| Archivo | Indicadores | Lun 27 dic, 2004 - Dom 2 ene, 2005 | Escríbanos |
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Entre Paréntesis: Renacer o morir Mario Bermúdez Vives Periodista
El rito de la revisión del año que culmina tiene raíces ancestrales: en muchas culturas existe la creencia de que hay ciclos, cumplidos los cuales es necesario renacer. Esta costumbre luce oportuna para los tiempos actuales de Costa Rica. Luego de un duro 2004, en el cual se sacudieron las raíces de la institucionalidad con denuncias de corrupción que salpicaron a los últimos tres expresidentes y al ahora excontralor -incluso el presidente Abel Pacheco no logró evitar denuncias de financiamiento irregular en su campaña-, con una Asamblea Legislativa que atraviesa su peor momento histórico y una ciudadanía cada vez más desencantada. El panorama para el 2005 luce incierto. El consenso social está afectado por la desconfianza y el fragor electoral que despunta. Pero fue un buen año, porque las enfermedades solo se combaten cuando se conocen, y como el caso del fénix, solo se renace de las cenizas. Es en la hora más incierta cuando se revela la naturaleza de los humanos y de los pueblos. Somos lo que éramos, decía el expresidente Quincy Adams en la película Amistad, de Steven Spielberg. Es cierto. Por eso los pueblos con sabiduría honran a sus antepasados. Ellos nos forjaron en su tiempo, con su legado; nosotros somos una prolongación de su existencia ahora. Por eso es tiempo para Costa Rica, para nosotros, de renacer. Recordemos lo que hemos sido, para encontrar la llave de lo que seremos. Lo que hizo grande a este país fue su capacidad para encontrar su propio destino. Es la hora de rendir nuestro homenaje a la herencia de Braulio Carrillo, Pancha Carrasco, José María Castro Madriz, Mauro Fernández, Joaquín García Monge, Ricardo Jiménez, Omar Dengo, Bernardo Soto, Rodrigo Facio y tantos otros que forjaron nuestra identidad, nuestro presente. Es el reto trascendental para el 2005, la reconstrucción del país, ya que en las actuales condiciones, no renovarse es condenarse al deterioro que da el estancamiento En medio del ambiente de reflexión propio del año que agoniza, rescatemos lo mejor de cada uno de nosotros, de nuestro país. Forjemos los propósitos para reencontrar el sendero, volver a hablar y escuchar a otros, recuperar la tolerancia y, sobre todo, las soluciones "a la tica". No será sencillo, pero seamos optimistas. Depende de nosotros. Nuestros propósitos para el 2005 deben incluir esta renovación. Y cada ciclo que empieza siempre es una nueva oportunidad. Por ello, felices fiestas a todos, y un verdadero renacimiento en el 2005. |
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