| Archivo | Indicadores | Lun 19 dic, 2005 - Dom 25 dic, 2005 | Escríbanos |
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Empresario apasionado de la naturaleza Sandra Angulo Hernández "La conservación no es solo de gobiernos y ambientalistas", dice Carlos Uribe Más de una decena de cámaras antiguas corona su oficina, ubicada muy cerca de La Sabana. En las paredes cuelgan fotografías que retratan lugares y personas y que revelan mucho de su dueño. La pasión por la fotografía y la naturaleza guían gran parte de la vida de Carlos Uribe, presidente de la Fundación de Amigos de la Isla del Coco y presidente ejecutivo de la Corporación de Compañías Agroindustriales. Gracias a su pasatiempo se acercó a la naturaleza y sus maravillas. Así se involucró en el buceo y conoció la Isla del Coco. "En mi primer viaje a la Isla descubrí el tesoro que representa este patrimonio de la humanidad. Me dije a mí mismo que algo había que hacer por la Isla. Sin embargo, regresé a San José y me volvió a absorber el mundo cotidiano", dijo. "Volví por segunda vez a la Isla y me propuse hacer algo. Sin embargo, fue en el siguiente viaje que dije: 'la tercera es la vencida'". Y así fue, por fin se involucró con este parque nacional y su conservación. Luego, Uribe se convirtió en el sucesor del expresidente Rodrigo Carazo, quien fundó y presidió la Fundación de Amigos de la Isla del Coco. Desde entonces, gran parte de su interés se ha centrado en convencer al empresariado sobre la necesidad de involucrarse en proyectos de responsabilidad social corporativa. "No estamos hablando solamente de conservación. Nos referimos a crear riqueza, pero también pensar en el desarrollo social y en un ambiente sostenible, ambos pilares de la responsabilidad social empresarial", explicó. Pescador de donaciones Como parte de su trabajo voluntario en la fundación ha emprendido la difícil tarea de recaudar fondos para la operación e infraestructura permanente de la Isla. Reconoce que la cantidad de fondos a nivel local es limitada y que el objetivo es alcanzar a donantes internacionales que les ayuden a conseguir la primera meta: recaudar US$10 millones. Para lograrlo, continuarán su programa de recolección de fondos por medio de subastas, cenas, conciertos, planes de apoyo y participación en foros técnicos y científicos; todo ello con la intención de satisfacer las necesidades de investigación en vista de que aún hay un gran desconocimiento sobre lo que sucede en esa isla. Por ese motivo, también llevan a cabo una labor de sensibilización en las escuelas y otros sitios, con proyectos como Paraíso Hipernatural, campaña que efectuaron en los supermercados de la cadena Hipermás. Así, informaron a los niños sobre la Isla del Coco y su importancia. Esta labor inspiró más de 22.000 dibujos. Uribe está consciente de que muchos piensan que lo que hacen es poco, pues gran parte de la labor de la Fundación está más en el campo intangible. Sin embargo, espera que cada vez más personas del sector público y privado comprendan y valoren este trabajo. Una tarea de todos "Ahora se habla más de la Isla. Anteriormente, la gente sabía muy poco y nosotros nos hemos esforzado en cambiar esto, en dar a conocer qué es, por qué es importante, dónde está localizada, cuál es su historia natural, cuál ha sido su proceso histórico", explicó. Para Uribe, uno de los mayores logros ha sido posicionarla en la agenda nacional e internacional. Este empresario está convencido de que la conservación no es solo de los ambientalistas o de los gobiernos, pues todo empieza en la labor que realice cada uno. Por esa razón, una de sus mayores satisfacciones es que el sector privado ya sabe, conoce y participa en los programas que ha desarrollado la Fundación de Amigos de la Isla del Coco. Entre ellos, la cena de gala que organizan cada año y el galardón Isla del Coco: Patrimonio Natural de la Humanidad, el cual entregan desde el 2003 a colaboradores costarricenses y extranjeros. Sin embargo, aún rondan en su mente varias metas por cumplir. Primero, que la Fundación sea autosuficiente, y segundo, lograr un trabajo estrecho entre los miembros de esta organización con el sector público y privado. "Nosotros somos voluntarios. Hacemos nuestra labor porque tenemos una misión y una causa en el corazón: la Isla del Coco", manifestó.
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