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Entre paréntesis: Hace 60 años


Sergio Morales Chavarría
Periodista

En agosto de 1945 ocurrieron hechos que cambiaron la humanidad y nació la promesa para mi vida. Después de ese mes muchas personas vieron el mundo desde otra perspectiva, pero esto no era extraño en aquel entonces porque la gente sufrió y vio como la guerra mutiló sus vidas.

También en ese agosto pasaron cosas que vinieron a ser sumamente importantes para mí.

¿Cómo sería hoy el mundo si los bombarderos que llevaban el infierno hacia Japón se hubieran quedado en tierra? Pero también me pregunto ¿qué sería de mí sin los hechos que ocurrieron aquí ese día?

Japón perdía la guerra, el 20 de junio el emperador Hirohito pidió al Consejo Superior de Guerra terminar con el conflicto por la vía diplomática, relata el libro Nagasaki Journey, que recopila las impresionantes fotografías de Yosuke Yamahata.

Estados Unidos decidió usar la bomba, el 31 de mayo. El Pentágono recomendó utilizarla lo más pronto posible y sin ninguna advertencia. Un informe de los científicos que participaron en el proyecto Manhattan -del 12 de junio- reveló que un bombardeo sin previo aviso haría que Estados Unidos perdiera el apoyo moral de otras naciones y comenzara una carrera armamentista.

El 6 de agosto la bomba atómica había pasado la prueba, estaba a bordo del Enola Gay y estalló con el sufrimiento que hasta hoy duele.

Mientras tanto, en un apartado sitio de Puntarenas, se gestaba lo que 30 años más tarde sería para mi algo trascendental. Los protagonistas de esta historia local apenas sabían de lo que ocurría en Oriente.

El primer ministro japonés Kantaro Suzuki trató de buscar la paz por medio de los rusos, pero estos le declararon la guerra. El 9 de agosto lanzaron la bomba sobre Nagasaki.

Para el 12 de agosto, los estadounidenses preparaban la tercera bomba para Japón. El día 15 los japoneses escucharon el mensaje de su emperador en el que nunca se mencionó la palabra "rendición".

En ese mes muchos japoneses perdieron las esperanzas de vivir y no las recuperaron a pesar de la capitulación de sus fuerzas armadas. Ese 15 de agosto, en medio de hechos tan importantes, nació también la esperanza de mi vida.

Aunque hubo muchas muertes en otras partes del planeta, llegó al mundo una nueva vida caracterizada por un inmenso amor como si fuera un acto por compensar tanto dolor. ¡Qué contradicción! Mientras que a miles de kilómetros centenares de personas morían terriblemente, a esta tierra llegaría mi mayor alegría.

Hace 60 años empecé a ver la luz, felicidades María Asunción.


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