| Archivo | Indicadores | Lun 27 dic, 2004 - Dom 2 ene, 2005 | Escríbanos |
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Banca | Agenda de reformas girará en torno a dos ejes Tendencias que definirán al sector bancario José Luis Arce Economista y consultor Competencia, estructura de mercado y eficiencia. La intensa competencia que enfrentan los bancos comerciales será sin duda un motor que impulsará cambios importantes en la estructura de mercado y en el negocio bancario en el futuro. El imperativo de eficiencia llevará con el transcurrir del tiempo a una mayor consolidación de la industria. Las ganancias asociadas con las economías de escala y de ámbito conducirán a menos y más grandes bancos comerciales, dedicados a prácticamente toda la gama de servicios bancarios y financieros disponibles para las empresas y las familias. La búsqueda de eficiencia en el negocio bancario conducirá a transformaciones importantes en los esquemas de prestación de los servicios a los usuarios. Con el tiempo, empezarán a ser más frecuentes, utilizados y demandados por los consumidores sistemas automatizados e informatizados de atención al cliente, lo que contribuirá a la reducción de costos. Los esquemas tradicionales de provisión de los servicios, como por ejemplo las sucursales de ladrillo y mortero, no desaparecerán pero una porción mayoritaria y creciente de los servicios se prestarán a través de medios como la Internet. A pesar del mayor tamaño que los bancos comerciales tendrán en el futuro, las modernas herramientas de gestión permitirán una mayor y mejor segmentación de mercado, de forma que se logre servir de manera completa y eficiente a los diferentes clientes. La mayor concentración del mercado y la capacidad de segmentación de los consumidores que estas tecnologías facilitan, requerirán además de nuevas regulaciones que eviten los abusos de las entidades financieras frente a los usuarios. La mayor eficiencia de la industria bancaria, en el contexto de un marco regulador moderno que proteja la bilateralidad de los contratos financieros, será en el mediano plazo uno de los principales factores que expliquen la reducción de los costos de intermediación en el país. Red de protección Conforme aumenta el tamaño, la sofisticación y la internacionalización de los intermediarios financieros deberá avanzarse con rapidez en la modernización de la red que protege a los depositantes, al sistema financiero y de pagos del país. La agenda de reformas girará en torno a dos ejes. El primero de ellos, el desarrollo de esquemas de regulación y supervisión prudencial más efectivos, que implicará en el corto plazo avanzar con los mecanismos de supervisión sobre una base consolidada. En un plazo no muy lejano, la puesta en vigencia en las economías avanzadas del nuevo Acuerdo de Capitales de Basilea generará al interior de los entes reguladores y en las entidades bancarias presiones de cambio sustanciales. Basilea II significará modificaciones importantes en el estilo de gestión de los bancos comerciales. En un futuro cercano, cobrarán mayor importancia las tareas de administración de riesgos financieros; es decir, el monitoreo, la medición y la mitigación de estas exposiciones. En este marco, donde la gestión de riesgo al interior de los bancos se fortalece, el papel de los reguladores y supervisores variará, pasando de los esquemas actuales a otros menos rígidos donde se privilegiarían los métodos de control interno, por sobre los límites impuestos externamente. El tránsito de los esquemas actuales a los que propone Basilea II no será rápido ni sencillo, requerirá de un esfuerzo sustancial de los intermediarios bancarios y de los encargados de vigilar por la estabilidad del sistema financiero costarricense. Segundo eje El segundo de los ejes de reforma en los próximos años se relaciona con el diseño y la implementación de un esquema de seguro de depósitos moderno que proteja a los pequeños depositantes, a la banca y al sistema de pagos ante eventuales crisis de confianza. La garantía del gobierno a los depósitos en los bancos comerciales estatales no solo se convierte en una distorsión importante en el sistema bancario -permitiendo a los bancos estatales captar fondos a tasas menores que sus pares privados debido a la segmentación de la base de depositantes- sino que, además, implica un pasivo contingente para las finanzas del sector público, que se materializaría en el caso de que se presenten problemas en alguna de estas instituciones. Los esfuerzos de reforma deberán dirigirse a modificar el esquema actual creando un seguro de depósitos moderno, que proteja una porción pequeña del valor de los depósitos en todas las instituciones que realizan intermediación financiera. Los bancos contribuirían a la conformación de las reservas para hacer frente a los eventuales siniestros mediante primas que deberían ser ajustadas en función del riesgo de cada uno de los bancos cubiertos. ¿Intermediación financiera? En los próximos 10 años se observaría una paulatina reducción de la importancia de la intermediación financiera en la economía. En la actualidad, una porción mayoritaria del ahorro nacional es intermediada por la industria bancaria, dejando solo una parte muy pequeña de esta labor a los mercados de capitales. Conforme se desarrolle el mercado de capitales, una mayor porción del financiamiento que requieren las empresas grandes provendrá no de los bancos comerciales, sino de inversionistas individuales o institucionales -como fondos de inversión y de pensiones- que adquirirán directamente deuda o acciones de estas firmas en mercados financieros abiertos. Como resultado de la reducción de la importancia de la intermediación financiera y de las operaciones corporativas de crédito, la industria bancaria local paulatinamente iría concentrándose en segmentos en donde, por la naturaleza del servicio o las características de los clientes, los bancos aún mantienen ventajas frente a otros participantes del sistema financiero. Estas áreas serán, en el ámbito de las medianas y grandes empresas, la prestación de servicios de carácter financiero y de facilitación de pagos, y en el ámbito de la intermediación financiera, la atención del crédito para familias y consumidores, y la micro y pequeña empresa. Ambas orientaciones, sin duda serán fuentes de rentabilidad importantes para la industria, pero a la vez de riesgos particulares que deben ser gestionados con eficiencia; en particular los relacionados con aspectos operativos, los niveles de endeudamiento de las familias y el acceso de las pequeñas firmas al mercado bancario formal. |
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