un registro sanitario vigente. En fin, las debilidades normativas hacen propicio el registro de medicamentos que pueden no contar con el respaldo científico necesario para garantizar seguridad y eficacia, y que se presentan en los procesos de adquisiciones con precios más baratos que los originales. Sin duda, un tema que hay que revisar lo antes posible porque, a como vamos, que "no nos vaya a salir más caro el collar que el perro". |
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