| Archivo | Indicadores | Lun 19 dic, 2005 - Dom 25 dic, 2005 | Escríbanos |
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El único que resistió el partido completo Juan Pablo Ferrari Saavedra El resto de figuras abandonó la titularidad del equipo económico Cuando el mandatario Abel Pacheco le preguntó si el país se estaba derrumbando, Francisco de Paula Gutiérrez, presidente del Banco Central, le respondió que no con una tranquilidad envidiable. Era setiembre de 2004 y acababan de renunciar los ministros de Hacienda, Comercio Exterior, Transportes, Trabajo, Presidencia y el coordinador del Consejo Económico. Literalmente Gutiérrez se quedaba solo en el equipo que el Gobierno había nominado para comandar la ofensiva de la economía nacional, la que ya empezaba a dar serias muestras de vulnerabilidad e inestabilidad. Así arrancó el 2005, el último cuarto de tiempo para la administración del mandatario Abel Pacheco, y el Presidente del Banco Central seguía siendo un titular indiscutido. "No me fui y no me ido porque la política económica del país sigue conservando la misma impronta que le dimos cuando empecé a trabajar para este gobierno", asevera. Gutiérrez reconoce además que el Poder Ejecutivo y el mandatario Pacheco en particular han respetado la autonomía e independencia del Banco Central, aunque todavía falte conseguir la autonomía financiera. Hoy día, tras recibir el reconocimiento de El Financiero como Figura Pública 2005, Gutiérrez se da tiempo para una reflexión y mirar con dejo de satisfacción el camino recorrido desde que saltó al campo de juego en noviembre de 2002 para sustituir al emblemático Eduardo Lizano. No está arrepentido y se apura a aclarar que si tuviese que tomar la decisión de aceptar nuevamente el cargo en el Banco Central, no dudaría en hacerlo. "Es cierto que la función pública cansa y afecta la calidad de vida. Porque el tema no son los problemas que hay que resolver sino la dedicación que se tiene que ofrecer ", comenta. Insatisfecho El balance económico del 2005 se caracterizó por un crecimiento del 4,1%, un margen inferior a las expectativas generales de expertos y empresarios, pero que sin embargo evitó un mayor deterioro de la pobreza y el desempleo. El principal escollo fue, sin lugar a dudas, la inflación que rondará el 14%. Una cifra cuatro puntos superior a los pronósticos más pesimistas que se formularon en enero pasado. "La inflación me deja muy insatisfecho. Es el lunar de la economía este año, porque la inflación golpea a los que menos ingresos tienen y además acorta los periodos de análisis y decisión. Un país con elevada inflación es uno que toma decisiones de corto plazo", afirma. Gutiérrez añade que cuando se tiene inflaciones superiores al 10% se hacen demasiadas automatizaciones como la fijación salarial o la fijación cambiaria. Relata que cada vez que se reúne con sus homólogos de América Latina se siente el "patito feo" pues ahora Costa Rica es el segundo país con el más alto índice inflacionario, superado solo por Venezuela. "La mayoría de naciones en la región logró ubicar sus índices en un dígito e independizar la inflación de los golpes externos como el elevado precio del petróleo", asegura. Con la camiseta puesta Aunque las críticas abunden, Gutiérrez defiende la gestión del Ejecutivo y afirma que este año, pese a la crisis, se hizo un planteamiento muy valiente. A pesar de no contar con una reforma fiscal vigente, se ajustó el gasto de forma considerable lo que permitió brindar una señal de confianza. "No hay que olvidar que las expectativas de hace unos meses era que esto se iba a desbordar", recordó. Pero el Presidente del Central insiste en la necesidad de contar con una reforma fiscal que ofrezca un respiro definitivo a la economía nacional. "Ojalá pudiésemos capitalizar al Banco Central y encontrar una solución permanente al problema tributario", dijo. "Ojalá el país redujera la deuda con respecto al Producto Interno Bruto (PIB) y eliminara esa vulnerabilidad en la economía", añadió. "Ojalá tuviésemos una mayor independencia de la política monetaria", concluyó. ¿Otra temporada? Francisco de Paula Gutiérrez dedica los últimos días del año a entregar el tradicional balance aunque esta vez marcado por la despedida. "Efectivamente se acaba el Gobierno y mi gestión debe concluir en mayo de 2006", aclara. -¿Se quiere ir? -Pues no se trata de una decisión que permita opciones. Se acaba un Gobierno y con él mi labor. -¿Se quedaría si se lo piden? -Tendría que pensarlo y valorarlo porque tengo 56 años y me faltan unos nueve para la jubilación. "El tema es precisamente ese, saber qué pretendo hacer de mi vida en el futuro. Si volver a la docencia en el Incae o dedicar más tiempo para viajar y hacer otras cosas que esta función me impide. De hecho, al Incae tengo que regresar en mayo porque mi permiso expira y extenderlo sería un abuso". -¿Sería una oportunidad para terminar lo que no se ha podido? -Claro. Habría un reto interesante si pudiese continuar para resolver el problema fiscal, capitalizar al Banco Central y dejarlo sin pérdidas para de esa forma darle independencia a la política monetaria, a la política cambiaria. "Estoy consciente de que uno no trabaja para uno, sino para que las cosas queden bien, por tanto, si viene otro y hereda los frutos de lo que nosotros no hemos podido cosechar, pues que así sea". -¿Le tienta algo más que la política económica? -No, no, no. Jamás. No tengo ambiciones políticas y aunque estoy consciente de que mis decisiones afectan a mucha gente, la gestión de la política económica es suficiente.
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