| Archivo | Indicadores | Lun 10 ene, 2005 - Dom 16 ene, 2005 | Escríbanos |
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Nuestro tiempo: Reestructurar la ONU Constantino Urcuyo
La Humanidad no debe ceder ante las realidades del poder "duro", hay que buscar soluciones pacíficas, utilizando la seguridad colectiva y el derecho internacional.
La actual estructura las Naciones Unidas requiere de cambios para adecuarse a la nueva situación internacional. Contrariamente a lo que piensan algunos, esta organización no es irrelevante. La creciente complejidad de las relaciones internacionales muestra que el ejercicio unilateral del poder es insuficiente para resolver los conflictos de una manera duradera. La reciente intervención política de varios países europeos en la cuestión iraní, intentando resolver la delicada cuestión de la proliferación de armas nucleares, es un claro ejemplo de lo positivo de la acción multilateral. En este contexto, la composición del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, demanda modificaciones, pues su integración no se ajusta a las realidades de la conflictiva situación en el planeta. Los cinco miembros permanentes del Consejo (Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Rusia y China) disponen de derecho de veto sobre las decisiones y los diez miembros provisionales, electos por dos años, observan el panorama. Esta estructura de la ONU es fruto de la situación geopolítica surgida de la Segunda Guerra Mundial, congelada por la Guerra Fría, pero ya superada, pues no representa más las relaciones de fuerza demográficas, económicas y políticas del siglo XXI. El "Plan Razali" de 1997 prevé aumentar a catorce el numero de miembros permanentes y a catorce también los no permanentes. Ocho países al menos (África del Sur, Alemania, Brasil, Egipto, India, Indonesia, Japón y Nigeria) han expresado interés en ser miembros permanentes en esta nueva estructura. Algunos han planteado también la necesidad de eliminar el derecho de veto, pues este bloquea la efectividad de las decisiones del Consejo de Seguridad. Este cambio significaría una democratización de la organización, pero pareciera no ser viable desde una perspectiva de realismo político, al menos por ahora. Las visiones de la situación mundial oscilan entre quienes defienden la instauración de un orden unipolar, aquellos que buscan una estructura multipolar para hacer contrapeso a la hegemonía norteamericana, y quienes con escepticismo ven aproximarse una situación de apolaridad y anarquía en las relaciones internacionales. Frente a cualquiera de estas tres situaciones resulta importante que la humanidad no ceda ante las realidades del poder "duro" -militar y económico- y trate de buscar soluciones pacíficas utilizando la seguridad colectiva y el derecho internacional. Los mismos Estado Unidos, propulsores de la ONU en su momento, tienen interés en estos caminos para evitar así los riesgos de sobrextensión y desgaste de su poderío. Los países pequeños -militar y económicamente- tienen un particular interés en estas soluciones, pues erigen una barrera ante la posibilidad del uso arbitrario del poder en la escena internacional. La reestructuración de la ONU y la vigencia de los mecanismos regulatorios de la Organización Mundial del Comercio van en esta dirección, el recurso a la legalidad internacional permite que las voces de los estados más débiles puedan escucharse con mayor fuerza en la arena internacional. |
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