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Rodrigo Salazarha criado 120 emús, todos identificados electrónicamente. Su idea es industrializar la carne y subproductos como el aceite, plumas y cuero.
Foto Róger Benavides/Para El Financiero/ArchivoFoto Archivo Grupo NaciónFoto Tomada de Internet.Foto Cortesía Gentra de Costa Rica.

Tecnología | El mercado nacional ofrece dos tipos de microchips

Promueven cédulas electrónicas en animales


Ana Cristina Camacho Sandoval

Podrían sustituir otros métodos como la marca con fierro caliente

Al costarricense Rodrigo Salazar le cuesta US$14 inyectarle a cada unos de sus emús recién nacidos un microhip o cédula electrónica con lo cual puede controlar la información de estos animales, familia de los avestruces.

Pero Salazar, quien fue el primero en traer a Latinoamérica huevos de emú desde Australia, sabe que con estos diminutos aparatos puede almacenar datos sobre el sexo, de quién son hijos o cuándo entró el huevo a la incubadora.

Puede, además, llevar un mejor control genético y evitar cruces indeseables. Esta tecnología solucionó el problema de los anillos o collares pues el ave, al picar todo lo que brilla, tendía a lastimarse.

En este caso se trata de microchips inyectables llamados técnicamente Identificación Electrónica de Radiofrecuencia (RFID, por sus siglas en inglés). Miden 11 milímetros de largo por 1,5 milímetros de ancho, similar a un grano de arroz (véase recuadro: "Documento individual").

Otro tipo de microchip que se consigue en el país es el denominado bolo intrarruminal.

Ángela María Jaramillo, gerenta comercial de Gentra de Costa Rica, empresa que distribuye la marca Rumitag, explicó que los microchip se introducen en una pieza cerámica cilíndrica de siete centímetros de largo por dos de ancho que se administra vía oral y llega al retículo o segundo estómago de los rumiantes.

Época de revolución

En Costa Rica, los microchips RFID son distribuidos desde hace ocho años por la firma Chaso del Valle.

Su gerente, Francisco Chaves, indicó que pueden usarse en animales y objetos en movimientos: armas, llantas o chalecos antibalas.

Para extraer la información se requiere un lector que capte señales de radiofrecuencia y un software que reciba esos datos y los procese.

Su vida útil alcanza los 75 años, es indesprogramable y una de sus ventajas es la trazabilidad o rastreabilidad, es decir es posible conocer dónde, cuándo y bajo qué condiciones se produjo o manejó un determinado producto.

Por ejemplo, los importadores de carne de res podrán exigir a su proveedor datos como de cuál finca y de qué animal se obtuvo, fecha del sacrificio y las circunstancias genéticas y sanitarias de la carne.

En Estados Unidos -detalló Chaves- hay 38 millones de mascotas con chip. Aquí la empresa trabaja con el zoológico La Marina de San Carlos, La Pacífica en Cañas, Guanacaste y 50 clínicas veterinarias.

"Tenemos más de 10.000 datos", indicó.

Reto para ganaderos

Si bien el uso de este y otros dispositivos similares es incipiente en el país existen amplias potenciales una vez que el mercado de exportación de carne obligue a productores a un control mucho mayor sobre el origen del producto.

Eso lo tiene muy claro Ganadera Pedregal, que hace poco adquirió para su ganado de Hacienda Solimar los chips bolos intrarruminales.

Estos se utilizan para bovinos, caprinos, ovinos y camélidos y duran 20 años. Cuando el animal es sacrificado se extrae y se puede reutilizar.

El costo de cada uno ronda entre los US$4 y US$4,5.

Son sistemas inviolables, ideales para automatizar procesos de rutina como control lechero y pesaje de los animales. Hasta hoy se desconocen efectos secundarios en el animal y en los productos que se obtienen de él.

"Todos los países de América Latina están en pañales en el tema pero para Costa Rica podría ser una oportunidad, dado que tiene una ganadería mejor organizada que muchos competidores de la región" afirmó Marcelo Lizziero, representante de Rumitag para Latinoamérica.

Ganadera Pedregal junto con la Corporación de Fomento Ganadero y el Ministerio de Agricultura y Ganadería trabajan en un proyecto de reglamentación sobre trazabilidad para preparar al sector cárnico en el uso de esta tecnología.

Documento individual

Los identificadores electrónicos para animales son documentos únicos, intransferibles. Algunas de sus ventajas son:

Sustituyen métodos dolorosos y sensibles a perderse o destruirse como aretes, marcas con fierro caliente o argollas.

Los inyectables permiten 70 trillones de combinaciones; trae cuatro etiquetas de código de barras.

Los bolos intrarruminales manejan identificaciones de 16 dígitos. No migra dentro del cuerpo del animal.



Fuente: Rumitag y Chaso del Valle S.A


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