| Archivo | Indicadores | Lun 15 ago, 2005 - Dom 21 ago, 2005 | Escríbanos |
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Existe cultura tributaria Daniel Muñoz J. Para El Financiero En la cultura tributaria la evasión se ve como un deporte y el evasor como un atleta El proyecto de pacto fiscal incluye una interesante norma titulada "cultura tributaria", que consolida el deber del MEP y del INA de "establecer en sus programas de educación, el contenido curricular correspondiente a la formación tributaria, con el objeto de crear en la población, a partir de la enseñanza formal, la cultura de compromiso tributario como deber cívico". La lectura de este artículo me llevó a preguntarme si el origen de esta norma tiene que ver con un problema de cultura tributaria, o más bien de ética tributaria. De forma general se puede afirmar que cultura es todo lo que una persona necesita saber para actuar adecuadamente dentro de un grupo social. Dicho concepto esta íntimamente ligado al de "sociedad", ya que mientras la cultura hace alusión a comportamientos específicos e ideas dadas que surgen por ellos, sociedad se refiere a un grupo de individuos con cultura. Cultura tributaria Conforme lo anterior, podemos hablar de cultura tributaria en el sentido de que se trata de aquellos comportamientos relacionados con obligaciones fiscales aceptados e internalizados por los contribuyentes, de forma tal de que al realizarlos son aceptados por el resto de ellos. Así, resulta innegable que los contribuyentes costarricenses ya poseemos cultura tributaria, y en nada deriva del artículo 41 propuesto por el proyecto. Lo que busca dicho artículo es modificar la cultura del contribuyente costarricense, para que cumpla con sus obligaciones tributarias y no trate de evadirlas. Aquí surge un asunto de ética fiscal que sirve para darle contenido al concepto de cultura tributaria. Pero aparece un problema, pues para cualquier contribuyente el impuesto justo es uno que no solo cumple con los principios de la tributación, sino que sigue también los principios presupuestarios. En este orden de ideas, por ejemplo, un impuesto con destino específico bien fundamentado pero cuyos recursos no son invertidos en el destino específico para el cual fue creado no parece justo (v.g. "impuesto al ruedo"). Como puede verse con el anterior ejemplo, el cambio de la cultura tributaria no depende simplemente de enseñarnos a pagar impuestos, sino también de un cambio en la forma de gobernar y administrar los ingresos tributarios. |
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