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En esta sección:

Costa Rica debe acelerar el ritmo de su marcha


Mario Carvajal
Consultor empresarial

El grado de avance social de Costa Rica con respecto a Centroamérica queda demostrado en el Informe Sobre Desarrollo Humano elaborado por Naciones Unidas, donde nuestro país ocupa el lugar más elevado de la región.

¿Pero cuánto de eso lo hemos generamos por nosotros mismos?

La Guerra Fría trajo para los países latinoamericanos, que nada teníamos que ver en el asunto, un gran beneficio: el apoyo económico gratuito de los Estados Unidos, para promover un bloque geopolítico que contrarrestara el avance del bloque soviético y asegurara la democracia en el continente americano.

El programa, llamado Alianza para el Progreso, se inició en la década de los 60. Fue en ese mismo periodo cuando se conformó el Mercado Común Centroamericano, basado en el modelo de sustitución de importaciones que restringía las importaciones vía altos aranceles.

El fracaso del modelo ya ha quedado más que demostrado.

Vivimos entonces, durante las décadas de los 60 y 70, en algo cercano al paraíso terrenal: un aparato productivo protegido y un apoyo económico gratuito.

Toda Centroamérica compartía esos privilegios, pero no todos los aprovechamos igual.

Mientras que en los otros países las crecientes tensiones sociales desencadenaban guerrillas y grupos paramilitares, en Costa Rica se creaban cada vez más escuelas y colegios, se fortalecían instituciones como la CCSS, el ICE y el INS, y se creaban instituciones de proyección social: el ITCO (actualmente IDA) en 1961, el INA en 1965 y el IMAS en 1971, por citar algunas.

Está claro que alcanzamos más y mejores logros que Centroamérica.

Lo que no está claro es que los hubiéramos alcanzado sin el soporte económico gratuito que recibimos.

Sin desfallecer

A partir de la década de los 90, con la finalización de la Guerra Fría, Estados Unidos replanteó su política exterior.

Los altos niveles de desarrollo de nuestro país, constituyeron la razón por la cual Estados Unidos retiró definitivamente el apoyo económico a Costa Rica en 1996. Pero no hubo por qué desfallecer.

Otra concesión brindada por ese mismo país desde la década de los 80, llegó a sustituir el apoyo económico que recibíamos: la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (CBI por sus siglas en inglés), que al permitirnos exportar a Estados Unidos exentos de aranceles, no solo hizo posible que se incrementaran nuestras exportaciones, sino que se obtuvieran, y se sigan obteniendo, ingresos de divisas en virtud de la inversión extranjera directa (IED).

¿Al finalizar ese apoyo económico habríamos sido capaces de reaccionar, manteniendo el ritmo de nuestro modelo económico-social, solo con nuestros propios recursos, sin ningún tipo de ventaja como lo es el CBI?

¿Y el Cafta?

Si Costa Rica no aprueba el tratado de libre comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos (Cafta, por sus siglas en inglés), corremos el gran riesgo de enfrentarnos a una realidad que durante las últimas décadas nos pasó tan de largo por los privilegios que disfrutamos, que las generaciones actuales ya no sabríamos cómo lidiar con ella: desarrollar y mantener un modelo económico-social únicamente con nuestros medios.

Nuestras exportaciones a nuestro mayor socio comercial tendrían que pagar impuestos, con la cual disminuirían porque se encarecerían.

A raíz de esto, la IED no encontrará razones para venir a Costa Rica o permanecer aquí y se irá a cualquier otro país de Centroamérica, perdiendo los ticos no solo el ingreso de divisas sino oportunidades de trabajo, y nadie nos va a regalar plata, porque ya no hay ningún río revuelto (como la Guerra Fría) para que pesquemos beneficios gratuitos.

Algunos argumentan que Costa Rica marcha a un ritmo diferente al de Centroamérica, por lo que no debemos aprobar el Cafta, habiéndolo aprobado los demás países.

Abrir los ojos

Abramos los ojos: hoy día con ese criterio solo vamos a conseguir aislarnos.

Los tiempos han cambiado, cambiando el ritmo de nuestra marcha.

Pero hay algo que podemos repetir: aprovechar mejor que los demás países centroamericanos las oportunidades que se nos presentan a todos por igual.


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