| Archivo | Indicadores | Lun 28 nov, 2005 - Dom 4 dic, 2005 | Escríbanos |
|
|
Nuestro tiempo: Barbas en remojo Jorge A. Chaves
"Una democracia electoral sin formación de ciudadanos no debería llamarse democracia" Una democracia electoral sin formación de los ciudadanos, sin desarrollo de su sentido crítico, de su natural capacidad de discernimiento y que no fortalezca una actitud ética fundamental, no produce necesariamente buenos resultados. De hecho, no debería siquiera llamársele "democracia". Se transforma en un mero juego de fuerzas, donde una o muchas de las partes son susceptibles de manipulación por parte de los más fuertes, con un hábil manejo o complicidad de los medios. O ni siquiera. A veces no tiene que existir un manipulador. El mero ritmo de los acontecimientos, cuando se han creado situaciones de inseguridad y temor, por motivos reales o imaginados, pueden conducir a votaciones "mayoritarias" o a expresiones de "opinión pública" que estadísticamente pueden impresionar pero que puede ser peligroso seguir como referentes del interés común. Casos recientes Dos hechos recientes -de ninguna manera los únicos- suscitan la anterior reflexión. Por una parte, tras las dos semanas en que ardió París junto a otras ciudades francesas, a pesar de que ante analistas locales e internacionales eran evidentes los problemas de desintegración y de falta de respuesta de políticas sociales, los franceses consultados, dos de cada tres, se pronunciaron apoyando el desempeño represivo del Ministro del Interior. No importaba que el mismo Zarkozy hubiera calificado de "chusma" y "escoria" indiscriminadamente a los participantes en la rebelión, provocándoles aún más. Ni que su opción hubiera sido por la vía dura y no aportara soluciones de fondo. La "opinión pública" parecía anteponer sus intereses de seguridad particulares a averiguar las raíces de los problemas y a discutir los medios para reconstruir la convivencia. Más chocante todavía son los resultados de una reciente encuesta en los Estados Unidos sobre el uso de la tortura en general y en particular en la guerra de Iraq. En un sondeo reciente de la revista Newsweek a la pregunta: "¿Cree que puede justificarse la tortura contra un sospechoso de terrorismo para tener acceso a información importante?" las respuestas espantan. El 44% responde que sí "a menudo" o "algunas veces". Un 18% opta por la afirmativa "en muy pocas ocasiones". Solo un 33% considera que nunca debe emplearse. Al preguntar "¿apoyaría el uso de la tortura si condujera a evitar un atentado terrorista?" el 58% dice que sí y el 35% que no. Lecciones para el país Cuando esto sucede en países democráticos de larga data, en momentos que enfrentan situaciones internas difíciles, otros como Costa Rica no pueden sentirse excluidos del problema. Sería importante conocer las tendencias locales de la "opinión pública" ante conflictos potenciales entre bien común e intereses privados, entre valores cívicos y metas individuales, entre sentido de equidad y ambiciones gremiales. Esta necesaria reflexión permitiría detectar mejor las lagunas éticas existentes en los "votos -u opiniones- de mayorías" desde la perspectiva de los derechos humanos y de una ciudadanía incluyente y solidaria. Además, daría lugar a un reforzamiento educativo a todo nivel para enfrentar temas urgentes para el país como el migratorio, el de la seguridad ciudadana y el de la creciente inequidad y pobreza. |
Servicios De nuestros anunciantes
Todo Nuevo Pathfinder 2006: Emociones en grande |
|
|
| ¿Quiénes Somos? | Condiciones de Uso | Privacidad | Anúnciese en la versión impresa de El Financiero y Capital Financiero |
|
© 2005 El Financiero y Capital Financiero. El contenido de El Financiero y de Capital Financiero no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de El Financiero o de Capital Financiero. |