| Archivo | Indicadores | Lun 27 jun, 2005 - Dom 3 jul, 2005 | Escríbanos |
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Tributos | Autoridades negociaron cambios Plan fiscal a cirugía aunque con bisturí Mario Bermúdez Vives Terapia de shock se deriva de fracturas y reclamos en equipo que lo impulsó La vía rápida sacó al plan fiscal de cuidados intensivos, pero es en la cirugía donde el Gobierno intenta rescatar su iniciativa prioritaria en una operación donde reparte el bisturí -incluso entre opositores-, aunque limita las incisiones. La terapia de shock se deriva de las fracturas y reclamos entre el equipo que impulsó el plan fiscal, principalmente a lo interno del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), pero también en el Partido Liberación Nacional (PLN) y el Partido Acción Ciudadana (PAC).
La triple alianza por el plan fiscal (PUSC, PLN y PAC) originalmente se opuso a enviar la reforma a comisión, pero una vez que esto ocurrió, empezaron los reclamos y condicionamientos, con la amenaza de rechazar el texto si no se modificaba. Primero el PLN pidió trato preferencial para títulos del Banco Popular y de Vivienda; luego el PAC para textos, productos informáticos y agricultores; y finalmente en el PUSC brotaron correcciones para no afectar a los pobres. El periodo de mociones durante la vía rápida sirvió para realizar exenciones a los incrementos en el impuesto de la renta y al valor agregado. Un total de 52 se avalaron, pero repartidas en forma balanceada (véase recuadro: "Una revisión controlada"). Efectos secundarios Mario Redondo, presidente de la comisión, y Bernal Jiménez del PLN -el diputado con más mociones aprobadas, con un 15% del total-, insisten en que los cambios no afectarán la estructura básica ni el espíritu del proyecto. Pero ni Hacienda ni la Comisión tienen estimaciones concretas sobre esos efectos. "La pérdida fiscal es poca, no lo tenemos cuantificado, pero no supera los ¢10.000 millones", declaró Jiménez. El diputado verdiblanco destacó que las mociones no generan nuevas exenciones, sino que limitan o reducen impuestos nuevos a sectores que no estaban tributando. Redondo, por su parte, insistió en que los cambios no fueron unilaterales, sino que se presentó una intensa negociación con las otras bancadas (véase gráfico: "Repartición..."). Pero la estrategia de repartir el bisturí tuvo efectos secundarios, como abrir la puerta a la renegociación del proyecto, lo que podría generar daños colaterales en el plenario. El virus de la política Adicionalmente, el plan fiscal enfrenta la campaña electoral. Esto ya ha tenido efectos en el PUSC, donde algunos se preguntan por la conveniencia de aprobar impuestos en plena crisis partidaria. En la oposición, el PLN y el PAC desempeñan un papel de complicado equilibrio, ya que apoyan la iniciativa pero deben diferenciarse de Zapote, y a la vez evitar las salpicaduras de la lucha interna en el PUSC. Las diferencias entre Redondo y Gerardo González, presidente de la Asamblea, también son síntoma de las luchas por alcanzar nuevos espacios dentro del partido. De momento, el presidente Abel Pacheco ni siquiera ha logrado convencer a ambos representantes para que se sienten en la misma mesa y tomen una dosis de consenso. Entretanto, el proyecto se prepara para ingresar al Plenario, donde debería recibir solo terapia para avanzar. Sin embargo, con el panorama actual, no podría descartarse una nueva dosis de bisturí, que de salirse de control podría pasar a las amputaciones.
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