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©JUPITER IMAGES CORP.

Cuando la navidad no es feliz


Rodolfo González Ulloa
El Financiero

La nostalgia de esta época puede reenfocarse hacia acciones más productivas

La navidad se parece a un parque de diversiones: se supone que hay que estar feliz aunque uno experimente vueltas, subidas y bajadas que le pueden quitar hasta el hambre.

Esa presión social de tener que ser feliz, llevarse bien, cenar con la familia, perdonarse, quererse en pocas semanas y resolver lo que no se ha hecho en todo el año no solo resulta absurdo, sino que también puede producir tensión y hasta tristeza.

También la pérdida de un ser querido se hace más evidente en esta época, razón por la cual, mientras los consultorios médicos se vacían -a muchos con la fiesta se les olvidan los males, al menos hasta enero- los despachos de los sicólogos tienen un repunte de actividad.

5 heridas

Según la psicóloga clínica Alejandra Villalobos, cuando la realidad cotidiana se aleja mucho del ideal social navideño esto propicia que se experimenten cinco sentimientos: tristeza, soledad, culpa, resentimiento y añoranza, según la historia de vida de cada uno.

La tristeza por lo general es producto de una pérdida, pero también resultado de una aspiración no alcanzada: el recuerdo de una familia que nunca se unió en esta época, o la ausencia de un padre cariñoso.

En estos casos no vale la pena atormentarse por lo que no sucedió. Es mejor centrarse en el presente y responsabilizarse por lo que es y lo que puede ser.

En cambio, cuando hay una muerte cercana en este periodo el dolor es más intenso, pero no conviene evitar el proceso de duelo. Hay que llorar lo perdido. Sin embargo, hay que diferenciar tristeza y depresión. La primera es un sentimiento pasajero y la segunda es una enfermedad y requiere tratamiento.

Soledad y culpa

Hay dos tipos, la voluntaria y la involuntaria. La segunda puede estar asociada a un pobre autoconcepto personal, lo cual hace que uno se comporte como un ser que merece poco y en consecuencia provoca que los demás lo perciban así y se alejen (profecía autocumplida). En estos casos conviene revisar las elecciones propias y la autoestima.

Pero puede ser que en navidad también se experimente culpa por no haber dedicado suficiente tiempo a la familia durante el año que termina.

Conviene diferenciar entonces entre la culpa, que es un tormento innecesario que no mueve al cambio, y la responsabilidad, que implica asumir los actos e intentar repararlos. Esto último es el camino sano.

Resentimiento y añoranza

Más complicado aún es lidiar con el resentimiento -tristeza con enojo- que provocan las frustraciones.

"Cuando no se tiene lo que se quiere, hay que aprender a querer lo que se tiene", señala Villalobos.

Explicó que en caso de padres de familia que se sienten frustrados porque no dedican tiempo a sus hijos, deben pensar que no siempre hacer mucho significa hacer lo necesario.

"¿Qué sirve más, regalar muchos juguetes o sentarse a jugar con los niños? ¿Comprar un DVD o acompañarlos a dormir y contarles un cuento?", cuestionó.

En el caso del enojo, no queda otro camino más sano que perdonar, que significa dos cosas: aprender y enterrar.

Cuando no se experimenta frustración, sino nostalgia por el pasado, entonces hay que centrarse en el presente.

Pensar en otros

Para la sicóloga Viviana García, la gente tiene que entender que más allá de una celebración religiosa, estos días son, al igual que el resto del año, una oportunidad para tomar decisiones, para vivir a plenitud, para perdonar no porque sea una fecha determinada si no para mejorar la calidad de vida.

"Llama la atención cómo las cifras de suicidios se disparan en estos meses", comentó.

Según García, las personas vuelcan toda esa nostalgia, por lo que han perdido, lo que no han hecho, contra ellos mismos, en lugar de aprovechar esa motivación extra que se respira en estas épocas para decidir concienzudamente una mejoría en la vida.

"Una opción es trasladar esa nostalgia del 24 y el 31 ayudando a otros, siendo solidario, pues así se experimentará cómo se vuelca la tristeza en satisfacción. ¿Y que se puede hacer? aplique el dicho de no dejar para mañana lo que puede hacerse hoy", dijo.


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