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Entre paréntesis: La Ñ cuenta en la etiquetas Sergio Morales Chavarría Periodista
Es incómodo que a la hora de comprar un alimento importado tenga leer una etiqueta de mala calidad, con letra pequeña y en ocasiones carente de la información relevante. Son muchos los alimentos en las góndolas de los supermercados originarios de países donde hablan otro idioma distinto al español, a cuyos empaques pegan una etiqueta adicional y distinta a la de fábrica en la que se incluye la información en nuestro idioma. Se nota a kilómetros que las inscripciones en esos papeles adhesivos se hace solo para cumplir con el requisito que exigen las autoridades y se deja de lado lo que realmente importa: que el consumidor pueda saber todo lo posible sobre ese producto. Las malas etiquetas en los productos, principalmente los alimentos, llegan a ser una molestia parecida a la que se sufre cuando nunca está el precio en el estante y uno tiene que suponer o darse cuenta en la caja. En el mejor de los casos, ese papel está en un sitio visible del envase, pero en otros está en el fondo y a veces tapando la etiqueta original, que si alguien tiene la capacidad para leer inglés le ocultará la información. Como si fuera poco la legibilidad es cuestionable. Me pregunto si los responsables de mercadeo, imagen o comercialización de la empresa fabricante sabrán que sus productos se exhiben con una fea y mala etiqueta. ¿Por qué aceptan deteriorar la imagen de los artículos de esa manera? Con esto pareciera que los importadores y vendedores locales hacen todo lo opuesto a la tendencia actual de lograr la satisfacción de los clientes. También me sorprendió ver en una nota del periódico La Nación, del pasado 12 de noviembre, que el Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC) limita el tema del etiquetado a que el consumidor reciba la información de estos productos en español sin importar en cómo debe ser presentada. Pero los importadores insisten en que pedir una etiqueta en español desde el país de origen ocasionaría un aumento en los precios. Lo malo es que los productos que salen desde Costa Rica hacia destinos como Estados Unidos deben llevar toda la información en inglés. para Canadá también debe ser en francés. En esto debería existir reciprocidad y esperaría que las autoridades lleguen a exigir las mismas condiciones que imponen otras naciones. Por el momento, quisiera pruebas de que esas peticiones subirían el precio los productos. |
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